
18 DIC, 2024
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Marc Leutscher, socio-consejero delegado de la EAF gCapital WM en Alicante. Lleva ligado a los mercados financieros desde hace más de treinta años, con diferentes responsabilidades en Empresas de Servicios de Inversión, Banca de Inversión y Family Offices en Madrid, Londres, Amsterdam y, por último, Alicante. Marc está vinculado al proyecto personal de constitución de una EAF desde 2008 y una empresa consultora en finanzas cuantitativas desde 2019. Desde hace poco, se ha adentrado en el mundo de la financiación y ejecución de proyectos cinematográficos.
Marc Leutscher es licenciado en Administración y Dirección de Empresas, con especialización en Estadística e Investigación Operativa, y en Finanzas Cuantitativas. Habla tres idiomas: inglés, francés y neerlandés.
Llegué al sector financiero un poco por casualidad. Después de terminar mis estudios empecé a buscar empleo, pero a principios de los años 90 no resultaba demasiado fácil. No existía Linkedin, y había que contestar a anuncios en prensa por carta postal, no recibiendo en la mayoría de los casos respuesta alguna. Debido a las asignaturas universitarias que cursé, mi intención era trabajar en alguna empresa industrial en temas relacionados con la modelización y optimización de procesos, control de calidad y la organización industrial en general. Sin embargo, un amigo de la infancia, que por aquél entonces trabajaba en un banco de inversión, me sugirió que fuera a Madrid a alguna entrevista de trabajo que pudo organizar a través de sus contactos. Después de la primera entrevista me ofrecieron un trabajo en una Agencia de Valores donde empecé intermediando en el mercado de repos de deuda española para entidades extranjeras. Desde entonces he dedicado mi vida profesional a las finanzas con alguna breve pausa para dedicarme a la docencia y la consultoría tecnológica.
En bachillerato la asignatura que más me gustaba eran las matemáticas y me hubiera gustado dedicarme a la investigación y la docencia en este campo. A la hora de elegir mi carrera universitaria tuve que optar por otros estudios, ya que la carrera de matemáticas no se ofrecía en la ciudad donde residía. Ir a estudiar fuera no era tan común como hoy en día. Tuve la suerte que durante mis estudios de grado y postgrado pude elegir bastantes asignaturas cuantitativas, consiguiendo una base mínima para dedicarme de forma profesional y como hobby a temas relacionadas con las matemáticas.
Por otro lado, siempre me ha gustado el mundo del cine. Hace algunos años, por temas profesionales relacionadas con estructuras fiscales para el sector audiovisual, he podido conocer algo más de cerca cómo se gestan los proyectos cinematográficos. La parte creativa de esta industria me ha atraído bastante, hasta el punto de que he empezado a interesarme con mayor profundidad por la financiación y ejecución de este tipo de proyectos. Puede que, para terminar mi carrera profesional, me dedique con más intensidad a ello durante la próxima década.
Para ocio, sobre todo el cine y la música. La música me gusta tanto asistir a conciertos en directo como escuchar en casa; y cuando el tiempo me lo permite, tocar la guitarra clásica. En deportes, me gusta sobre todo la vela deportiva. Tengo la suerte de vivir en una ciudad donde lo puedo practicar todo el año y asistir a regatas durante toda el calendario nacional e internacional. Por otro lado, otro deporte que me encanta es el esquí. Lamentablemente, por distancia, es más complicado de practicar con la asiduidad deseada.
La economía global se está reconfigurando en base a nuevas fuerzas políticas, sociales y desafíos importantes. Si bien el efecto de las grandes conmociones de los últimos cinco años han conseguido ser amortiguados en gran medida por el sistema, la geopolítica y las decisiones políticas nacionales están creando un mundo más fragmentado.
Hasta ahora, las autoridades monetarias han hecho una gran labor para frenar una elevada inflación sin perjudicar necesariamente el crecimiento. Si prosiguen con este buen trabajo, las perspectivas económicas mundiales son buenas y se espera que la presión sobre los precios a nivel global disminuya aún más, lo que permitirá a los principales bancos centrales seguir recortando los tipos de interés. Sin embargo, el riesgo de inflación persiste y, además, la Reserva Federal podría tener que adaptarse a un posible cambio en las políticas de su país.
Los fondos que más me interesan son los fondos sistemáticos, donde la política de inversión sigue unas reglas muy bien establecidas y transparentes. No me gusta levantarme por las mañanas pensando qué hará tal fondo o tal gestor ante un acontecimiento que pueda impactar las valoraciones de forma importante. Con un fondo indexado o un ETF de beta inteligente, sabemos en cada momento cómo un acontecimiento puede afectar a nuestras posiciones. Gestionar con éxito se tiene que hacer de forma quirúrgica. Hay que saber en cada momento dónde estamos y dónde podemos esperar terminar según diferentes escenarios.
Fondos que sigan una hoja de ruta muy bien definida y que me gusten, son por ejemplo las que utilizan la metodología CROCI de DWS. El tipo de fondo que mantengo siempre durante mucho tiempo es aquel que tenga exposición al factor de riesgo momentum, siempre y cuando haya una gestión de riesgo bien definido para limitar los daños cuando existe una reversión a la media de este factor. Este riesgo siempre acecha pero nunca sabemos cuando ocurrirá. Una buena implementación de control de riesgo por reversión lo han desarrollado en MSCI y existen bastantes ETFs basados en esta estrategia.
Las mejores oportunidades de inversión se encontrarán en sectores que probablemente se beneficien de los grandes temas que dominarán los próximos años. Mientras tanto, las anomalías (como la baja volatilidad del mercado en un momento de alta incertidumbre o la resiliencia del consumidor estadounidense frente al ciclo de ajustes más pronunciado en décadas) se están volviendo más marcadas y podría no durar el optimismo. La deuda ligada a la inflación y el oro pueden ganar más popularidad si llegara una reversión de este fenómeno. Las tensiones geopolíticas también pueden avivar la demanda de activos refugio y resaltar la necesidad de una mayor diversificación.
Los mercados privados para el cliente minorista no me entusiasman. La falta de liquidez, en general, no suele gustar al inversor minorista. Al principio de la inversión les puede parecer una buena idea, pero siempre surgen nuevas necesidades que no habían previsto, por lo que deshacer este tipo de inversiones llega a ser complicado y costoso.
Por otro lado, la liquidez en manos de inversores institucionales es muy elevado, lo que hace que la rentabilidad/riesgo de este tipo de inversiones no será demasiado interesante para el inversor minorista. En muchos casos, las inversiones más jugosas ya han desaparecido del mercado por la demanda de inversores más sofisticados.
Por último, valorar este tipo de inversiones es bastante complicado. Como asesor, en la mayoría de los casos tenemos que depositar mucha confianza en que otros analistas hayan hecho bien su trabajo y no existan demasiados intereses comerciales. Espero que no, pero con un mayor acceso a este tipo de mercados, en un futuro seguramente vayamos a poder leer sobre algún susto en la prensa donde un grupo bastante elevado de inversores minoristas hayan perdido parte de su ahorros.
La labor del asesor ha ido a peor, tanto para él como para sus clientes. La regulación está quitando un tiempo excesivo a las tareas más importantes. Tenemos que poder dedicar suficiente tiempo tanto a la vertiente financiera como a la vertiente de comunicación con el cliente. Sobre el papel, la regulación parece interesante, pero el cliente no lo percibe como valor añadido, si no más bien lo contrario. El sistema financiero es un sistema complejo y algunas regulaciones que se desarrollan con buena fe, pueden tener efectos negativos sobre otras partes, que en muchos casos son complicados de prever a priori.
Es fundamental que el asesor intente mejorar la educación financiera de sus clientes. Lamentablemente, en muchos casos el cliente no tiene suficiente tiempo para entrar demasiado en detalle sobre algunos aspectos importantes para entender lo que significa invertir. Esto tiene como consecuencia que se opte por el camino más fácil, que consiste en perfilarse como inversor muy conservador, lo que tiene consecuencias para su salud financiera a largo plazo.
Intento siempre cumplir con lo quiero ver también en los demás. Aspectos muy importantes para mí son la lealtad y la integridad. En los negocios he tenido que ver demasiadas veces como la ambición desmesurada echa por tierra una relación que a largo plazo hubiera podido ser mucho más fructífera. La integridad y lealtad tienen sus recompensas. Vive y deja vivir, siéntete satisfecho con el beneficio que te ha tocado recibir.