
21 ENE, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Miguel Rodríguez, socio y gestor en Horos AM. Inició su carrera en BBVA como analista de riesgos. Posteriormente, trabajó como analista financiero en ONEtoONE Corporate Finance y Global Corporate Finance. En su última etapa, Miguel desarrolló su actividad en el departamento de Inversiones del Grupo Agbar (actualmente integrado en Veolia). En 2014 se incorporó como gestor de fondos a Metagestión hasta mayo de 2018, momento en el que se une a Horos Asset Management.
Miguel Rodríguez es licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Salamanca, y Máster en Bolsa y Mercados Financieros por el IEB.
Siempre me ha atraído el mundo empresarial, entender cómo se crea valor y cómo funcionan los negocios. Mi carrera profesional empezó en 2008 con una beca en BBVA y, hasta mi incorporación como gestor de fondos en Metagestión en 2014 —donde estuve trabajando hasta el inicio del proyecto de Horos AM en 2018— estuve enfocado en el área de fusiones y adquisiciones.
Lo que más me gusta es que es un trabajo en el que nunca te aburres. Siempre estás aprendiendo cosas nuevas. En muchas ocasiones contamos que nuestro primer principio de inversión es invertir en empresas que podamos entender, es decir, que estén dentro de nuestro círculo de competencia. Ampliar ese círculo es difícil pero fascinante.
Si tuviera que señalar algo que me gusta menos, por decir algo, sería la parte más comercial del trabajo.
Históricamente he hecho bastante deporte, sobre todo squash, aunque lo he ido dejando porque ya no tengo pistas cerca. En los últimos años me he aficionado más a la bicicleta. Además, me gusta viajar y disfrutar del campo.
No me siento especialmente cómodo haciendo predicciones ni diciendo si el mercado, en general, está caro o barato, sobre todo porque no tengo un conocimiento profundo de la mayoría de las compañías que lo componen. Lo que sí puedo decir es que más del 60% de Horos Value Internacional —nuestro fondo global— está invertido en Europa, lo que quiere decir que la mayoría de las oportunidades las encontramos en este mercado.
En cuanto a sectores, podría dar una respuesta similar. Incluso en industrias que, a priori, no parecen especialmente baratas —como las telecomunicaciones— hemos encontrado buenas oportunidades gracias a un análisis puramente bottom up. Un ejemplo es Vodafone España, donde a través de Zegona hemos multiplicado la inversión por más de cinco veces en algo más de un año.
Llevamos ya varios años en un entorno de elevada incertidumbre, tanto a nivel geopolítico como en lo relacionado con la inflación. No sabemos qué va a hacer el mercado en el corto plazo ni si esa incertidumbre va a seguir aumentando. Ante eso, nuestra forma de protegernos no ha cambiado, seguimos haciendo lo mismo que hemos hecho siempre: invertir en buenos negocios, con balances sólidos, bien gestionados y que coticen a precios atractivos.
Creo que uno de los riesgos más infravalorados es el problema estructural que arrastran muchos Estados, derivado de niveles de endeudamiento muy elevados y de un gasto público difícil de sostener. A esto se suma una limitada voluntad política para afrontar estos desequilibrios, lo que puede acabar traduciéndose en episodios de inflación más persistentes de lo que el mercado descuenta actualmente.
Diría que el cliente actual es más sofisticado y está mucho más implicado en los productos en los que invierte que hace unos años. En ese sentido, que la información fluya y ser lo más transparente posible es algo que el partícipe valora especialmente.
En nuestro caso, en Horos AM, intentamos llevar esa transparencia al máximo. Por ejemplo, reportamos toda la información de nuestras carteras de forma trimestral, aun cuando no estamos obligados a hacerlo.
Para un gestor de inversión en valor, el reto principal es respetar el proceso de inversión y saber aislarse del ruido. Mantenerse fiel, de forma prudente, a los principios de inversión y no dejarse llevar por la situación del mercado es clave.
Un buen ejemplo son los últimos años, con el auge de la inversión pasiva y el fuerte incremento de las valoraciones de muchas compañías consideradas de calidad, mientras otras quedaban olvidadas. Precisamente en esas compañías menos seguidas por el mercado es donde han surgido las oportunidades que nos han permitido obtener muy buenas rentabilidades en los últimos años.
Con más canas haciendo lo mismo que hago ahora: analizando negocios, invirtiendo con una visión de largo plazo y tratando de seguir aprendiendo cada día. Al final, es un trabajo que me sigue motivando mucho, y en el que creo que la experiencia y la disciplina aportan cada vez más valor con el paso del tiempo.