
15 SEPT, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

El reloj corre para el asesoramiento financiero español. La mayor transferencia intergeneracional de riqueza de la historia —83,5 billones de dólares a nivel global para 2048, según Capgemini— se acerca a un sector que, en buena parte, sigue operando con la infraestructura del siglo pasado.
Es en esa brecha donde Gonzalo de la Peña y David Verdú han decidido construir Wio Capital: una plataforma B2B que, desde su condición de Agencia de Valores regulada por la CNMV, ofrece al asesor financiero un entorno integrado de tecnología, acceso multicustodio y gestión de activos alternativos impulsado por Inteligencia Artificial.
Su tesis es clara: el asesor que no actualice su infraestructura operativa en los próximos años no competirá en igualdad de condiciones. Y el tiempo para hacerlo, advierten, es ahora.
El asesoramiento financiero está ante la mayor transformación de su historia. McKinsey calcula que 22 billones de dólares cambiarán de manos solo en EE. UU. esta década; Capgemini eleva esa cifra a 83,5 billones a nivel global para 2048. La generación que va a recibir ese patrimonio no se parece al cliente clásico: es digital, exige transparencia y busca propósito. Y sin embargo, la infraestructura que tiene el asesor financiero para atenderla sigue siendo, en buena parte, la del siglo pasado. Wio Capital nace para cerrar esa brecha: dar al asesor las herramientas que necesita para estar a la altura de ese momento histórico.
Somos Agencia de Valores autorizada por la CNMV y, al mismo tiempo, empresa nativa en Inteligencia Artificial. Esa combinación no existe hoy en el mercado. El asesor financiero no tiene que articular tecnología por un lado y servicios regulados por otro: lo tiene todo integrado en un único entorno. A eso le sumamos acceso multicustodio con 18 entidades nacionales e internacionales y un Alternative Hub que estructura con IA información de activos no líquidos — Private Equity, Venture Capital — que hasta ahora eran prácticamente inmanejables para una firma de tamaño medio.
BCG lo cuantifica: la digitalización integral puede aumentar los ingresos hasta un 50% y reducir costes operativos un 20%. Eso es lo que queremos poner en manos del asesor.
Trabajamos en modelo B2B con el ecosistema español de servicios de inversión: EAFs, Agencias de Valores, Agentes Financieros y Entidades de Banca Privada que quieren mejorar su infraestructura tecnológica. No competimos con nuestros clientes. Existimos para que nuestros clientes ganen. Eso nos sitúa en un lugar poco común: sin conflicto de interés, alineados al 100% con el éxito del profesional que nos contrata, sea cual sea su modelo. Lo que nos ha sorprendido es que desde el primer día han llegado entidades de mayor tamaño del que esperábamos. La necesidad de modernización es transversal a todo el sector.
Más del 90% del flujo del proceso de asesoramiento es automatizable con Inteligencia Artificial. Nosotros ya lo estamos haciendo en tres áreas.
El modelo al que apuntamos es la "firma de uno": un solo asesor amplificado por cientos de agentes de IA que trabajan a velocidad de máquina y con error casi nulo. El humano se reserva para lo que ningún algoritmo puede hacer: la conversación difícil, la decisión compleja, la transición vital.
El 78% de los asesores financieros identifica la generación de nuevos clientes como su principal cuello de botella. ¿Por qué? Porque dedican demasiado tiempo a tareas operativas que deberían estar automatizadas. Un asesor que pasa la mañana consolidando posiciones de distintas entidades, elaborando informes manualmente y gestionando documentación de activos alternativos es un asesor que no está desarrollando negocio ni construyendo relaciones.
Ahí está la mayor ineficiencia: no en la estrategia de inversión, sino en la arquitectura operativa que debería liberarle para hacer su trabajo real.
McKinsey describe la evolución del sector con una frase que nos parece perfecta: del "trust me" al "show me". La confianza ya no se hereda del logo de una entidad con décadas de historia: se construye con transparencia, datos verificables y resultados consistentes. La tecnología no destruye esa confianza —la rediseña— . Lo que automatizamos son las tareas que no tienen nada que ver con la relación humana. Y al hacerlo, el asesor recupera tiempo para estar donde realmente importa: acompañar al cliente en las decisiones que le cambian la vida.
La demanda de asesoramiento holístico ha pasado del 29% al 52% en solo cinco años. El cliente ya no quiere gestión de inversiones; quiere un interlocutor de confianza para toda su vida financiera. Eso solo lo da un humano bien apoyado en tecnología.
Que el momento es ahora y que los datos están de su lado. En EE. UU., los agregadores de asesores financieros ya mueven cientos de miles de millones. En Europa esa categoría apenas existe, y Wio nace precisamente para construirla —empezando en España y con vocación de liderar el modelo en todo el continente—. El mensaje no es que haya que abandonar las estructuras existentes: es que cualquier asesor financiero, trabaje donde trabaje, necesita la mejor infraestructura posible para servir bien a su cliente.
La regulación empuja hacia la transparencia, el cliente es más exigente y la competencia tecnológica se acelera. El asesor que no actualice sus herramientas en los próximos años competirá en desventaja. Con la infraestructura adecuada, una firma mediana puede ofrecer lo que antes era exclusivo de la gran banca privada. Sin ella, no.
Como la infraestructura que cambió el asesoramiento financiero en España. La convergencia entre wealth management, asset management y fintech es el gran campo de juego de esta década. Los ganadores no serán los más grandes en su categoría, sino los que mejor operen en la intersección. Nosotros estamos exactamente ahí: entidad regulada, tecnología nativa en Inteligencia Artificial, modelo B2B sin conflicto de interés.
Si en 2031 el asesor financiero español tiene acceso a las mismas capacidades que los mejores gestores del mundo, habremos cumplido. Ese es el cambio que queremos haber impulsado.
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