
26 MAR, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

El sector asegurador global encara un entorno macroeconómico más incierto sin renunciar a su apetito por el riesgo ni a la búsqueda de rentabilidad. Así lo refleja la 15ª Encuesta Global Anual sobre Seguros de Goldman Sachs AM, que constata una combinación de cautela macroeconómica y posicionamiento constructivo en los mercados.
Las tensiones geopolíticas y el riesgo de desaceleración o recesión en Estados Unidos se consolidan como las principales amenazas para las carteras de inversión. De hecho, el 55% de las aseguradoras prevé que la economía estadounidense entre en recesión en los próximos tres años, frente al 46% registrado en la encuesta anterior.
Sin embargo, este escenario no ha erosionado la confianza en los mercados financieros. El 88% de las entidades espera que el S&P 500 cierre 2026 en positivo, con una mayoría anticipando rentabilidades de entre el 5% y el 10%. Este optimismo se apoya en unas expectativas de crecimiento empresarial sólido y en un contexto de relajación monetaria gradual.
En este contexto, las aseguradoras siguen reforzando su exposición a activos privados, que continúan ganando peso estructural en sus carteras. El 62% prevé aumentar su asignación a este tipo de activos en 2026, consolidando una tendencia que se ha intensificado en los últimos años.
Dentro de este universo, la financiación respaldada por activos destaca como una de las principales apuestas, con un saldo neto del 38% de aseguradoras que planea incrementar su exposición. Le siguen las colocaciones privadas con grado de inversión (35%), los préstamos directos senior (33%), así como el capital privado y las infraestructuras (ambos con un 25%).
Según Mike Siegel, responsable global de Gestión de Activos de Seguros en Goldman Sachs AM, el crédito privado ha evolucionado hasta convertirse en una pieza central para el sector, permitiendo a las aseguradoras optimizar la rentabilidad y ajustar la duración de sus carteras en un entorno más volátil. Además, subraya su papel como proveedores de capital paciente en los ciclos crediticios.
Este posicionamiento también se refleja en la percepción de oportunidades: el capital privado lidera las expectativas de rentabilidad a 12 meses, seguido de la renta variable estadounidense, las materias primas y la renta variable emergente.
El estudio pone de manifiesto un cambio en la jerarquía de riesgos. La recesión en EE. UU. y las tensiones geopolíticas (ambas señaladas por el 52% de los encuestados) superan a la inflación (42%) como principal preocupación. También destacan las valoraciones elevadas y la volatilidad en los mercados de crédito y renta variable.
En paralelo, el consenso del sector apunta a un entorno de tipos de interés más moderados. El 79% de las aseguradoras anticipa recortes de la Reserva Federal hasta el rango del 3%-3,5%, mientras que el 81% espera que el bono del Tesoro estadounidense a 10 años se mantenga entre el 3,5% y el 4,5%.
Para Jared Klyman, responsable global del negocio de seguros de la gestora, este contexto exige una mayor disciplina en la selección de activos, tanto en mercados públicos como privados, ante un entorno cada vez más complejo y dinámico.
Más allá de la asignación de activos, la encuesta destaca el creciente papel de la inteligencia artificial en el sector asegurador. El 62% de las compañías ya utiliza IA, mientras que otro 34% está evaluando su adopción.
Sus aplicaciones abarcan desde la reducción de costes operativos —el uso más extendido— hasta la evaluación de inversiones, la suscripción de riesgos y la captación de clientes. En paralelo, el 56% de las aseguradoras identifica en las infraestructuras y centros de datos las mayores oportunidades de inversión vinculadas a esta tecnología.
Desde Goldman Sachs Asset Management subrayan que el desarrollo de la IA y de la infraestructura digital asociada representa una de las mayores oportunidades de inversión de las próximas décadas, impulsada por la creciente demanda de capacidad computacional y el despliegue de nuevas cadenas de valor tecnológicas.
En conjunto, el sector asegurador afronta un escenario marcado por mayores riesgos macroeconómicos, pero también por nuevas oportunidades estructurales, en el que la diversificación, la innovación y la gestión activa serán claves para sostener la rentabilidad.