
24 JUN, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

A pesar del conflicto en Oriente Próximo, el shock energético global, la reconfiguración geopolítica y la incertidumbre sobre los tipos de interés, los asesores financieros españoles mantienen una visión optimista sobre lo que pueden lograr en los próximos años. Según la Encuesta de Asesores Financieros 2026 de Natixis Investment Managers, los profesionales de la inversión en España proyectan un crecimiento medio anual de los activos del 11,8% durante los próximos tres años, mientras que un 12,8% espera aumentar sus activos bajo gestión ya durante el próximo ejercicio.
Ese optimismo, sin embargo, convive con una batería de desafíos estructurales —nuevas tecnologías, nuevos competidores y envejecimiento demográfico— que obligan al sector a priorizar dónde actuar primero. La encuesta, elaborada por CoreData entre marzo y mayo de 2026, recoge la opinión de 2.950 profesionales de la inversión en 23 países.
La primera prioridad para muchos asesores será conservar los activos que ya gestionan. El 67% de los asesores españoles afirma que sus clientes se sienten inquietos por la incertidumbre actual de los mercados y el 79% señala que estos desean mantener más liquidez como consecuencia de ello.
No es una tarea menor en un contexto en el que las narrativas de mercado empujan a decisiones precipitadas. De hecho, el 53% de los asesores españoles identifica reaccionar emocionalmente a los titulares de actualidad como el principal error de los inversores. Con los índices en máximos históricos y con salidas a bolsa como las de SpaceX y OpenAI sobre la mesa, el 46% advierte de que perseguir rentabilidades y tratar de anticipar el mercado (market timing) puede salir caro, un riesgo equiparable al de mantener expectativas de rentabilidad poco realistas (50%).
La inteligencia artificial (IA) emerge como la disrupción de mayor calado, tanto en las carteras como en la propia actividad de asesoramiento. El 79% de los asesores españoles considera que la tendencia inversora ligada a la IA tiene aún un largo recorrido y el 75% cree que esta tecnología puede impulsar los mercados durante las próximas dos décadas.
En su práctica diaria, la adopción avanza con rapidez: el 83% cree que quienes incorporen la IA disfrutarán de una ventaja competitiva y el 69% ya la está aplicando en su trabajo. Sus usos más habituales son resumir comentarios de mercado y datos económicos (60%), redactar correos, tomar notas y enviar materiales educativos (51%) y realizar análisis de carteras y de riesgos (48%). Aun así, el 64% reconoce que integrarla en sus procesos ha resultado más complejo de lo previsto.
El reverso es competitivo. Los asesores prevén que su rival dentro de cinco años no serán otros profesionales —solo lo cree un 13%— sino las herramientas mejoradas de autogestión, que pasarían de pesar un 7% hoy a un 37% en ese horizonte. Los neo-brokers también ganarían terreno (del 22% al 33%), mientras la figura del asesor tradicional como principal competidor se desplomaría del 47% al 13%. Pese a ello, solo el 29% teme que esta evolución acabe expulsándole del negocio, y el 82% subraya que su valor diferencial frente a la IA reside en la relación personal y en la responsabilidad fiduciaria.
El envejecimiento de la base de clientes es un reto de fondo: el 61% de los asesores españoles lo percibe como una amenaza existencial ligada a la transferencia patrimonial. Con todo, España parte de una posición mejor que la media global, ya que los clientes menores de 45 años representan el 35% de la cartera media. Para captar a este perfil, el 49% incorpora servicios especializados —acceso a la vivienda o gestión de deuda estudiantil—, el 45% integra herramientas digitales y el 29% recurre ya a las redes sociales.
El relevo también afecta a los propios profesionales. El 67% de los asesores españoles ve en la próxima ola de jubilaciones una oportunidad para hacer crecer su negocio, si bien la sucesión exige planificación: el 54% prefiere nombrar a un sucesor interno, mientras que el 47% admite dificultades para contratar asesores jóvenes que sustituyan a quienes se retiran.
Los asesores se enfrentan a múltiples factores de disrupción mientras la industria lidia con desafíos a corto plazo derivados de la incertidumbre de los mercados. Al mismo tiempo, afrontan otros retos de medio y largo plazo relacionados con cambios estructurales de mayor alcance, como la inteligencia artificial, la competencia digital, el envejecimiento de los clientes y una ola de jubilaciones en el sector. Con los intereses de los clientes siempre en el centro de la estrategia, el factor más importante para los asesores financieros será demostrar el valor que aportan más allá de la mera asignación de activos.
Sophie del Campo, Head of Southern Europe, LatAm & US Offshore de Natixis IM