
2 OCT, 2025
Por RankiaPro

Estados Unidos ha entrado oficialmente en un cierre de gobierno después del fracaso del Congreso en aprobar una ley de financiación. La suspensión de los servicios no esenciales, la primera desde 2018, ha provocado la paralización temporal de muchas funciones administrativas y programas de investigación, mientras que los servicios esenciales —como defensa, fuerzas de seguridad y control del tráfico aéreo— continúan operando, en muchos casos con personal que trabaja sin recibir sueldo.
Según Libby Cantrill, responsable de US Public Policy en PIMCO, el escenario actual difiere de shutdowns anteriores porque no existe un mecanismo coercitivo que obligue a reabrir el gobierno, como ocurrió en 2013. Una paralización prolongada podría generar efectos económicos “no lineales”, como pérdida permanente de actividad del PIB y destrucción de demanda: "Estimamos que el PIB real anualizado sufre un impacto negativo del 0,1%-0,2% por semana, aunque este efecto podría acelerarse si el shutdown se prolonga", afirma Cantrill.
Amar Reganti, estratega de renta fija en Wellington Management, destaca que uno de los temas clave es el poder del Ejecutivo para determinar qué prioridades legislativas se ejecutan. Según Reganti, "más allá de la retórica, uno de los puntos de disputa es el embargo, es decir, la capacidad del Ejecutivo de decidir qué prioridades del Congreso se llevarán a cabo según la legislación". La posibilidad de despidos permanentes de empleados públicos durante el shutdown aumentaría la presión sobre el mercado laboral y podría influir en la Fed: "El presidente Trump ha insinuado la posibilidad de despedir empleados públicos durante el shutdown y no recontratarlos después", concluye el experto.
Por su parte, Kevin Thozet, miembro del comité de inversiones de Carmignac, señala que la mayor incertidumbre política y la ausencia de respuestas inmediatas sobre el mercado laboral complican determinar si la economía estadounidense está experimentando un enfriamiento temporal o una contracción real: "Cuestiones cruciales sobre el estado del mercado laboral estadounidense difícilmente se resolverán a corto plazo".
El mercado ha reaccionado con relativa calma al cierre de gobierno de EEUU. Luke Bartholomew, subdirector de economía en Aberdeen Investments, explica que esto no sorprende, ya que "en los últimos 15 años, los inversores se han acostumbrado relativamente a los shutdowns y existe un guion consolidado, especialmente porque esta vez no está relacionado con el techo de deuda". Sin embargo, Bartholomew advierte que el impacto más relevante podría ser el retraso en la publicación de datos clave de empleo.
Kevin Thozet observa que el euro y el yen se han fortalecido, mientras que el dólar se ha debilitado. Los índices estadounidenses registraron ligeras caídas, mientras que en Europa y Asia los movimientos fueron más moderados o positivos. Además, el índice VIX (termómetro de volatilidad) aumentó, aunque partiendo de niveles muy bajos.
Libby Cantrill también subraya que, históricamente, los activos de riesgo sufren un sell-off inicial seguido de un rebote durante el shutdown, mientras que los rendimientos, el dólar y el oro muestran variaciones transitorias: "Los mercados han superado en gran medida los shutdowns anteriores: los activos de riesgo caen al inicio de la paralización, pero luego se recuperan a medida que esta se prolonga y se avanza hacia la reapertura. Los rendimientos han registrado rallies, el dólar ha caído y el oro se ha apreciado durante el shutdown".
La duración del shutdown sigue siendo incierta y las negociaciones políticas continúan. Libby Cantrill advierte que si el cierre se prolonga, los efectos económicos negativos podrían intensificarse; ya que "cuanto más se prolongue la paralización, más probables serán los efectos no lineales, como la destrucción de demanda y la pérdida permanente de actividad del PIB". Asimismo, se espera una posible reactivación del crecimiento en 2026 gracias a recortes fiscales.
Amar Reganti señala que, aunque el impacto directo en los mercados financieros es limitado por ahora, un shutdown prolongado o una extensión hacia una disfunción fiscal más amplia podría generar efectos más sustanciales. "Por el momento, esperamos un impacto directo limitado en los mercados, salvo que el cierre se prolongue significativamente o se transforme en una disfunción fiscal más amplia", afirma Reganti. A diferencia de un incumplimiento del techo de deuda, el shutdown no implica impago:
"aunque los shutdowns son perjudiciales, no conllevan insolvencia. El Tesoro continúa pagando la deuda y los programas obligatorios, como la Seguridad Social y Medicare, siguen financiados", concluye el experto de Wellington.
Por su perte, Luke Bartholomew añade que la falta de datos clave sobre empleo complicará las decisiones de la Fed: "Es muy probable que la Fed recorte nuevamente los tipos en octubre, pero dada la importancia del mercado laboral en sus decisiones y las múltiples presiones políticas, la falta de claridad sobre los datos no hará su tarea más sencilla".