
21 AGO, 2025
Por DWS

El atractivo inversor de las infraestructuras en Europa se ve amplificado ante la incertidumbre en el panorama político de la nueva administración estadounidense. Combinado con la resiliencia del mercado frente a los aranceles comerciales, el mayor impulso político y de inversión observado en Europa durante el primer semestre del año sienta las bases para que los fondos que están invirtiendo ahora en la región puedan ofrecer rentabilidades atractivas en el futuro.
DWS prevé que los principales riesgos para las empresas europeas de infraestructuras provienen, en mayor medida, de un periodo prolongado de debilidad económica que de una exposición directa a aranceles. La mayor parte de las infraestructuras europeas están orientadas a prestar servicios dentro del Mercado Único de la UE y, como señalamos a comienzos de 2025, menos del 5% del PIB de la Eurozona está directamente vinculado a exportaciones hacia Estados Unidos. Esto convierte al mercado europeo de infraestructuras en uno de los más protegidos frente a los efectos de las políticas arancelarias, en comparación con otras regiones cuyas economías y redes de infraestructuras están fuertemente orientadas a atender al mercado estadounidense.
Con el objetivo de analizar de forma rigurosa un posible escenario adverso para el mercado europeo de infraestructuras, en caso de que se reintroduzca un régimen arancelario similar al denominado ‘Liberation Day’, DWS llevó a cabo un análisis sectorial en profundidad, cuyo resumen se recoge en la Tabla 1.

Los impactos de este tipo de aranceles – como se señaló en el escenario bajista de la Sección 1 – sobre el mercado de infraestructuras europeo pueden categorizarse en tres horizontes temporales diferenciados.
En el corto plazo, los efectos se concentrarían en los sectores directamente sujetos a aranceles o con exposición inmediata a través de clientes y consumidores afectados por dichas medidas. Estos impactos suelen ser operativos y específicos por sector, reflejando disrupciones inmediatas en las cadenas de suministro o en los flujos comerciales.
A medio plazo, las consecuencias adquieren un carácter más sistémico, derivadas de impactos macroeconómicos más amplios como presiones recesivas, desaceleración del crecimiento, mayor volatilidad inflacionaria y una mayor incertidumbre en torno a la trayectoria de los tipos de interés. Este entorno puede debilitar la confianza de los inversores y ralentizar la asignación de capital.
En el largo plazo, los efectos terciarios de los aranceles se materializarían mediante respuestas estructurales en política económica y una reconfiguración de las relaciones comerciales globales. Esto podría implicar cambios en las alianzas estratégicas, los marcos regulatorios y las prioridades de inversión, factores que en conjunto podrían transformar sustancialmente el panorama para el desarrollo y la financiación de infraestructuras en Europa.