
21 MAY, 2024

Autora: Mariolina Esposito, gestora del fondo Eurizon Fund Equity Innovation
La irrupción de la inteligencia artificial ha provocado importantes cambios en todos los sectores de actividad, más allá del propio sector tecnológico, impactando de lleno en los propios mercados bursátiles.
Si analizamos, por ejemplo, la revalorización y composición de los principales índices bursátiles veremos que actualmente el sector tecnológico representa casi el 30% del índice S&P 500 (a finales de abril de 2024), pero además debemos tener en cuenta el peso del sector de comunicaciones, en el que las empresas de Internet han sustituido a las tradicionales como líderes del sector en términos de capitalización bursátil. También en el sector de Consumo Discrecional se encuentran empresas cuyo negocio principal es la innovación tecnológica. Finalmente, el sector Financiero incluye empresas que hasta hace poco residían en el sector tecnológico en sentido estricto. Se puede decir, por tanto, que hoy la tecnología representa más del 40% del principal índice bursátil estadounidense y que la composición y naturaleza del sector tecnológico ha cambiado dramáticamente en los últimos 35 años: el software e Internet representan ahora el 45% de la capitalización de mercado del sector tecnológico, frente al 5% en 1988.
Según un análisis de Bernstein, tomando las 1.500 principales empresas por capitalización bursátil en EE.UU., el sector tecnológico representa el 18% de las empresas y el 34% de la capitalización bursátil (a cierre de enero de 2024). Finalmente, el mismo análisis muestra que la composición del sector tecnológico ha cambiado radicalmente: el hardware representa ahora el 5% del número total de empresas del universo tecnológico y el 2% de la capitalización bursátil, frente al 32% y el 66% respectivamente de la capitalización del mercado en 1988.
Desde el punto de vista geográfico, la revolución industrial que está impulsando la IA afectará a muchas más geografías que la de EEUU, y habrá novedades en Asia y Europa. Por lo tanto, las políticas gubernamentales destinadas a apoyar la innovación tecnológica y la infraestructura digital ayudarán a crear un entorno favorable para las empresas activas en el sector de la IA. Ya hay empresas europeas o asiáticas, por ejemplo, que operan en el sector de los semiconductores, que inevitablemente se ven afectadas por empresas estadounidenses -desarrolladoras en primera fila-, sin cuya contribución productiva no sería posible hacer crecer la capacidad industrial global.
Si miramos a futuro, estamos convencidos de que el comportamiento de las acciones relacionadas con la IA será positivo en un escenario de tipos a la baja, por dos razones:
Además, otros sectores como la tecnología de la información, la atención médica, la automoción y el comercio electrónico estarán en el punto de mira. Todas aquellas empresas de fabricación, pero también de servicios, que adopten soluciones basadas en IA podrán mejorar la eficiencia operativa y optimizar los procesos comerciales.
En definitiva, los inversores pueden verse obligados a buscar rentabilidades superiores a las del mercado de bonos y moverse hacia sectores que se considera que tienen un mayor crecimiento, como los relacionados con la IA.