
17 FEB, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

La regulación financiera desempeña un papel crucial en la configuración del panorama económico europeo, influyendo tanto en la estabilidad de los mercados financieros como en la competitividad de las industrias de la región. En los últimos años, la Unión Europea ha puesto en marcha una serie de normativas financieras, como leyes de financiación sostenible, estrategias de inversión y reformas del mercado de capitales. Aunque estas medidas pretenden mejorar la transparencia, la protección de los inversores y la estabilidad financiera, también introducen retos que podrían afectar a la competitividad global de Europa, como menciona EFAMA en su informe 'Asset Management in Europe: an overview of the asset management industry'.
La UE se ha posicionado como líder mundial en regulación financiera, especialmente en finanzas sostenibles. La aplicación del Reglamento sobre divulgación de información financiera sostenible (SFDR) y la Taxonomía de la UE son ejemplos clave de políticas diseñadas para alinear los mercados financieros con los objetivos climáticos y medioambientales. Además, la introducción de la Estrategia de Inversión Minorista (EIR) pretende mejorar la participación de los inversores simplificando la oferta de productos financieros.
Sin embargo, a pesar de estas medidas con buenas intenciones, la complejidad de los marcos normativos ha aumentado. Muchos expertos del sector sostienen que la fragmentación de la normativa y el solapamiento de los requisitos de cumplimiento generan costes adicionales para las entidades financieras y limitan su capacidad para competir con operadores mundiales menos regulados, en particular los de Estados Unidos y Asia. Esto se debe en particular a:
Para mantener su liderazgo financiero y mejorar al mismo tiempo la competitividad mundial, la UE debe adoptar un enfoque más pragmático de la regulación. Los responsables políticos deben centrarse en: