
19 MAR, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

La Reserva Federal cumplió con el guion y dejó los tipos de interés sin cambios —en el rango del 3,5%-3,75%— en su reunión de marzo, una decisión ampliamente anticipada por el mercado. Sin embargo, más allá de los tipos, el mensaje que emerge del banco central de Estados Unidos apunta a una creciente cautela: el repunte de los riesgos geopolíticos, especialmente en Oriente Medio, ha elevado la incertidumbre sobre la inflación y el crecimiento, condicionando el calendario de futuras bajadas.
Con un comité dividido en matices, pero alineado en la estrategia de “esperar y ver”, las gestoras internacionales coinciden en que el banco central de Estados Unidos mantiene abierta la puerta a recortes, aunque su ritmo y magnitud dependerán en gran medida de la evolución del conflicto y de su impacto en los precios y el mercado laboral.

Como se esperaba, la Reserva Federal de Estados Unidos ha mantenido sin cambios su tipo de interés clave en el 3,75%. La votación fue muy clara, con 11:1, donde Stephen Miran fue, no sorprendentemente, el único disidente. Es muy probable que esto se mantenga durante toda la primera mitad del año.
Dado que los temores de inflación han aumentado bruscamente debido a la crisis de Irán, el mercado ahora descuenta el próximo recorte de tipos solo para abril de 2027. La propia Fed proyecta un recorte este año y otro en 2027. Nosotros lo vemos de forma algo diferente y esperamos bajadas adicionales tanto en septiembre como en diciembre, principalmente debido al debilitamiento del mercado laboral. Aunque es probable que la inflación aumente en torno a 60 puntos básicos debido al mayor precio del petróleo, debería volver a descender a lo largo del año a medida que la situación se relaje.

La Reserva Federal mantendrá su actitud de cautela por el momento, a la espera de que se aclare la situación en Oriente Medio.
A pesar de unas previsiones de inflación más elevadas, el FOMC mantiene un sesgo acomodaticio, con una mayoría ajustada del comité que espera reanudar los recortes este año.
Seguimos viendo margen para dos recortes de ‘normalización’ en 2026, aunque su calendario dependerá de cuánto se prolongue el conflicto.

La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo los tipos sin cambios, tal y como se esperaba, dejando el rango objetivo en el 3,5–3,75 %. En el comunicado, el FOMC dejó claro que los riesgos geopolíticos añaden un mayor nivel de incertidumbre a ambos lados de su mandato, pero fuera de eso hubo pocos cambios en una declaración muy basada en el consenso. De hecho, la jornada estuvo marcada por pocos movimientos, con un ligero aumento de 20 puntos básicos en las expectativas de inflación subyacente que no se trasladó al lado de los tipos de interés, lo que resultó en un sesgo moderadamente dovish. Sin embargo, el paso a un único voto disidente en sentido dovish, frente a los dos o tres que se esperaban, añadió un matiz ligeramente más hawkish. En conjunto, la sensación es la de un comité condicionado por la incertidumbre, a la espera de cómo evolucionen los acontecimientos en Oriente Próximo.
En la rueda de prensa, el presidente Powell trató de ofrecer unas orientaciones prudentes y calmadas, subrayando la necesidad de no sobrerreaccionar a los acontecimientos actuales y recordando que “es pronto para saber cómo afectarán a los datos”, insistiendo en que la incertidumbre es excepcionalmente elevada. También puso el acento en mantener la credibilidad en el control de la inflación, especialmente desde la óptica de las expectativas. Powell dejó claro que el Comité se siente cómodo adoptando un enfoque de esperar y ver mientras se desarrolla el impacto del conflicto, y destacó la necesidad de que la inflación de bienes se modere de forma significativa a lo largo del año. Fue explícito al señalar que cualquier sesgo hacia futuros recortes sigue siendo condicional a que ese progreso se materialice.
De cara al resto del año, la evolución de los tipos estará inevitablemente dominada por lo que ocurra en Oriente Próximo. En nuestro escenario central, con unos precios del petróleo elevados, pero moviéndose en un rango de 90‑110 dólares por barril, esperaríamos que la Reserva Federal mantuviera los tipos sin cambios durante más tiempo, elevando el listón para recortes en el corto plazo. Dicho esto, no creemos que este entorno, por sí solo, sea suficiente para justificar un nuevo ciclo de subidas, ya que el impacto sobre el crecimiento debería ser manejable y el shock tendría un efecto puntual sobre los precios, más que un impulso inflacionista generalizado.