
16 JUL, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

La primera parte de 2025 ha estado marcada, sin duda, por la incertidumbre geopolítica: la rivalidad entre grandes potencias, la fragmentación del orden mundial y la persistencia de conflictos activos en regiones clave han elevado el riesgo y la volatilidad en los mercados financieros.
En este escenario, la selección de estrategias de inversión adecuadas se ha convertido en un desafío para los inversores, quienes buscan no solo proteger su capital ante posibles turbulencias, sino también identificar oportunidades en sectores resilientes o en expansión.
En la última edición de la revista RankiaPro, seis selectores no recomendaron su fondo de inversión favorito para sortear el temporal geopolítico actual y afrontar el nuevo contexto global.
| Fondo de inversión | ISIN | Categoría | Rentabilidad a 3 años (anualizada) | Rentabilidad a 5 años (anualizada) |
|---|---|---|---|---|
| AB Low Volatility Equity Portfolio | LU1998907270 | RV Global Cap. Grande Blend | 10,22% | 11,73% |
| DPAM B - Real Estate Europe Dividend Sustainable | BE6213831116 | Inmobiliario - Indirecto Europa | 2,51% | 2,74% |
| Janus Henderson Absolute Return | LU0490769915 | RV Long/Short Otros | 5,82% | 3,41% |
| Jupiter Merian Global Equity Absolute Return | IE00BLP5S791 | Alternativo Market Neutral - RV EUR | 10,21% | 9,99% |
| MFS Meridian Prudent Capital | LU1442550205 | Mixtos Moderados EUR - Global | 9,53% | 3,52% |
| Trojan Fund | IE00B6T42S66 | Mixtos Flexibles EUR - Global | 2,12% | 2,73% |

Álvaro de la Rosa, Selector de fondos, Abante
El AB Low Volatility Equity Portfolio tiene como objetivo batir al índice mundial a largo plazo mediante una estrategia que prioriza la reducción de la volatilidad. El fondo está diseñado para inversores que buscan exposición a mercados globales con un perfil de riesgo más moderado, teniendo como objetivo capturar cerca del 90% de las subidas del mercado y solo el 70% de las caídas. La estrategia ha demostrado una notable capacidad para mitigar riesgos durante momentos de volatilidad, cumpliendo con sus objetivos y logrando capturar un porcentaje menor de las caídas del mercado.
La filosofía del fondo se basa en lograr rentabilidades atractivas ajustadas al riesgo, invirtiendo en empresas de alta calidad, baja volatilidad y valoraciones razonables. El equipo gestor selecciona acciones con fundamentos sólidos, flujos de caja estables y modelos de negocio defensivos, priorizando compañías que históricamente han mostrado menor volatilidad que el mercado general. A diferencia de una estrategia de mínima volatilidad, busca estar diversificado, con acciones que tengan una baja correlación entre ellas y poder capear los diferentes entornos de mercado.
El proceso de inversión combina herramientas cuantitativas y análisis fundamental. Inicialmente, aplican un modelo estadístico que identifica valores con ratios altos de calidad, una menor volatilidad y características de estabilidad; evaluando métricas como la beta o la estabilidad de beneficios. Posteriormente, el equipo realiza un análisis en profundidad para evaluar la calidad de las compañías, revisando aspectos como balances financieros, generación de flujos de caja y sostenibilidad del modelo de negocio.
La cartera resultante está diversificada globalmente y tiende a no tener grandes sesgos sectoriales, pero en algunos momentos puede estar más expuesto a sectores con sesgos más defensivos. Al mismo tiempo, sí que evitan invertir en compañías muy apalancadas o sectores más cíclicos. De todos modos, dependiendo del momento de mercado, tienen la capacidad de aumentar la beta de la cartera. Actualmente, a nivel sectorial ve oportunidades en el sector tecnológico y financiero en términos relativos. Al mismo tiempo, está infraponderado en el sector energía y de materiales. Además, teniendo en cuenta el entorno actual, tiene un mayor sesgo a compañías que venden servicios y que están menos expuestas a la incertidumbre de las tarifas. Por otro lado, ve más oportunidades fuera de Estados Unidos y está sobreponderado en Europa, en especial en Reino Unido.
En resumen, este fondo busca ofrecer una rentabilidad superior a la de la bolsa mundial, mitigando riesgos, especialmente en entornos volátiles, y sin perder impulso en los momentos alcistas. Su cartera prioriza empresas con altos ratios de calidad y estabilidad, lo que lo convierte en una opción interesante para incluir en carteras a largo plazo, especialmente en un contexto de incertidumbre como el actual, marcado por el impacto de las políticas arancelarias en la economía.

Sergi Biosca, Distribución y Gestión Discrecional de Carteras, Caja Ingenieros
De global a local. Ante el actual contexto de incertidumbre geopolítica, una de las estrategias que hemos implementado en nuestras carteras ha sido adoptar un enfoque más local. Esto implica reducir la exposición a sectores con ingresos predominantemente globales, y por tanto más vulnerables a riesgos arancelarios y geopolíticos, e incrementar la presencia en sectores cuyos ingresos provienen principalmente del ámbito local.
En Europa uno de los sectores con mayor orientación local es el real estate, donde más del 90% de sus ingresos se generan dentro del propio territorio. Además de estar relativamente aislado del ruido geopolítico, el sector presenta varios elementos a su favor. El principal factor que lastró las cotizaciones del sector durante los últimos años, los elevados tipos de interés, ya se sitúan alrededor del 2%; y en un entorno de posible estancamiento económico y con la inflación por debajo del objetivo del BCE, no deberíamos descartar nuevas bajadas durante 2025.
Por otro lado, las métricas operativas del sector continúan mejorando paulatinamente. Se está reactivando la actividad de fusiones y adquisiciones (M&A) y, tras una normalización significativa de los diferenciales de crédito, las empresas han vuelto a emitir deuda en los mercados. Estos elementos reflejan una clara tendencia hacia la normalización en el conjunto del sector. En materia de valoración, el sector cotiza con un descuento del 27% respecto al valor neto de los activos (NAV), un nivel históricamente atractivo si lo comparamos con su media histórica, que se sitúa alrededor del 10%.
En definitiva, un mayor aislamiento geopolítico, un entorno macroeconómico más favorable y la mejora de las métricas operativas posicionan el real estate europeo como un sector que además de ofrecer diversificación para las carteras, tiene la posibilidad de recuperar el terreno perdido durante los últimos años.
Una de las formas más eficientes de obtener exposición a este tipo de activo en Europa es a través del fondo DPAM Real Estate Europe Dividend Sustainable. Dicha estrategia, la más flexible y agnóstica dentro de la gama de REITs de la gestora belga, destaca especialmente por su equipo gestor, verdadero pilar del fondo. Desde su lanzamiento en 2010, el fondo ha estado gestionado por el mismo equipo, con Olivier Hertoge y Damien Marichal a la cabeza, profesionales con más de 25 años de experiencia en el sector.
El fondo se enfoca principalmente en compañías con una sólida estructura financiera, bajos niveles de apalancamiento y modelos de negocio de alta calidad. Además de integrar el análisis ASG como un elemento central en su proceso de inversión, busca destinar más del 50% de su cartera a compañías que ofrecen una rentabilidad por dividendo superior a la del índice de referencia, situándose actualmente en niveles cercanos al 6%. Como resultado, la estrategia mantiene una notable infraponderación en el segmento de oficinas, mientras sobrepondera subsectores como residencias de estudiantes, sanidad o logística.
Por último, la estrategia destaca por su elevada consistencia en la generación de alfa, al tiempo que es capaz de conseguir una mayor rentabilidad con una volatilidad inferior a la de su índice de referencia.

Alejandro Allona, Senior Fund Analyst, Inversis Gestión
La mejor forma de aguantar el temporal geopolítico es tener un horizonte temporal de largo plazo y flexibilidad sobre cuándo vamos a necesitar rescatar nuestra inversión.
No obstante, no todo el mundo tiene el privilegio de poder invertir con un horizonte temporal de 10 años y no preocuparse por la geopolítica. Para estos inversores, un fondo alternativo como el Janus Henderson Absolute Return puede ser una buena opción.
El fondo pertenece a la categoría de Long/Short Equity, una categoría atractiva para cumplir el objetivo del artículo, porque puede ganar tanto cuando las acciones suben como cuando bajan. Además, dentro de los fondos de esta categoría, el fondo gestionado por Ben Wallace y Luke Newman es una opción atractiva por cómo implementan la estrategia y la experiencia que tienen haciéndolo.
Es verdad que los fondos de esta categoría pueden ser agresivos. También es verdad que este no es una excepción, pudiendo tener exposiciones brutas superiores al 200% y exposiciones netas altas. No obstante, los gestores llevan mucho tiempo siendo conservadores y teniendo menos de un 100% del fondo invertido, y exposiciones netas bajas la mayor parte del tiempo. Esto limita la volatilidad y los drawdowns, y les facilita adaptarse a cualquier tipo de temporal.
También facilitan su adaptabilidad los dos tercios de la cartera con los que toman posiciones tácticas de corto plazo. En estas posiciones buscan aprovechar la volatilidad del mercado para comprar o vender acciones de empresas que salgan ganando o perdiendo por cualquier evento que tenga influencia sobre su precio. Además, para que el objetivo de generar rentabilidad no choque con el de mitigar las caídas, estas posiciones tácticas tienen un límite de pérdida del 10%.
En el otro tercio de la cartera dejan más margen para perder dinero, porque tienen posiciones que esperan mantener más tiempo hasta que se materialice el cambio que están viendo en los fundamentales.
Los gestores modulan la exposición a ambas partes de la cartera según el entorno de mercado y no es raro que hagan más de 300 operaciones en la parte táctica y menos de 40 en la otra en un año completo.
Ben Wallace y Luke Newman llevan gestionando esta estrategia de forma satisfactoria desde 2004 y 2009, respectivamente. En esos más de 20 años han vivido crisis y periodos de todo tipo y en todos han sido capaces de limitar su caída.
A parte de mitigar la caída, los gestores también están bien incentivados a generar rentabilidad, porque reciben un porcentaje de la comisión de éxito del fondo e invierten parte de ese bonus en el fondo durante un mínimo de 3 años.
En cuanto al posicionamiento actual, no debería importarnos, porque los gestores pueden cambiarlo rápido para aguantar cualquier temporal o incluso beneficiarse de él. ¡Precisamente por eso los elegimos para este artículo!

Claudia Casco, Gestor de carteras, Miralta Asset Management
Dado que la volatilidad en los mercados suele traducirse en oportunidades interesantes, cobran especial relevancia aquellas estrategias capaces de adaptarse con agilidad a los cambios del entorno. En contextos como el actual, marcados por una elevada complejidad geopolítica y riesgos no necesariamente vinculados al ciclo económico, resulta especialmente útil contar con soluciones de inversión que combinen flexibilidad táctica con un enfoque riguroso de control del riesgo. En ese marco se sitúa el MFS Meridian Funds – Prudent Capital Fund, un fondo mixto global que combina flexibilidad táctica con una marcada disciplina en la gestión del riesgo, y cuya estructura permite adaptarse de forma coherente a los distintos momentos del ciclo.
Este fondo articula su estrategia en torno a una arquitectura flexible, sin estar condicionado por ningún índice de referencia. Su asignación estratégica combina renta variable global (en una horquilla aproximada del 50% al 90%), crédito corporativo de grado de inversión y high yield (entre el 10% y el 30%), y activos líquidos o monetarios, incluyendo deuda soberana a corto plazo (hasta un 40%). Esta amplitud de bandas refleja una voluntad clara: adaptar la exposición al riesgo en función del análisis fundamental, la valoración relativa de activos y el entorno macroeconómico.
Uno de los pilares de la filosofía de MFS en este fondo es la preservación del capital. El equipo gestor se aproxima a la cartera con una visión de largo plazo, invirtiendo con el mismo rigor que aplicarían a su propio patrimonio. La construcción se basa en una selección fundamental bottom-up, centrada en compañías de calidad con balances sólidos, ventajas competitivas sostenibles y valoraciones atractivas. La renta fija se gestiona con el mismo prisma: análisis individual de emisores, priorizando la solidez y la capacidad de generación de caja, incluso en el caso de emisiones high yield.
Además, el fondo incorpora mecanismos de protección ante escenarios adversos. La posibilidad de incrementar la liquidez, tomar coberturas selectivas mediante derivados, o introducir activos reales como el oro permite modular la sensibilidad de la cartera a shocks de mercado.
En cuanto a su comportamiento relativo, el fondo ha demostrado una preferencia clara por proteger el capital frente a maximizar la participación en mercados alcistas. Esto implica que, en ejercicios especialmente positivos para la renta variable global, puede ofrecer rentabilidades más contenidas. Sin embargo, en fases de elevada tensión o caídas generalizadas, ha sido capaz de limitar el impacto, reduciendo así la volatilidad acumulada a lo largo del tiempo. Esta dualidad forma parte inherente de su propuesta de valor: no busca batir al mercado en todos los escenarios, sino generar rentabilidades consistentes y ajustadas al riesgo en el medio plazo.
Esta estrategia representa una buena alternativa ante escenarios complejos, donde el temporal geopolítico es incierto e impredecible, y donde los mercados se mueven más por el golpe de las noticias que por fundamentos estrictamente económicos. En definitiva, el MFS Meridian Prudent Capital Fund ofrece una solución global, flexible y centrada en la preservación del capital, particularmente adecuada para entornos de baja visibilidad, valoraciones exigentes, y cierta dislocación entre precios y fundamentales. Una herramienta diseñada para quienes priorizan la solidez y la gestión disciplinada del riesgo, pero sin dejar de participar en las oportunidades que ofrece el ciclo económico.

Jacobo Silva, Portfolio Manager, Omega Gestión
Bienvenidos al 2025, el año de la liberación según un mandatario de Occidente. Por el momento parece que no nos hemos liberado de las guerras, de la incertidumbre política, de las subidas de impuestos, de las tarifas, de los tweets a las dos de la mañana o de la volatilidad en los mercados financieros.
Con todo este ruido, los inversores nos preguntamos qué podemos hacer para mejorar la rentabilidad riesgo de las carteras o minimizar las caídas. Tenemos varias opciones:
Por nuestra parte, consideramos que añadir estrategias alternativas de renta variable como las cuantitativas neutral a mercado es la opción más interesante, y dentro de esa categoría destacamos el fondo de Jupiter Merian Global Equity Absolute Return Fund. Este fondo está gestionado desde su lanzamiento (2009) por el Dr. Amadeo Alentorn y el equipo de renta variable sistemática, compuesto por 7 personas y 15 consultores/colaboradores de prestigio en la parte académica (físicos, informáticos, economistas, estadistas, etc).
El fondo invierte en una cartera diversificada (800-1000 títulos) de posiciones largas y cortas de acuerdo a cinco criterios de selección que se asignan dinámicamente en función de la robustez y expectativas de mercado: valoración dinámica, crecimiento sostenible, sentimiento de mercado, robustez del equipo directivo y dinámicas de mercado (recomendaciones de analistas). Cada título recibe un objetivo de alfa, de manera que los títulos con mayor alfa relativo van a la cartera larga y los de menor alfa relativo van a la cartera corta.
¿Cuáles han sido los resultados que demuestran que es un fondo que aguanta cualquier escenario geopolítico? El fondo ha generado unas rentabilidades anualizadas a 3, 5 y 10 años del 9.6%, 11.5% y 3.6%, respectivamente; con una volatilidad entre el 4-6%, una beta de -0.03 y con protección del capital en momentos de stress relevante (bolsa mundial € frente al fondo), 2025 = -6.5% vs +2.8%; 2022 = -23% vs +6% fondo; 1T 2020 = -20% vs -3.2%; 4T 2018 = -13.7% vs -2.3%; 2015-2016 (Julio-Febrero) = -14.8% vs +5.3%.

Pablo Valdés, Director Inversiones Cotizadas, Orienta Wealth
Trojan Fund, estrategia iniciada en 2001, es un fondo multiactivo con un universo de inversión formado por renta variable (30%-65% de media histórica) y activos defensivos, incluyendo bonos soberanos ligados a la inflación (20%-45% de media histórica, sin crédito corporativo), oro (8%-12% de media histórica, y liquidez y equivalentes (10%-30% de media histórica).
El proceso de inversión combina asignación de activos mediante análisis top-down con selección de compañías en renta variable mediante análisis bottom-up, siendo este último la piedra angular del proceso. Es una estrategia long only, sin uso de derivados más allá de cobertura de divisa, la cual se gestiona de manera discrecional.
En renta variable invierten en compañías de gran capitalización de países desarrollados con alta calidad, balances sólidos, bajo apalancamiento y rentabilidad elevada y sostenible, con poca dependencia del ciclo económico, beneficios predecibles y flujo de caja elevado y recurrente, con un equipo directivo alineado con los intereses de los accionistas, y que cotice a una valoración razonable. En línea con estas características, los principales sectores suelen ser consumo defensivo, salud, tecnología (principalmente software) y finanzas (compañías no bancarias). La cartera está altamente concentrada y la rotación es reducida.
El principal papel de la renta fija en el fondo es proteger al conjunto de la cartera en momentos de estrés de mercado, actuando como elemento diversificador. La asignación a oro en USD del fondo es estable y estructural a largo plazo (seguro frente a riesgos y protección frente a la inflación), y la liquidez la consideran un activo adicional en la selección de activos, que aporta opcionalidad y descorrelación.
El equipo gestor ha estado dirigido desde su lanzamiento por Sebastian Lyon (socio fundador, co-CEO y CIO de Troy), con el apoyo de la sub-gestora Charlotte Yonge, un analista dedicado y el resto de 11 miembros del equipo de inversiones de Troy.
A lo largo de su dilatado track record, la estrategia ha mantenido un atractivo perfil de rentabilidad ajustada por riesgo a medio y largo plazo, logrando con una sólida consistencia su objetivo de consecución de rentabilidades positivas en términos reales y protección del capital en entornos de mercado bajistas.
Actualmente, la exposición a bolsa se sitúa en el entorno del 37% mientras que el resto de la cartera se compone de activos ligados a inflación (principalmente US TIPS y UK Index-linked Gilts), ETCs de oro y amplia liquidez para aprovechar oportunidades de inversión que el actual entorno geopolítico y de mercado ofrece.
En un contexto de elevada incertidumbre política y geopolítica, Trojan Fund destaca por su enfoque prudente y diversificado, con una exposición controlada a renta variable de alta calidad y una asignación estructural a activos defensivos como bonos ligados a inflación, oro y liquidez. Esta combinación lo convierte en una estrategia idónea para preservar capital, mantener flexibilidad y ofrecer rentabilidades ajustadas al riesgo incluso en entornos adversos.