
17 JUN, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

El sector de la gestión de activos en España afronta uno de sus momentos de mayor expansión en años recientes. Según el informe Asset and Wealth Management Revolution: A New Playbook for Profitable Growth, publicado este mes de junio por PwC, los activos bajo gestión (AuM, por sus siglas en inglés) en España pasarán de los 0,5 billones de dólares registrados en 2024 a los 0,8 billones en 2030, lo que implica una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 7,3%. Un ritmo que supera la media europea, proyectada en el 5,6% para el mismo período.
La cifra no es anecdótica: sitúa a España como uno de los mercados con mayor dinamismo dentro de un continente que, en conjunto, verá crecer su volumen de activos gestionados desde los 35 billones de dólares actuales hasta los 48,5 billones en 2030. El pastel de ingresos adicionales en juego a escala europea asciende a 67.000 millones de dólares.
Uno de los cambios estructurales más relevantes que identifica el informe es el imparable avance de los mercados privados. En 2030, los ingresos procedentes de este segmento en Europa alcanzarán los 105.200 millones de dólares, acercándose a los 113.500 millones que generarán las inversiones activas tradicionales. Una convergencia que, según PwC, habría resultado impensable hace apenas diez años.
El marco regulatorio está acelerando esta tendencia. Estructuras como el ELTIF 2.0 —el fondo europeo de inversión a largo plazo en su segunda versión— están abriendo el acceso al inversor minorista a activos históricamente reservados a grandes patrimonios e institucionales. En España, el 43% de las gestoras europeas ya identifica la democratización de los mercados privados como uno de sus principales motores de crecimiento, y las entidades integradas en redes de distribución bancaria comienzan a adaptar sus catálogos de producto para capturar estos flujos.
Detrás del optimismo sobre el crecimiento del sector late una oportunidad estructural de enorme magnitud: más de diez billones de euros permanecen aparcados en depósitos bancarios europeos, generando rendimientos mínimos. Las gestoras del continente apenas administran el 40% de los activos de sus clientes potenciales, frente al 60% que se alcanza en Norteamérica. La participación minorista en fondos de renta variable en Europa se queda en el 18%, muy lejos del 55% estadounidense.
Los reguladores y gobiernos europeos están tomando cartas en el asunto. La Unión de Ahorro e Inversión (SIU, por sus siglas en inglés) impulsada por la Comisión Europea busca redirigir el ahorro hacia los mercados de capitales. Alemania, por su parte, abrirá en enero de 2027 el acceso a ETFs y fondos de inversión a través de cuentas de ahorro subvencionadas por el Estado.
En España, donde el ahorro de los hogares sigue concentrado de forma significativa en depósitos bancarios, el potencial para las gestoras que sean capaces de ofrecer alternativas accesibles y atractivas es considerable. La mejora de los canales digitales y el impulso regulatorio a la educación financiera están creando las condiciones para una movilización sostenida del ahorro.
El informe dedica un capítulo central al papel de la tecnología como factor diferenciador competitivo. Más del 80% de las gestoras europeas están adoptando inteligencia artificial y automatización como parte de su estrategia de eficiencia en costes. Sin embargo, PwC subraya que la mayor oportunidad no está en recortar gastos, sino en utilizar la tecnología para innovar en producto, personalizar la experiencia del inversor a escala y abrir nuevos canales de distribución.
En este contexto, la tokenización de activos emerge como la siguiente frontera. El 45% de las gestoras europeas ya la identifica como una fuente prioritaria de ingresos futuros. Su capacidad para reducir umbrales mínimos de inversión, simplificar la distribución y ampliar el acceso a los mercados privados podría transformar de forma radical la forma en que se fabrican y comercializan los productos de inversión en Europa. La pregunta estratégica, concluye el informe, ya no es si la tokenización se volverá relevante, sino quién estará operativamente preparado cuando la adopción se acelere.
A pesar del escenario de expansión, PwC lanza una advertencia clara: el crecimiento en volumen de activos y la rentabilidad del negocio se están desacoplando de forma preocupante. El 93% de las gestoras europeas ha experimentado presión sobre sus márgenes en los últimos cinco años —un 57% la califica de alta y un 35% de muy alta—, un nivel de deterioro más severo que en Norteamérica o Asia-Pacífico.
La compresión de comisiones es implacable: la mitad de las entidades encuestadas señala el aumento de la competencia como principal causa, y el 75% ya ha reducido sus tarifas para mantenerse en el mercado. Al mismo tiempo, los costes operativos en Europa siguen creciendo, impulsados por la complejidad regulatoria y la fragmentación de los canales de distribución.
"La era de construir negocios rentables simplemente acumulando más activos ha terminado. Las firmas que ganarán son aquellas que repiensen dónde compiten, cómo llegan a los inversores y cómo usan la tecnología para hacer más con menos. La oportunidad es real, pero también lo es la urgencia", señalan desde PwC España.
El informe propone cuatro modelos estratégicos en torno a los cuales se está reorganizando el sector:
Sea cual sea el arquetipo elegido, PwC identifica seis prioridades estratégicas compartidas: definir un camino competitivo claro, controlar la relación de distribución, diseñar productos orientados al acceso y la participación, generar confianza entre los inversores, reinventar el modelo operativo y convertir la complejidad regulatoria en una ventaja competitiva.
Las gestoras que actúen con decisión en estas seis dimensiones, concluye el informe, serán las que determinen qué parte de los 67.000 millones de dólares en nuevos ingresos europeos logran capturar antes de que termine la década.