
16 MAY, 2024
Por DWS

Autores: Olivier Souliac, jefe de productos indexados Xtrackers (DWS), y Abhijit Shankar Singh, CEO y director global de Negocios Internacionales en Nippon Life India AM
El clima actual de inversión en los mercados emergentes es favorecedor, sobre todo si lo comparamos con las economías más desarrolladas. Y, en este punto, India acapara casi todo el protagonismo. Gracias al impulso en el crecimiento del país en los últimos años, en un futuro no tan lejano, la economía india será la que más aportará al crecimiento mundial.
En el ejercicio fiscal 22-23, India ya demostró ser una de las economías que más rápido crecía en todo el mundo, por encima del 7%, casi el doble de la media de las economías emergentes. Además, en el ranking del PIB nominal, India ha escalado seis posiciones en apenas doce años, lo que sitúa al país como quinta economía a nivel mundial. Asimismo, ocupa la segunda posición en cuanto a población activa, alcanzando los 522 millones de trabajadores, con una edad media de 28 años.
Son solo algunas cifras que ilustran cómo desde hace unos años ha mejorado el potencial de crecimiento de India.
Principalmente, el tamaño y los costes de la mano de obra, el despliegue de la digitalización, el aumento estructural de los servicios de alto nivel o el potencial de recuperación del consumo. A todo esto, se suma la mejora en la productividad, que se traduce en una estimación de cuota de mercado de exportación de bienes duplicada hasta el 4,5% para 2031 y una mejora progresiva de la cuota mundial en productos y servicios de alta cualificación, como los teléfonos móviles, los servicios de IT, medicamentos o productos financieros.
No obstante, a pesar del proceso de recuperación del consumo, el PIB de India se sitúa en 2,5 billones de dólares, que comparado con China registra una diferencia todavía sustancial, algo más de 10 billones de dólares por debajo, aunque con un proceso de convergencia que se irá acelerando en los próximos ejercicios, gracias a las tendencias demográficas positivas del país.
En este escenario, la accesibilidad de India para los inversores es cada vez mayor, aunque todavía hay mucho margen de crecimiento, sobre todo en la inversión extranjera en renta fija. La inminente incorporación de los bonos gubernamentales al índice de bonos GBI-EM de mercados emergentes de JP Morgan, con un aumento progresivo del 1% en junio de este año al 10% en marzo de 2025 es un buen ejemplo del nuevo estatus del país.
Sin duda, el acceso de la inversión internacional se ha convertido en fuente clave para financiar el desarrollo de India, con más de 20.000 millones de dólares de flujos de entrada estimados. A día de hoy, el país resulta atractivo como mercado, en términos de rentabilidad y diversificación, tanto para las asignaciones de renta variables como para las de renta fija. Uno de los factores que justifican ese interés creciente es el impulso en la digitalización. El Gobierno local y los reguladores han sido los responsables del impulso de la India Digital, acelerando la adopción de tecnologías digitales. El proyecto gubernamental que respalda este proceso de digitalización se basa en la IndiaStack, una plataforma de software unificada para llevar a la población de India a la era digital.
Un buen termómetro de esa “revolución” digital es la evolución de las transacciones de pago digital, que han pasado de representar un 42% del PIB en 2022, al 76% en 2023 e incluso a superar el 100% sobre el PIB nacional en lo que va de 2024.
También ha habido una mejora considerable en infraestructuras, respaldada por un aumento significativo en el gasto de capital. El país cuenta ya con el cuarto sistema ferroviario más extenso del mundo, con más de 13.000 trenes de pasajeros y más de 9.000 trenes de carga que operan cada día. Así, el presupuesto para el ejercicio 2023-24 es casi nueve veces mayor que el de hace una década. Para las carreteras y autopistas, el Gobierno indio ha asignado 33.000 millones de dólares para el ejercicio 2023-24, lo que ha impulsado la ejecución de un total de 202 autopistas nacionales, abarcando una longitud total de 6.270 kilómetros. En cuanto a la red aeroportuaria, iniciativas gubernamentales como el Plan de Conectividad Regional UDAN, lanzado en 2016, han facilitado la apertura de 469 rutas que conectan 74 aeropuertos tanto nacionales como internacionales.
Las energías renovables también se han convertido en un objetivo dentro de esa transformación económica del país, que se ha fijado el ambicioso objetivo de alcanzar los 500 GW para 2030, respaldado por una inversión de 29.000 millones de dólares en líneas de transmisión. Igualmente, en materia de vivienda y desarrollo urbano, la asignación presupuestaria ha experimentado un notable aumento, alcanzando los 9.000 millones de dólares en el ejercicio 2023-24, triplicando así la asignación de 3.000 millones registrada en 2015.
La progresiva apertura a los mercados exteriores, la modernización de las infraestructuras, el incremento de la productividad y el crecimiento económico de un país donde existe una clase media pujante que impulsa el consumo, consolidarán a India en las próximas décadas como uno de los mercados más importantes para los inversores.