
23 OCT, 2026
Por RankiaPro

S&P Global Ratings ha publicado recientemente una encuesta sobre la adopción de la inteligencia artificial entre 179 entidades financieras de todo el mundo. El dato más relevante se refiere a la IA agéntica: agentes capaces de ejecutar tareas con una autonomía, todavía limitada, dentro de los procesos bancarios.
Solo el 3% de las entidades ha integrado estos agentes a escala corporativa, pero el 79% ya los está probando, en fase piloto o en departamentos concretos. En el caso de los bancos, el análisis de S&P muestra una distancia aún mayor entre la experimentación y el despliegue real a escala.
Según la encuesta (n=153), el 43% de las entidades financieras sitúa la IA agéntica en fase de prueba o prueba de concepto, el 33% la ha adoptado en departamentos concretos y solo el 3% la ha integrado en toda la organización. La suma de estos tres niveles eleva el uso total al 79% a escala global, según S&P Global Ratings.
La adopción varía por región. Norteamérica y EMEA lideran, con un uso del 84% y del 81% de las entidades, respectivamente, por encima de la media global del 79%. El informe no ofrece, en cambio, una cifra agregada comparable para Asia-Pacífico y Latinoamérica.
Por tipo de entidad, los bancos muestran una dispersión más marcada que la media del sector. El 46% de sus proyectos de IA agéntica sigue en fase de prueba, pero el 4% ya ha alcanzado la integración a escala corporativa, una cifra ligeramente superior al 3% registrado a nivel global.
S&P Global Ratings interpreta esta diferencia como señal de una capacidad de ejecución en proceso de consolidación: los bancos parten de una base de experimentación más amplia, pero empiezan a mostrar los primeros casos de despliegue completo frente al resto de la muestra.
| Nivel de adopción | Entidades financieras (global) | Bancos |
|---|---|---|
| Fase de prueba / prueba de concepto | 43% | 46% |
| Adoptada en departamentos concretos | 33% | n. d. |
| Integrada a escala corporativa | 3% | 4% |
| Uso total (suma de niveles) | 79% | n. d. |
Los agentes de IA funcionan sobre todo como una capa de productividad y automatización de flujos de trabajo, no como sistemas autónomos: asisten a los profesionales y dejan en manos de una persona las decisiones finales, según la definición que utiliza S&P Global Ratings.
Entre los casos de uso más habituales figuran la atención al cliente y la automatización de los centros de contacto; el procesamiento y la extracción de documentos en flujos con datos no estructurados; el apoyo en la redacción de informes de crédito y en la extracción de datos de expedientes KYC y de due diligence, y el análisis de inversiones mediante generación aumentada por recuperación (RAG).
En la región EMEA, que incluye España, las aplicaciones de IA agéntica se concentran de forma más marcada en flujos de trabajo regulados y con un elevado nivel de control: crédito, cumplimiento normativo, prevención del blanqueo de capitales, mercados de capitales y análisis. S&P Global Ratings vincula esta orientación al marco normativo europeo, más exigente que el de otras regiones.
Entre los obstáculos que citan las entidades de EMEA figuran el cumplimiento del Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE (AI Act), la supervisión del ciclo de vida de los modelos y la auditabilidad y explicabilidad de las decisiones algorítmicas. A escala global, el 64% de las entidades ya ha recibido indicaciones regulatorias sobre la selección de modelos o proveedores vinculadas a la soberanía de los datos.
El 69% de las entidades financieras ha establecido un marco de gobernanza para la IA, pero solo el 39% contempla una supervisión por parte del consejo de administración. Cuando no existe un órgano de gobierno específico, la responsabilidad recae en el director de datos (CDO) en el 22% de los casos, en el director de sistemas de información (CIO) en el 20% y en el consejero delegado y los equipos de estrategia en el 15%.
El riesgo más citado sigue siendo la seguridad y la privacidad de los datos, señalado por el 92% de las entidades encuestadas. S&P Global Ratings considera que la madurez de la gobernanza será un indicador cada vez más relevante para diferenciar la calidad crediticia de las entidades financieras en los próximos años.