
4 JUN, 2025

El tema de la inteligencia artificial (IA) lleva dos años dominando los mercados globales. Como fuerza disruptiva al frente de una cuarta revolución industrial, no sorprende que los sectores y empresas que impulsan y facilitan esta tecnología hayan visto dispararse sus cotizaciones.
No obstante, la transición a una nueva era nunca es lineal ni sencilla. La incertidumbre política y económica, unida a la aparición de nuevas empresas en el segmento, están cuestionando la tesis de la IA. Esta mayor volatilidad en el mundo de la IA subraya la importancia de un enfoque activo, que permita a los inversores sacar partido a esta tendencia positiva evitando al mismo tiempo caer en sus trampas.
Existen poderosas razones para el optimismo en torno a los temas seculares vinculados con la transformación digital y la IA. Esta última mantiene su potencial de disrupción del mercado al cambiar de manera fundamental la manera en que operan las empresas, además de sentar las bases para la aparición de nuevos sectores de actividad. Si 2024 fue el año en que las compañías evaluaron la eficacia de la IA, 2025 podría ser escenario de un “efecto dominó”, adoptando estas nuevas herramientas de manera más generalizada e integrándolas en sus modelos de negocio.
Al mismo tiempo, las megacaps tecnológicas en Estados Unidos están protagonizando una “carrera armamentista” en este ámbito. Cuatro de las de mayor tamaño ya se han comprometido a gastar colectivamente más de 300.000 millones de dólares para desarrollar sus capacidades de IA en 2025, un aumento significativo respecto al gasto ya elevado en esta área en 2024. Recientemente, los inversores han comenzado a expresar sus dudas en torno a la sostenibilidad de esta tendencia de cara al futuro, y ahora descuentan una ralentización de la inversión. Nos parece prudente anticipar una trayectoria de crecimiento irregular, pero en nuestra opinión hay que evitar responder de manera exagerada al ruido a corto plazo, susceptible de nublar la vista del mercado en torno a lo que podría ser una de las innovaciones más disruptoras en una generación.
La IA sigue desarrollándose con rapidez y nuevas aplicaciones continúan revelando nuevas capacidades, desde el razonamiento avanzado hasta la generación de imágenes y vídeos. Estas iteraciones constantes crearán eficiencias económicas para las empresas en un amplio abanico de sectores, así como nuevos usos prácticos para los consumidores.
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