
24 ABR, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

La industria de la gestión patrimonial se enfrenta a una transformación de fondo impulsada por los inversores más jóvenes. Según un nuevo informe de CFA Institute, las generaciones Z y millennial, especialmente en los segmentos de alto patrimonio (HNW) y muy alto patrimonio (VHNW), están cambiando las reglas del asesoramiento financiero, obligando al sector a adaptarse a nuevas expectativas marcadas por la digitalización, la personalización y una redefinición del concepto de confianza.
El estudio, titulado “Inversores de nueva generación: claves para gestores de patrimonio y asesores financieros”, se enmarca en el contexto del llamado Great Wealth Transfer, el mayor traspaso generacional de riqueza de la historia. Basado en una encuesta a más de 2.400 inversores en mercados clave como Estados Unidos, Reino Unido o Singapur, el informe pone de relieve que los jóvenes no renuncian al asesoramiento profesional, pero sí están reformulando profundamente cómo debe prestarse.
Rhodri Preece, responsable global de investigación en CFA Institute, subraya que este nuevo perfil de cliente “demanda acceso inmediato a la información, una interacción digital más frecuente y un asesoramiento que integre tanto sus objetivos vitales como la disciplina inversora a largo plazo”.
Lejos de la idea de desintermediación, el informe destaca que más del 90% de los inversores jóvenes con patrimonio utiliza algún tipo de asesoramiento financiero de pago. Sin embargo, las preferencias difieren: mientras los millennials se inclinan mayoritariamente por asesores tradicionales, la generación Z muestra mayor afinidad por soluciones digitales y automatizadas.
Además, la relación con el asesor es más dinámica: cerca del 70% mantiene contacto al menos una vez al mes, lo que evidencia una mayor implicación en la toma de decisiones financieras.
Genevieve Hayman, investigadora senior en CFA Institute, explica que estos inversores “quieren participar activamente en la planificación financiera y valoran modelos híbridos que combinen el componente humano con herramientas tecnológicas que permitan una mayor personalización”.
El comportamiento inversor también refleja una mayor exposición a tendencias emergentes. Más de la mitad (55%) de los inversores jóvenes de alto patrimonio reconoce haber tomado decisiones influido por el fenómeno FOMO (fear of missing out), especialmente en activos como las criptomonedas. Este contexto refuerza la necesidad de asesores capaces de aportar criterio, contexto y disciplina.
En paralelo, el concepto de confianza evoluciona. Aunque sigue siendo un factor decisivo, los jóvenes inversores lo vinculan cada vez más a la capacidad profesional demostrable, la transparencia en costes, las credenciales del asesor y la seguridad digital. La empatía y la claridad en la comunicación también ganan peso.
El uso de canales digitales es intensivo: los inversores jóvenes consultan múltiples fuentes online y cerca de un tercio ya ha utilizado herramientas de inteligencia artificial generativa con fines formativos. No obstante, el asesor financiero mantiene su posición como la fuente más fiable.
En este sentido, los datos reflejan un equilibrio emergente entre tecnología y trato personal. Mientras el 58% de los millennials accede a asesoramiento a través de entidades financieras o family offices, un 43% de la generación Z opta por modelos exclusivamente automatizados.
Luis Buceta, presidente de CFA Society Spain, considera que este cambio representa “una oportunidad clara para el sector en España”, que deberá evolucionar hacia modelos que integren cercanía y tecnología sin perder la confianza como eje central de la relación con el cliente.
La conclusión del informe es clara: la gestión patrimonial entra en una nueva etapa en la que la escalabilidad tecnológica, la personalización y la redefinición del valor del asesor marcarán la competitividad de las firmas en los próximos años.