
23 JUN, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Bruselas ha vuelto a avivar la carrera europea por los semiconductores. El 3 de junio de 2026 la Comisión Europea presentó la Ley de Chips 2.0. Se trata de la revisión de la política industrial con la que la Unión Europea pretende reducir su dependencia tecnológica de Asia y Estados Unidos, y apoyar la producción de chips avanzados en su propio territorio.
La propuesta surge de un balance incómodo: la primera Chips Act de 2023 no acercó a Europa al objetivo del 20% de la cuota mundial de semiconductores, que se ha mantenido en torno al 10%. El nuevo texto desplaza el centro de gravedad de la oferta a la demanda, vincula los chips a la carrera por la inteligencia artificial e introduce poderes de emergencia para la Comisión. Para el sector, redibuja el contexto en el que operan los grandes nombres europeos de la cadena de valor, desde las máquinas de litografía hasta los fabricantes de chips para automoción e industria.
La Ley de Chips 2.0 fue presentada por Henna Virkkunen, comisaria europea de Soberanía Tecnológica, en el SEMI Europe Policy Forum de Bruselas. No es una medida aislada: se enmarca en el más amplio European Technological Sovereignty Package, que incluye también la Cloud and AI Development Act (CADA) y una estrategia para el open source. El objetivo es reducir las dependencias estratégicas y apoyar el diseño y la producción de chips avanzados y convencionales en la UE.
La motivación es geopolítica. La Comisión estima que Europa depende de proveedores externos para más del 80% de sus productos y servicios digitales, una vulnerabilidad comparable a la antigua dependencia energética. También pesa la carrera por la IA: los componentes vinculados a la inteligencia artificial impulsarán cerca del 70% del crecimiento de un mercado de semiconductores que se espera alcance los 1,37 billones de euros en 2030. De ahí la prioridad otorgada a la soberanía tecnológica.
El punto de partida es el balance de la Chips Act de 2023. Aquel plan apostaba por 43.000 millones de euros para llevar al 20% la cuota europea de producción mundial antes de 2030. Movilizó más de 52.000 millones de euros y contribuyó a la creación de unos 46.000 puestos de trabajo, pero la cuota productiva se mantuvo cerca del 10%. El Tribunal de Cuentas Europeo calificó el objetivo de "muy improbable".
El cambio de rumbo es contundente: la palanca ya no es construir fábricas, sino crear compradores fiables. La Ley de Chips 2.0 introduce demanda agregada, contratación pública orientada a la innovación y acuerdos de compra anticipada, además de plazos de autorización de un máximo de 12 meses y la extensión del concepto de proyecto "first-of-a-kind" a toda la cadena de valor. El nuevo objetivo es movilizar hasta 120.000 millones de euros antes de 2035.
La Comisión quiere además dar prioridad a una foundry —establecimiento que produce chips por encargo para terceros— de semiconductores avanzados en la UE. Es una capacidad hoy inexistente: el proyecto de megafábrica de Intel en Magdeburgo, ciudad del este de Alemania, fue abandonado por dificultades industriales.
El texto prevé asimismo poderes de emergencia sobre los contratos en caso de crisis, con multas de hasta 300.000 euros. Sin embargo, sigue pendiente la cuestión de la financiación, garantizada solo hasta 2028.
El análisis por sectores lo aporta ETHENEA, que invita a mirar a las empresas más que a la política. Según la gestora, "la Ley de Chips 2.0 es importante, pero Europa sigue siendo un seguidor. La verdadera oportunidad reside en los campeones europeos individuales, más que en confiar en que Bruselas lo resuelva todo". El punto fuerte es estructural: "nadie puede prescindir de los líderes europeos del mercado mundial dentro de esta cadena de suministro". Cinco segmentos son los más relevantes:
La conclusión para la cartera es prudente. Para ETHENEA, "los campeones europeos siguen siendo atractivos, pero el calendario político exige paciencia; demasiada paciencia podría convertirse en un riesgo. Quien llegue demasiado tarde podría ofrecer su capacidad en un mercado ya saturado".