
24 SEPT, 2026
Por Sofía Vargas de RankiaPro

El 17 de septiembre de 2026, Andorra acogió un nuevo Funds Meeting de RankiaPro, un desayuno con profesionales de la inversión del Principado. El telón de fondo fue un mercado con la renta variable estadounidense en máximos, diferenciales de crédito en niveles históricamente estrechos y una renta fija que ha dejado de ser el amortiguador fiable de antaño. En ese contexto, AllianceBernstein, Schroders, Pictet Asset Management y Buy & Hold presentaron cuatro respuestas muy distintas a una misma pregunta: dónde encontrar rentabilidad sin asumir riesgos que la cartera no pueda digerir.
Antonio de la Fuente, Client Relations de AllianceBernstein, presentó AB Emerging Markets Multi‑Asset Portfolio, un fondo que persigue rentabilidades similares a las de la renta variable emergente con un riesgo inferior, combinando acciones, deuda y divisas. La tesis de partida es constructiva. Los emergentes siguen siendo un motor de crecimiento, la debilidad del dólar ha actuado históricamente como viento de cola y la región ocupa un lugar crítico en la cadena de valor de la inteligencia artificial. Pero la gestora no ocultó la otra cara: es un viaje con baches, con caídas intranuales severas incluso en años positivos. Ese es precisamente el argumento para un enfoque multiactivo que amplía la exposición más allá de Asia y la tecnología. A fecha de 30 de junio de 2026, la cartera mantenía un 76% en renta variable, con un ligero sesgo hacia la bolsa y una mezcla de activos estable a lo largo del año.
El posicionamiento combina valoraciones atractivas en la parte de acciones con deuda soberana y corporativa que suma cupones a la cartera. El resultado se aprecia en la relación entre rentabilidad y riesgo. A fecha de 30 de junio de 2026, la clase I en dólares acumula una rentabilidad anualizada a tres años del 23,34%, en línea con el 23,03% del MSCI EM. Lo ha conseguido con una volatilidad del 12,6%, frente al 17,9% del índice. En los últimos doce meses quedó por detrás de un mercado que subió con mucha fuerza, algo coherente con un perfil que busca capturar las subidas sin sufrir todas las caídas.
María Morales, Responsable de Gestión de Renta Fija de Buy & Hold, presentó la gama de fondos de Buy & Hold, articulada en tres vehículos con un escalonamiento claro de riesgo. B&H Debt, el más conservador, aplica la que la casa llama su "receta 0,0": cero pagarés, cero activos ilíquidos, cero bonos subordinados, cero high yield y cero riesgo divisa. Toda la cartera está en euros y en grado de inversión. A fecha de 9 de septiembre de 2026, el fondo ofrecía una rentabilidad de cartera del 4,0% con una duración neta de 1,8 años.
B&H Bonds amplía el universo de crédito con una gestión activa que admite una parte relevante de la cartera por debajo del grado de inversión. Incluido el historial de la SICAV predecesora, ha superado a su índice, el Bloomberg Euro Aggregate Corporate, en ocho de los diez ejercicios completos entre 2016 y 2025. Completa la gama B&H Flexible, el mixto de la casa, que combina una cartera mayoritaria de bonos cubierta a euros con una selección concentrada de acciones. Acumula un 200,7% desde el inicio de su gestión en junio de 2010, a través de la SICAV que después se fusionó en el fondo, a fecha de 9 de septiembre de 2026. Morales presentó además B&H High Yield, pensado para concentrar las ideas de renta fija con mayor potencial de revalorización.
Lorenzo Coletti, Head of Iberia de Pictet Asset Management, defendió el papel de las estrategias alternativas en un contexto que resumió así: el bueno, la economía; el feo, una posible inflación estructural; y el malo, la incertidumbre monetaria y fiscal. Su argumento central es que el 60/40 deja de proteger cuando bonos y bolsa se correlacionan. La correlación a tres años entre el S&P 500 y los Treasuries ha pasado de ‑0,32 entre 2000 y 2021 a 0,27 desde 2021, a fecha de 4 de septiembre de 2026. La primera respuesta es Pictet TR‑Sirius, una estrategia flexible y de alta convicción en bonos soberanos, tipos y divisas de mercados emergentes y de nicho. Su posicionamiento incluye apuestas como un largo en Uzbekistán ante su inclusión en índices o un largo en Omán frente a un corto en Baréin. A fecha de 4 de septiembre de 2026, la clase I en dólares acumulaba un 7,40% en el año, frente al 2,47% del SOFR.
El segundo pilar es Pictet TR‑Atlas, una estrategia long/short de renta variable global con baja exposición neta, centrada en grandes compañías y con una cartera dinámica de opciones put sobre índices para protegerse de las caídas. Su principal credencial es precisamente ese comportamiento. En los diez peores meses del MSCI AC World cubierto en euros desde noviembre de 2016, la clase I en euros cedió de media un 0,6%, frente al 7,6% del índice, a fecha de 31 de agosto de 2026. La gestora cerró subrayando la complementariedad de ambas estrategias, cuya correlación es de apenas 0,02 a fecha de 4 de septiembre de 2026.
Borja Fernández, Director de negocio de Schroders, planteó su ponencia bajo el título "Alternativas a la renta fija" con un diagnóstico incómodo. Hay un desequilibrio fundamental entre quienes necesitan financiarse (gobiernos, hyperscalers y corporaciones) y los compradores fiables de bonos. Según datos de agosto de 2026, la emisión corporativa con grado de inversión podría igualar este año a la del Tesoro estadounidense, en el entorno de 1,8 a 2 billones de dólares. A ello se suman una China que ya no es comprador fiable de Treasuries y una Reserva Federal que abandona la guía explícita, de modo que la volatilidad en el tramo largo de la curva ha llegado para quedarse. Con los diferenciales de crédito en niveles excepcionalmente estrechos, la gestora subraya la importancia del crédito sin restricciones.
Esa es la función de Schroder ISF Securitised Credit, un UCITS de liquidez diaria que invierte mayoritariamente en titulizaciones (ABS, MBS residenciales y comerciales y CLOs) con una calidad media de grado de inversión. A fecha de 31 de julio de 2026, la cartera ofrecía una rentabilidad a vencimiento en el peor escenario del 5,2%, con una duración efectiva de 0,0 años y mayoría de activos a tipo flotante. En rentabilidad, la clase I de acumulación en dólares obtuvo un 6,5% anualizado a tres años, frente al 5,6% del crédito global a 1 a 5 años cubierto a dólares, según datos a julio de 2026.