
23 JUL, 2026

Autor: Eoin Walsh, socio y gestor de carteras en TwentyFour AM (boutique de Vontobel)
Multi-Asset Credit (MAC) es una estrategia activa de renta fija sin restricciones que tiene como objetivo capturar primas de riesgo crediticio a escala global mediante la inversión en un amplio abanico de instrumentos de crédito.
Mientras que las estrategias tradicionales de renta fija suelen mantener asignaciones significativas a deuda pública y bonos corporativos con grado de inversión (IG) con el fin de limitar las pérdidas potenciales y suavizar la rentabilidad a lo largo del ciclo, una estrategia MAC consolidada tiende a mantener una exposición plena al crédito, sin verse condicionada por la volatilidad de corto plazo, con el objetivo de generar mayores ingresos y una rentabilidad total superior.
Las estrategias MAC son utilizadas habitualmente por inversores institucionales, como fondos de pensiones, cuyos horizontes de inversión a largo plazo les permiten gestionar la volatilidad asociada a activos de crédito de mayor rentabilidad o menor liquidez en busca de retornos más elevados. Otros inversores recurren a este enfoque para delegar la gestión de sus exposiciones de mayor riesgo en especialistas, manteniendo sus posiciones en deuda pública y crédito con grado de inversión en otros mandatos.
Como especialistas en renta fija, en TwentyFour buscamos mejorar la rentabilidad capturando primas adicionales en segmentos habitualmente infrarrepresentados, como deuda financiera subordinada y obligaciones de préstamo garantizadas (CLO). Nuestra estrategia MAC se centra en el tramo más líquido del universo crediticio, lo que permite ofrecer liquidez diaria, un elemento diferencial frente a muchas estrategias comparables con liquidez mensual o trimestral y mayor exposición a activos menos líquidos, como préstamos corporativos o crédito privado.
A continuación, se enumeran cinco posibles ventajas de una estrategia MAC:
En renta fija, la rentabilidad inicial ha sido históricamente uno de los principales indicadores de rentabilidad futura. En distintos ciclos crediticios a lo largo de los últimos 40 años, se ha observado una elevada correlación entre la rentabilidad inicial y la rentabilidad total a cinco años1.
Al mantener una exposición estructural al crédito, una estrategia MAC busca aprovechar esta relación mediante la construcción de carteras diversificadas con una elevada rentabilidad inicial. El objetivo es minimizar el riesgo de impago a través de un análisis crediticio exhaustivo (bottom-up) y una cuidadosa selección de emisores, con el fin de materializar dicha rentabilidad en el medio plazo.
Gracias a su mayor tolerancia a la volatilidad a corto plazo, las estrategias MAC pueden invertir en segmentos más especializados del crédito, que pueden registrar caídas más pronunciadas en fases adversas del mercado, pero que tienden a ofrecer una mejor rentabilidad relativa en horizontes de inversión más largos.
Clases de activos como los bonos híbridos corporativos, la deuda financiera subordinada o los valores respaldados por activos (ABS), incluidos los CLO, pueden ofrecer primas de spread frente a los mercados de renta fija más tradicionales, que estas estrategias tratan de capturar.
Los mercados de crédito no evolucionan de forma uniforme, lo que genera oportunidades para la gestión activa. Una estrategia MAC flexible puede ajustar dinámicamente su exposición entre sectores y regiones a lo largo del ciclo, buscando valor relativo cuando los diferenciales de crédito se amplían de forma excesiva, por ejemplo.
Este enfoque ágil es igualmente clave para la gestión del riesgo a medida que evolucionan las condiciones económicas y de mercado. El gestor de una estrategia MAC puede aumentar o reducir la exposición al riesgo crediticio en función de la fase del ciclo, incrementando el peso en activos de mayor rentabilidad cuando las condiciones lo permiten y reforzando los segmentos de mayor calidad —como el crédito con grado de inversión (IG) o entidades financieras con elevada calificación— cuando anticipa entornos más exigentes.
Una estrategia MAC busca mitigar el riesgo de mediante la diversificación de su exposición a través de distintos mercados, sectores y geografías, asegurando que un problema en un emisor o en un segmento concreto no tenga un impacto desproporcionado en el conjunto de la cartera.
Los activos a tipo variable, como los ABS y los CLO, han mostrado históricamente una baja correlación con los mercados de crédito a tipo fijo, lo que los convierte en un elemento diversificador especialmente valioso, en particular cuando la trayectoria futura de los tipos de interés es incierta.
Históricamente, los mercados de crédito han presentado niveles de volatilidad inferiores a los de la renta variable, que tiende a reaccionar con mayor intensidad a factores macroeconómicos generales y a los resultados empresariales.
Esto se debe en gran medida al componente de generación de ingresos del crédito, que puede contribuir a amortiguar la rentabilidad total de una cartera frente a un shock negativo de mercado.
Por ello, una estrategia MAC puede resultar adecuada para inversores que deseen reducir su exposición a renta variable, manteniendo al mismo tiempo un posicionamiento en activos de riesgo y aspirando a un nivel atractivo de generación de ingresos.
1. Entre el 31/12/85 y el 31/5/26, la correlación entre la yield inicial y la rentabilidad total a 5 años del índice «US$ Broad Market» fue de 0,8609. La rentabilidad pasada no es un indicador fiable de la rentabilidad actual o futura. No es posible invertir directamente en un índice, y estos no se gestionarán de forma activa. Fuente de los datos: ICE Indices, 31 de mayo de 2026.