
21 JUL, 2026
Por RankiaPro

El Banco Central Europeo (BCE) afronta este jueves 23 de julio una cita marcada por la prudencia. Tras la subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos en su última reunión celebrada en junio, el consenso de mercado da por hecho que el BCE dejará sin cambios la facilidad de depósito, situada en el 2,25%.
La decisión, ampliamente descontada, traslada el verdadero foco de atención a la rueda de prensa posterior y al tono que emplee Christine Lagarde para describir un escenario energético que ha vuelto a tensionarse. La reanudación de las hostilidades en Oriente Medio y los ataques a infraestructuras energéticas rusas han devuelto la volatilidad al petróleo y al gas, complicando la lectura de una inflación que, pese a moderarse en junio, conserva riesgos sesgados al alza. Ese es el trasfondo con el que cuatro expertos de la industria analizan qué cabe esperar esta semana y de cara a septiembre.
Para Germán García Mellado, gestor de Paradigma Flexible Bonds y Paradigma High Income Bonds en A&G Global Investors, el BCE mantendrá "con casi total seguridad" los tipos sin cambios, dejando la facilidad de depósito en el 2,25%. En su opinión, los precios de la energía se mantienen, en conjunto, próximos a los escenarios contemplados en junio y no justifican una actuación inmediata.
En la misma línea, Niall Scanlon, gestor de Carteras de Renta Fija en MIFL (Mediolanum International Funds), espera que el Consejo de Gobierno deje los tipos inalterados "en línea con lo que descuentan los mercados y con el consenso de los analistas". Dado que la decisión está prácticamente descontada, Scanlon subraya que "la atención se centrará en la rueda de prensa, especialmente en cómo el Consejo de Gobierno valora la reciente escalada de las tensiones en Oriente Medio y su impacto sobre los precios del petróleo y del gas". Cristina Gavín, jefa de Renta Fija de Ibercaja Gestión, coincide en que lo más probable es que la institución opte por una pausa, ya que aún es pronto para valorar el impacto del endurecimiento de junio sobre la economía europea.
Romain Aumond, estratega de Natixis Investment Managers Solutions, recuerda que el carácter temporal del shock inflacionista quedó confirmado por el dato de junio, que situó la inflación en el 2,8% frente al 3,2% de mayo. Sin embargo, advierte que la reanudación de las hostilidades en el estrecho de Ormuz reintroduce presión sobre la energía y hace que el mercado descuente dos subidas adicionales de 25 puntos básicos antes de final de año.
García Mellado (A&G) apunta en la misma dirección: aunque no hay evidencia clara de efectos de segunda ronda y el crecimiento salarial sigue moderándose, "comienzan a apreciarse ciertos efectos indirectos del encarecimiento energético sobre los costes empresariales". Gavín (Ibercaja) añade que el recrudecimiento del conflicto entre EEUU e Irán "parecen abocar a nuevas tensiones en la evolución de la inflación", un matiz que distingue su lectura de la de sus colegas, más centrados en la moderación de los datos subyacentes.
Aumond (Natixis) anticipa un ejercicio de equilibrio: "el mercado analizará minuciosamente el tono de la rueda de prensa, ya que la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los precios de las materias primas energéticas dificultan la interpretación de la función de reacción de la institución de Fráncfort". A su juicio, Lagarde deberá conciliar la postura del Comité Ejecutivo, que teme un efecto de segunda ronda en la segunda mitad del año, con datos que hasta ahora la contradicen.
García Mellado coincide en que es poco probable que Lagarde ofrezca una orientación concreta sobre el nivel terminal de tipos, y que el mercado vigilará cualquier referencia a que los riesgos de inflación han vuelto a sesgarse al alza. Scanlon (MIFL) espera igualmente una comunicación "equilibrada y prudente", que reafirme el objetivo del 2% sin validar plenamente el endurecimiento adicional que ya descuentan los mercados.
Aquí aparece el matiz más relevante entre las cuatro visiones. García Mellado (A&G) sostiene que julio será "una pausa para ganar visibilidad, no necesariamente el final del proceso de subida de tipos", ya que el BCE querrá conservar margen de maniobra si el shock energético termina trasladándose a salarios y precios subyacentes.
Gavín (Ibercaja) va un paso más allá y anticipa explícitamente una subida de 25 puntos básicos en septiembre, que llevaría la facilidad de depósito al 2,50%, tras lo cual considera que "la de septiembre será la última subida que veamos en el año, siempre que el escenario no sufra un empeoramiento radical". Scanlon (MIFL), por su parte, evita comprometerse con una cifra y recuerda que septiembre, al llegar con nuevas proyecciones macroeconómicas y dos datos adicionales de inflación, será "el momento más probable para un nuevo movimiento de política monetaria" si resulta necesario.
Scanlon (MIFL) considera que el tramo corto de la curva ya ha descontado un endurecimiento superior al que finalmente materializará el BCE, lo que limita el margen para nuevas ventas significativas en ese tramo. El mercado descuenta actualmente algo más de dos subidas adicionales de 25 puntos básicos en los próximos doce meses, una expectativa que tanto Scanlon como García Mellado consideran excesiva frente al escenario central del BCE.
García Mellado (A&G) recuerda que el mercado descuenta hoy alrededor de dos subidas adicionales que llevarían la facilidad de depósito hasta el 2,75% en el primer semestre de 2027, una senda que el BCE "evitará probablemente validar" en su comunicación de julio.
Las cuatro lecturas convergen en un punto: la pausa de julio no cierra el ciclo de subidas, solo lo aplaza. La verdadera divergencia está en el calendario y en la magnitud del próximo movimiento, entre quienes ven septiembre como una subida ya decidida y quienes lo condicionan estrictamente a la evolución de los precios energéticos. Para los inversores en renta fija, el mensaje compartido es que la volatilidad seguirá dominando mientras Oriente Medio marque el ritmo de la inflación europea.