
Actualizado:
3 FEB, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Tras el rendimiento excepcional de 2025, el ánimo con el que se afronta 2026 sigue siendo positivo aunque con expectativas más moderadas. En este contexto, elegir el fondo de inversión adecuado no solo es una cuestión de rentabilidad, sino también de estrategia y visión a largo plazo.
Para ayudarte a navegar este panorama, hemos preguntados a dos selectores que nos recomienden un fondo para mantener en cartera durante los próximos doce meses. Jordi Sánchez (Creand Crèdit Andorrà) y Federica Nicolini (Cassa Lombarda) han identificado varias estrategia de inversión que consideran óptimas para 2026, ya sea por su capacidad de generar retornos consistentes, su enfoque innovador o su resiliencia frente a la volatilidad. Si estás buscando oportunidades de inversión, este artículo te interesa.

A las puertas de 2026, se observa un renovado interés por las estrategias alternativas líquidas. Las valoraciones bursátiles se mantienen exigentes, los tipos de interés apuntan a la baja y los diferenciales de crédito corporativo están comprimidos; un cóctel que merma el atractivo de los activos tradicionales y reaviva la búsqueda de diversificación. Estas estrategias pueden actuar como sustituto de la renta fija, aportando descorrelación y rentabilidad adicional a la cartera. En este contexto, cobran protagonismo los enfoques capaces de generar retornos absolutos positivos, independientemente del entorno de mercado, con correlaciones bajas o negativas frente a los activos convencionales.
Entre la multitud de alternativas, las estrategias market neutral emergen como una solución idónea: al mantener una exposición neta neutra, anulan prácticamente toda correlación con el mercado bursátil y reducen la volatilidad de la cartera. Un ejemplo destacado es Jupiter Merian Global Equity Absolute Return, un fondo market neutral que se perfila como una opción muy interesante.
La estrategia multifactorial del fondo diversifica las fuentes de rentabilidad con el objetivo de lograr crecimiento de capital y un riesgo controlado. Busca generar retornos absolutos positivos en cualquier entorno de mercado, medidos en periodos de 12 meses. El fondo mantiene una beta cero respecto al mercado accionario, alcanzando una correlación prácticamente nula con las bolsas y los bonos globales. Asimismo, limita su volatilidad anualizada a alrededor de un 6% y toma como referencia la tasa base de la Reserva Federal.
Jupiter Asset Management gestiona esta estrategia desde 2009 y la ha perfeccionado gradualmente sin apartarse de su filosofía original. Este buen track record sostenido se atribuye al equipo Systematic Equities liderado por Amadeo Alentorn, compuesto por gestores e investigadores experimentados y apoyado por un equipo interno de data science dedicado al desarrollo de herramientas, depuración de datos y experimentación con nuevas metodologías.
El proceso de inversión es totalmente cuantitativo y sistemático, estructurado en múltiples etapas. En su núcleo, la selección de valores se basa en cinco factores cuantitativos propios —valoración relativa, crecimiento sostenible, calidad directiva, sentimiento de mercado y momentum— que han demostrado eficacia a lo largo de distintos ciclos y constituyen la principal fuente de alfa. Adicionalmente, la estrategia aplica un esquema de ponderación dinámica de factores (overlay de gestión de riesgo) que ajusta las exposiciones en tiempo real según el régimen de mercado. Este sistema evalúa la efectividad de cada factor en regiones, horizontes temporales y contextos macroeconómicos, dotando al modelo de la agilidad necesaria para no rezagarse ante cambios de ciclo.
En definitiva, este fondo ofrece un binomio rentabilidad-riesgo muy atractivo junto a una correlación prácticamente nula con los mercados tradicionales, cualidades valiosas en el entorno actual. Esta combinación de atributos lo convierte en una pieza atractiva para las carteras, al aportar diversificación real y retornos absolutos independientes del rumbo de los mercados.

2026 comienza con un escenario macroeconómico generalmente favorable para los activos de riesgo. Se espera que el crecimiento global se desacelere moderadamente, pero con riesgos de recesión contenidos, y políticas monetarias y fiscales más acomodaticias que en años anteriores. Estos factores deberían continuar apoyando el rendimiento de los mercados bursátiles, aunque en un contexto que requiere atención a la gestión de riesgos.
A pesar del panorama positivo, surgen algunos desafíos. Los índices bursátiles globales muestran una fuerte concentración en unas pocas empresas tecnológicas estadounidenses, impulsadas por la temática de la inteligencia artificial y las altas valoraciones. Esto aumenta el riesgo de dependencia de un número limitado de títulos y requiere una mayor diversificación, tanto geográfica como por capitalización de mercado.
En los últimos años, las inversiones pasivas y las estrategias sistemáticas con bajo tracking error han superado a la gestión activa, atrayendo flujos sustanciales. Sin embargo, estamos presenciando un retorno del interés hacia los gestores fundamentales capaces de generar alfa, especialmente en el segmento de pequeñas y medianas empresas europeas y globales. En este contexto, creemos que las estrategias activas pueden volver a desempeñar un papel clave, mejorando el perfil de retorno de las carteras y reduciendo el riesgo de concentración en el sector tecnológico.
La diversificación geográfica sigue siendo otro pilar para reducir el riesgo de concentración: aumentar la exposición hacia Europa y los países emergentes es una elección estratégica para equilibrar el peso del mercado estadounidense en los índices globales. Para Europa, además de los instrumentos pasivos tradicionales y los ETF smart beta, destacamos el interés hacia los fondos activos de calidad, como las estrategias de Eleva Capital.
Más allá del fondo de renta variable europea long only, merecen especial atención las estrategias long/short equity:
En un contexto macroeconómico generalmente positivo, creemos que el crédito también puede ofrecer rendimientos interesantes en el nuevo año. Los spreads, sin embargo, han alcanzado niveles históricamente bajos: la selectividad y la gestión activa se vuelven fundamentales para mitigar el riesgo de incumplimiento y reducir las caídas en las posibles fases de riesgo. En esta área preferimos las estrategias de bonos de Man Group, en particular:
Se trata de estrategias altamente activas y unconstrained frente a sus benchmarks, capaces de generar alpha gracias a la selección de emisiones más pequeñas y menos seguidas por el mercado. Esta característica abre la puerta a oportunidades de rentabilidad superiores, aunque exige una ponderación adecuada debido al mayor riesgo de iliquidez.
En resumen, 2026 se perfila como un año de oportunidades, pero también de retos vinculados a la concentración de mercado y a la gestión de la volatilidad. La diversificación, la selección activa y la integración de estrategias flexibles serán claves para construir carteras resilientes y orientadas al crecimiento.