
22 SEPT, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Los semiconductores volvieron a acaparar la atención de los mercados esta semana, después de que el entusiasmo por los nuevos desarrollos de inteligencia artificial disparara las cotizaciones del sector. El episodio recuerda hasta qué punto la narrativa de la IA sigue marcando el pulso de la renta variable global, mucho más allá de las grandes tecnológicas estadounidenses que hasta ahora concentraban buena parte de la atención inversora.
Detrás del titular hay preguntas de fondo: qué papel juega cada región en la cadena de valor de los chips, si el ciclo de inversión en infraestructura de IA tiene aún recorrido, y cómo interpretar la creciente disparidad de rentabilidades entre compañías. A continuación, cuatro firmas de gestión de activos ofrecen perspectivas complementarias sobre estas cuestiones clave para el inversor profesional.
El detonante inmediato fue el entusiasmo generado por el nuevo agente de inteligencia artificial presentado por Meta, que reavivó el apetito inversor por toda la cadena de valor de los semiconductores. El movimiento se enmarca en un ciclo de inversión en infraestructura de IA que varias gestoras consideran todavía lejos de agotarse, aunque las opiniones difieren sobre qué regiones y compañías están mejor posicionados para capturarlo.
El propio impulso ilustra cómo un solo anuncio puede mover a todo un sector sensible al gasto en infraestructura tecnológica. Para los inversores, el reto no es identificar el próximo catalizador de corto plazo, sino entender qué geografías y eslabones de la cadena de valor concentran el crecimiento estructural de la IA.
Yan Taw Boon, director de estrategias temáticas para Asia en Neuberger, señala que cada vez resulta más difícil evitar a las grandes tecnológicas dado su peso en los índices globales, pero sostiene que los inversores no necesitan concentrar su exposición en un puñado de compañías estadounidenses para participar en las tendencias de digitalización e inteligencia artificial. En su opinión, el auge de las infraestructuras de IA se extiende hacia sectores como la energía, la construcción y la automatización industrial.
Boon destaca también el atractivo del «triángulo dorado» de los semiconductores formado por Taiwán, Japón y Corea del Sur, donde numerosas empresas medianas suministran materiales y componentes esenciales. A su juicio, diversificar entre geografías y capitalizaciones permite participar en el crecimiento estructural sin el riesgo de concentración de apostar solo por las grandes tecnológicas.
Joran Mambir, especialista de producto en J. Safra Sarasin Sustainable AM, explica que la estrategia europea se centra en la fabricación en nodos maduros, reflejo de las fortalezas industriales y de automoción de la región más que de una ambición por competir en lógica o memoria de última generación. Recuerda que el proyecto de Intel en Magdeburgo, pensado para chips avanzados, fue cancelado en julio de 2025, dejando a Europa sin producción activa en nodos de vanguardia.
Con todo, Mambir subraya que Europa ocupa posiciones clave en equipos críticos: ASML mantiene el monopolio de la litografía EUV, ASM International lidera la deposición por capas atómicas y Besi destaca en el hybrid bonding. A ello se suma el liderazgo europeo en semiconductores analógicos y de potencia, con STMicroelectronics, Infineon y NXP.
Por ello, concluye que el futuro europeo no pasa por alcanzar a Taiwán en nodos avanzados, sino por reforzar sus ventajas diferenciales.
Alex Stauffacher, analista de renta variable en Conviction Equities (boutique de Vontobel), junto con Florence Kuang, responsable de Client Portfolio Management, sitúan la ola de ventas de junio de 2026 en un patrón conocido: dudas sobre el retorno de la inversión en IA, temores a un fin de ciclo y competencia china. A su juicio, el mercado sobrestima estos riesgos, ya que la inversión y la moderación de precios de las memorias no apuntan a un exceso de oferta.
Stauffacher y Kuang sostienen que el ciclo de la IA está en una fase temprana frente a episodios anteriores, como los teléfonos inteligentes o la nube, que tardaron más de ocho años en frenar su crecimiento por debajo del 20%. Apuntan que el capex de los hiperescaladores podría rondar los 745.000 millones de dólares este año, financiado cada vez más con deuda, lo que consideran una señal de alerta moderada.
Con todo, advierten que la escasez de oferta podría tardar en resolverse, ya que buena parte de las inversiones de TSMC, Samsung o SK Hynix se materializará más allá de 2030. Por ello, concluyen que las valoraciones actuales, aunque elevadas, siguen lejos de la burbuja puntocom.
Alex King, investment strategy analyst, y Joshua Riefler, product reporting lead, ambos de Wellington Management, observan que, pese a la calma aparente de los índices, la volatilidad a nivel de valores ha aumentado y las correlaciones entre compañías han caído a niveles inusualmente bajos. A su juicio, la concentración y la exposición a valores individuales pueden pesar más que la volatilidad de los índices.
King y Riefler destacan que una mayor dispersión amplía las oportunidades para los inversores activos, ya que los fundamentales corporativos ganan peso. Además, señalan que una mayor diversidad en el liderazgo bursátil reduce la dependencia de pocos valores.
Las cuatro perspectivas apuntan a una misma idea: el ciclo de inversión en semiconductores e IA conserva recorrido, pero exige matices. Ya no basta con seguir a un puñado de grandes tecnológicas estadounidenses; la oportunidad se reparte entre geografías, eslabones de la cadena de valor y compañías de perfiles distintos. El reto pasa por combinar convicción estructural con disciplina en la selección, vigilando la oferta, la demanda y la dispersión de rentabilidades.
Disclaimer: este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no constituye asesoramiento de inversión ni una recomendación para comprar o vender valores. Las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. La inversión en renta variable tecnológica y en semiconductores conlleva riesgos específicos, entre ellos una elevada volatilidad, concentración sectorial y sensibilidad a los ciclos de gasto en infraestructura de inteligencia artificial. Los comentarios recogidos proceden de J. Safra Sarasin Sustainable AM, Neuberger Berman, Conviction Equities (boutique de Vontobel) y Wellington Management, y reflejan la opinión de sus autores en el momento de su redacción, no necesariamente la de RankiaPro.