
17 JUL, 2024
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Adam Hammer, agente de grandes patrimonios en Bankinter desde 2018. Posee una experiencia de más de 20 años en el sector financiero, habiéndose focalizado siempre en el segmento de banca privada.
A lo largo de su carrera profesional ha asumido diferentes cargos en entidades de reconocido prestigio como UBS, Merrill Lynch, Banca March, Inversis Banco, Novobanco y Banco Espirito Santo. Actualmente, le confían su patrimonio más de 50 grupos familiares (empresarios, profesionales liberales, rentistas…) y donde la mayoría le han acompañado a lo largo de su carrera profesional.
Adam Hammer es licenciado en Económicas por la Universidad San Pablo CEU de Madrid y tiene un Master en Gestión de Carteras del IEB (Option & Futures Institute). Además, es miembro de EFPA España (European Financial Planning Association).
Pura vocación. Desde pequeño mi padre siempre me inculcó la importancia del ahorro y una buena gestión de las finanzas personales. Por ello, decidí estudiar económicas y especializarme en gestión de patrimonios. En el verano del 95 y 96 tuve la oportunidad de realizar prácticas en Wall Street con banqueros privados de Merrill Lynch y aprender cómo era el día a día de esta profesión. El servicio al cliente, la escucha proactiva y la curiosidad son las características que más me definen. Esto, unido a mi experiencia y los conocimientos de los mercados financieros, me permiten realizar un exitoso acompañamiento a mis clientes desarrollando labores de asesoramiento financiero tanto en situaciones alcistas de mercado como en las recesiones vividas tras la financiera asiática de 1997, la burbuja puntocom del 2000, la crisis subprime del 2008 y la del COVID-19.
Siempre estaría enfocado al servicio del cliente intermediando productos. Me gusta asesorar y ayudar. Hubo un tiempo de joven que me apasionaba el mundo de la restauración, fuera y dentro de las cocinas, uno de mis hobbies, y soñaba con dirigir mi propio restaurante. De hecho, trabajé muchos veranos como camarero hasta terminar mis estudios en el que la balanza se decantó por mi otra afición, asesorar y ayudar al cliente en temas financieros.
Aparte de las finanzas, me gustar el deporte. Pádel, esquí y golf. Cómo no, la cocina me apasiona. Es creativo, estimulante y se comparte. También me gusta viajar en familia, especialmente a destinos que respiras naturaleza, tranquilidad y belleza.
El futuro siempre es incierto, en cambio la realidad actual es que nos enfrentamos a decisiones importantes de los bancos centrales. Dada la macro actual, estamos en el punto que las bajadas de tipos cada vez están más cerca que lejos con un timing menos impreciso que a finales del año pasado. Lo realmente determinante no es tanto su timing, sino su idoneidad y profundidad. No es importante acertar con el momento exacto en que tendrá lugar la primera bajada, que será entre junio y septiembre, pero sí el hecho que se materializarán sin sensación de urgencia porque el ciclo económico es expansivo y, además, se caracteriza por pleno empleo en términos prácticos en todas las economías desarrolladas. La economía americana es más sólida de lo que parece y la europea se encuentra en su punto de inflexión a mejor. El ciclo expansivo está apoyado en las economías desarrolladas, con las emergentes en segundo plano y sin visibilidad. Sobre todo, China. India podría llegar a ser la excepción positiva, pero aún es pronto para afirmarlo. Europa sigue siendo el eslabón más débil de este ciclo expansivo, pero mejora después de dos trimestres consecutivos sin crecimiento. Probablemente cerrará 2024 creciendo por encima de +0,5%.
En paralelo, la economía americana se expandirá este año y el próximo por encima de +2%, con pleno empleo. Las bajadas de tipos dinamizarán el crecimiento en ambas orillas del Atlántico. La economía española continuará sorprendiendo positivamente a pesar de presentar unos problemas estructurales no despreciables. Consideramos altamente improbable una reversión negativa del ciclo económico y/o mercados (bolsas y bonos), a pesar de los avances acumulados y salvo un desenlace destructivo e inesperado en el frente geoestratégico.
Las elecciones americanas del 5 noviembre siguen siendo un potencial factor desestabilizador, pero afectarán más bien a la estrategia del tercer trimestre de 2024. No identificamos preocupaciones relevantes, salvo un inesperado giro en el escenario geoestratégico… que no descartamos presente alguna complicación en verano.
Ante las incógnitas, el asesoramiento recurrente es cada vez más necesario y útil, lo que nos permite estar cerca y encima de nuestros clientes, y reaccionar ante las oportunidades de inversión que vayan surgiendo.
Un buen asesor financiero, aparte de la formación, conocimientos y experiencia, debe buscar la excelencia en la calidad del servicio, tener buenas dotes comunicativas, capacidad de transmitir confianza, empatía con el cliente, mantener el contacto de forma periódica, entender sus necesidades, preocupaciones, así como sus intereses personales y enfocarlo a largo plazo. Se tiene que trabajar mucho la gestión de las emociones.
Los puntos fuertes que me destacan son la escucha activa, paciencia, constancia, perseverancia, servicial y comprometido. Es indispensable que un asesor financiero, aparte de asesorar, tenga a su disposición un buen equipo de profesionales y una estructura como, por ejemplo, la que tengo en Bankinter donde una entera organización está al servicio del cliente, ofreciendo una gestión integral del patrimonio, siendo el cliente el centro de toda atención personal (véase Asesoramiento Independiente, Asesoramiento Fiscal, Unidad de Grandes Patrimonios, Servicios especializados, inmobiliario, Bankinter Investment, Gestión de Activos y Bankinter Luxemburgo) con una alineación clara de intereses con el cliente, y apoyado de los mejores medios tecnológicos y humanos.
Ambas. La formación es clave y no dejamos de aprender cada día. Transformamos la información de tal manera que pueda ser comprendida y utilizada. También es muy importante la experiencia (lo asemejaría a un médico). Cuantas más situaciones reales vividas más herramientas se tienen para afrontar el futuro con más criterio. En definitiva, entiendo que este trabajo es una mezcla de experiencia y formación.
Iniciamos el año 2024 todo lo contrario de lo que se pensaba en un principio, con subidas en lugar de ajustes porque el final del año 2023 fue muy generoso por el lado de bolsas y por la caída excesiva de las tires de los bonos durante los meses de noviembre y diciembre.
Nuestra visión para el año 2024 es que se presentaba positivo y, por ello, recomendamos mantener las posiciones y aprovechar las correcciones. En nuestra estrategia dijimos que la inflación iba a repuntar durante el primer semestre de este año y por eso esperar bajadas de tipos tan pronto era demasiado rápido y sería un error. Sí que pensamos que la inflación seguirá moderándose, no lo suficiente como para permitir que los bancos centrales bajen tipos de manera tan fuerte como los mercados habían descontado a finales de 2023. El crecimiento económico seguirá ralentizándose, pero sin caer en la recesión.
En renta fija tenemos una fuerte convicción para el 2024, históricamente lo ha hecho bien una vez finalizados los ciclos de subidas de tipos y pensamos que este ciclo ya ha terminado. Después de 10 años volvemos con tipos atractivos y carteras con duraciones de 2 años se pueden obtener tires entre el 3% y 4%. Tener duraciones no superiores a 3 años es donde más valor vemos sin incurrir en grandes riesgos, ya que si hubiera volatilidad las carteras de renta fija no sufrirían tanto.
En renta variable seguimos siendo positivos, aunque iniciamos el año con un posicionamiento neutral. En concreto, estamos más positivos en EE.UU. que en Europa, en crecimiento respecto a valor, y seguimos neutrales en cuanto al tamaño de las compañías. El catalizador que parece moverá a los mercados este año son los resultados empresariales ya que el catalizador de tipos seguramente ya se haya agotado. El dólar debería revalorizarse porque tenemos la impresión de que el BCE podría tomar la delantera en las bajadas de tipos.
En el entorno actual, creo firmemente en la gestión activa de las carteras. Habrá que ir adecuando las inversiones a los distintos acontecimientos que vayan ocurriendo en los mercados para poder generar valor añadido, que es de lo que se trata.
Hablar de mantener mucho tiempo es hablar de invertir a largo plazo, y por eso me gusta hablar de carteras CORE-SATELITE, donde en la parte CORE o estable invierto en un fondo que todo el mundo debería tener como “fondo de armario”. Es un fondo de renta variable global de la prestigiosa gestora J.P.Morgan, el JPM Global Focus A (EUR), simplemente porque es uno de los mejores fondos globales de gestión activa. Su sesgo es blend. Es un híbrido que invierte en compañías de crecimiento y de valor, con un posicionamiento geográfico global (66% América, 27% Europa y 7% Asia). Ha ofrecido unas rentabilidades anualizadas en los últimos 10 años del 12%, batiendo a su índice de referencia el MSCI World. Su benchmark es el índice más resiliente que existe y nunca te falla. Aglutina las mejores compañías del mundo, obteniendo por ende rendimientos sólidos y una correcta diversificación estratégica. Los resultados siempre acaban llegando, es cuestión de tiempo y paciencia. Por eso puedo decir que lo he mantenido durante mucho tiempo.
A día de hoy está invertido en compañías de calidad y con poder de fijación de precios como Microsoft, Amazon, Nvidia, Mastercard, ASML, United Health, LMHV, entre otros. Gracias a las herramientas de Bankinter y a su arquitectura abierta me permiten elegir los mejores fondos disponibles entre un abanico de casi 3.300 fondos.
La inversión alternativa es un complemento de las carteras de inversión. Es una forma de inversión en activos reales diversificadas por tipología, sectores y geografía que va más allá de los activos tradicionales, y de la mano de socios expertos en cada sector, con impacto real generando valor en la economía y en la sociedad.
Desde Bankinter coinvertimos en todos los vehículos con compromiso de permanencia durante toda la vida de la inversión, ofreciendo la mayor garantía. El private equity ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años y esto se debe, en parte, a la creciente tendencia hacia las inversiones alternativas. Los inversores están buscando oportunidades más allá de los activos tradicionales, como acciones y bonos, en busca de rendimientos atractivos. La descorrelación con los activos tradicionales es un factor clave, es decir, los rendimientos de las inversiones en private equity no están tan vinculados a los movimientos del mercado de valores o de la renta fija, lo que puede proporcionar una diversificación efectiva en la cartera de un inversor y reducir la exposición a la volatilidad del mercado.
Es importante destacar que estas inversiones conllevan riesgos y desafíos, ya que la liquidez puede ser limitada y la rentabilidad a menudo requiere un horizonte de inversión a largo plazo. Además, el éxito de estas inversiones depende en gran medida de la habilidad de los profesionales expertos para identificar y gestionar eficientemente oportunidades de inversión. Es crucial considerar que este tipo de inversiones requiere de una inversión inicial elevada. Por ello, dada su complejidad, es esencial realizar un análisis profesional antes de adentrarse en este tipo de inversiones.
Comprometido. Estar por y para el cliente, en todo momento, en los buenos y en los malos. Leal a mis clientes y a mi profesión. Ayudar en todo lo posible y trabajar para alcanzar los objetivos establecidos con mis clientes desde la honestidad y la confianza.