
Actualizado:
24 ENE, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

En el ámbito de las inversiones alternativas, una estrategia destacada es el private equity. Se trata de una modalidad que consiste en aportar recursos financieros a una empresa que no cotiza en bolsa durante un periodo determinado. A cambio, se obtiene una participación de dicha empresa, de la cual se espera un alto crecimiento.
La premisa central es realizar inversiones especializadas a largo plazo en compañías de diversos tamaños, abarcando desde pequeñas hasta grandes empresas, con la meta de impulsar su crecimiento, fortalecerlas y optimizar su rentabilidad. Los gestores participan activamente en la gestión de la empresa en la que han invertido durante muchos años. Esta empresa se denomina empresa en cartera.
Los gestores de fondos de capital riesgo captan fondos de inversión de diversas fuentes, incluidos inversores institucionales como fondos de pensiones, grupos aseguradores y fondos soberanos, así como inversores privados. Cuando llega el momento oportuno, los gestores venden las participaciones de sus fondos. La influencia de los inversores en las decisiones estratégicas de la empresa suele ser mayor en las inversiones de private equity, y puede tener un impacto positivo en el desarrollo de las políticas ESG de la empresa, la transformación digital, etc.
Los activos privados están jugando un papel cada vez mayor en las carteras de los inversores institucionales. Con más de 5.000 gestores y 20.000 fondos (según datos de MSCI), los inversores necesitan una perspectiva sólida a lo largo de todo el proceso de inversión.
Los gestores de fondos de capital riesgo creen que mantener una empresa en manos privadas les permite centrarse en introducir cambios positivos y duraderos en el negocio, en lugar de satisfacer las demandas a corto plazo de los mercados bursátiles y los accionistas.
Invest Europe, asociación de capital privado
El private equity ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años y esto se debe, en parte, a la creciente tendencia hacia las inversiones alternativas. Los inversores están buscando oportunidades más allá de los activos tradicionales, como acciones y bonos, en busca de rendimientos atractivos. La descorrelación con los activos tradicionales es un factor clave, es decir, los rendimientos de las inversiones en capital riesgo no están tan vinculados a los movimientos del mercado de valores o de la renta fija, lo que puede proporcionar una diversificación efectiva en la cartera de un inversor y reducir la exposición a la volatilidad del mercado.
Tras unos años en los que el private equity se ha frenado, debido al descenso de las operaciones de adquisición y la escasa captación de fondos, ahora emerge como una opción atractiva en el contexto actual, ya que permite a los inversores participar en el crecimiento y el desarrollo de empresas privadas (que no cotizan en la Bolsa), con el objetivo de obtener importantes beneficios a largo plazo.
Operaciones mundiales de capital riesgo desde 2020

Es importante destacar que las inversiones en private equity conllevan riesgos y desafíos, ya que la liquidez puede ser limitada y la rentabilidad a menudo requiere un horizonte de inversión a largo plazo. Además, el éxito de estas inversiones depende en gran medida de la habilidad de las entidades de private equity para identificar y gestionar eficientemente oportunidades de inversión.
También, es crucial considerar que invertir en private equity generalmente requiere una inversión inicial elevada. Por ello, dada su complejidad, es esencial realizar un análisis profesional antes de adentrarse en este tipo de inversiones.