
26 FEB, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Dos años después de la adquisición de Alpha Associates por parte de Amundi, la firma ha reforzado su posicionamiento como una de las principales plataformas multi manager de mercados privados en Europa, combinando dos décadas de experiencia en private equity, infraestructuras y deuda privada con la capacidad de distribución global del grupo francés.
Petra Salesny, Managing Partner de Amundi Alpha Associates, desgrana en esta entrevista por qué el direct lending senior secured sigue ofreciendo el binomio rentabilidad-riesgo más atractivo, qué segmentos del mercado empiezan a mostrar signos de complacencia y cómo la disciplina en underwriting, la diversificación y el acceso a gestores top siguen siendo los pilares para generar alfa en un entorno más competitivo y maduro.
En el momento de la integración con Amundi, en abril de 2024, Alpha Associates contaba con una trayectoria de 20 años en inversión global en private equity, infraestructuras y deuda privada, prestando servicio a 100 clientes institucionales a través de fondos de fondos y cuentas gestionadas segregadas en Europa, principalmente en Alemania, Austria y Suiza. La combinación del negocio multi manager que Amundi ya tenía en París con Alpha Associates dio lugar a una de las principales plataformas multi manager de mercados privados en Europa.
Nuestros procesos de inversión, gestión de carteras y reporting —altamente contrastados y con éxito— se han mantenido exactamente iguales. Lo que sí ha cambiado es que el equipo y los activos bajo gestión han crecido. Además, ahora no solo podemos ofrecer a inversores institucionales soluciones diversificadas en fondos cerrados, secundarios y coinversiones, sino también a inversores privados a través de vehículos evergreen semilíquidos. Gracias a la presencia de Amundi en 35 países y a sus sólidos equipos locales, contamos con un alcance comercial mucho mayor y podemos atender a los clientes de acuerdo con sus necesidades locales. Se trata de una integración altamente complementaria que reúne lo mejor de dos mundos.
Fuimos pioneros en lanzar al mercado, en 2015, una estrategia multi manager europea de direct lending corporativo senior secured (first lien), y contamos hoy con el track record más largo en esta estrategia, además de una plataforma que reúne a un amplio abanico de gestoras líderes, incluyendo estrategias lanzadas en exclusiva para nuestros clientes y en condiciones preferentes.
El mercado europeo de direct lending corporativo ha crecido de forma significativa y ha madurado en los últimos diez años, mientras que segmentos como la deuda subordinada, mezzanine o distressed han permanecido más reducidos debido a un perfil de rentabilidad-riesgo claramente menos atractivo y a unas comisiones más elevadas. El direct lending senior secured funciona bien a lo largo de todo el ciclo económico y de crédito, siempre que se implemente correctamente.
Aplicamos una estrategia “all weather” en el extremo más defensivo del espectro de riesgo-retorno, diversificando entre préstamos first lien tradicionales, stretched senior y unitranche; operaciones primarias y secundarias; financiaciones con y sin sponsor; y evitando sectores cíclicos o intensivos en capital. Cuando se ejecuta adecuadamente, esta estrategia presenta bajas tasas de impago, elevados niveles de recuperación, comisiones razonables y, en consecuencia, un perfil de rentabilidad ajustada al riesgo especialmente atractivo.
Nuestra filosofía de inversión es de largo plazo y se basa en la consistencia y la disciplina, con un fuerte énfasis en la diversificación, la granularidad de las carteras y una rigurosa selección de gestores. Por ello, nuestras carteras de deuda privada están diseñadas como carteras “all weather”, no sujetas a ajustes tácticos.
Al tratarse de una clase de activo ilíquida, adoptamos necesariamente una visión a largo plazo y no realizamos cambios a corto plazo en la construcción de cartera. Una reducción del riesgo no vendría motivada por la volatilidad de mercado ni por señales macroeconómicas de corto plazo, sino por un deterioro sostenido de los fundamentales crediticios o de la disciplina de underwriting, como una compresión estructural de la prima de iliquidez frente al crédito líquido, un deterioro significativo de la documentación crediticia o unas entradas de capital que superen la calidad de las oportunidades de inversión.
En ese escenario, la respuesta se centraría en moderar el ritmo de nuevos compromisos y en endurecer aún más la selección de gestores, más que en reducir la asignación estratégica a la clase de activo.
En Europa hemos mantenido de forma consistente una sobreponderación del core y lower mid-market en nuestras carteras de deuda privada, financiando compañías con EBITDAs de hasta 50 millones de euros, donde consideramos que el perfil de rentabilidad-riesgo de la deuda es más atractivo.
En el core y el midmarket hay menos capital levantado que en el altamente competitivo upper mid-market, pero un mayor volumen de operaciones de financiación, lo que permite a los gestores ser más selectivos. Además, las estructuras de covenants son más sólidas —no existe el “cov-lite”— y los parámetros crediticios son más conservadores. Tampoco hay competencia por parte del mercado de high yield ni de los leveraged loans, ya que las compañías medianas y pequeñas no tienen acceso a estos mercados de financiación, lo que reduce la presión competitiva.
Como en toda inversión en mercados privados, la selección de gestores y la diversificación son fundamentales. Diversificamos por gestores, tamaño de prestatarios, países, sectores, vintages, operaciones primarias y secundarias, financiaciones con y sin sponsor, así como entre first lien tradicional, stretched senior y unitranche. El riesgo de concentración es el principal enemigo de la rentabilidad en deuda privada.
Nuestro foco principal y “sweet spot” histórico es el segmento de buyouts en el mid-market. Preferimos compañías en las que la creación de valor se base fundamentalmente en mejoras operativas y no en ingeniería financiera. En este segmento identificamos las mejores oportunidades para generar alfa a través de eficiencias operativas, profesionalización de los equipos directivos, optimización de precios y estrategias disciplinadas de buy-and-build, normalmente con niveles prudentes de apalancamiento.
Además, se trata de un mercado claramente impulsado por el acceso. Nuestra presencia de largo recorrido y las profundas relaciones del equipo sénior nos proporcionan un acceso constante a gestores de alta calidad, a menudo con gestores sobresuscritos.
También asignamos de forma selectiva a estrategias de growth y venture, donde el acceso es aún más limitado y la dispersión de resultados especialmente elevada. Por ello, nos centramos exclusivamente en gestores de primer nivel con los que mantenemos relaciones consolidadas y un sólido historial. Aunque estos segmentos pueden resultar muy atractivos, especialmente en sectores con crecimiento estructural, representan una parte menor de la cartera y se abordan siempre con un enfoque disciplinado y diversificado.
El riesgo regulatorio siempre ha sido un elemento central en nuestro análisis de inversiones en infraestructuras, no un riesgo al que hayamos empezado a prestar atención recientemente. Lo evaluamos mercado por mercado, prestando especial atención a la evolución histórica de los marcos regulatorios y a su posible desarrollo futuro.
Favorecemos jurisdicciones con regímenes regulatorios estables y consolidados, en los que los reguladores hayan demostrado coherencia, previsibilidad e independencia. Somos más cautelosos en aquellos mercados donde las decisiones regulatorias parecen cada vez más influidas por factores populistas o políticos de corto plazo, ya que esto puede erosionar la alineación del capital a largo plazo.
El riesgo regulatorio es uno de los principales riesgos que analizamos, junto con otros como la demanda, el riesgo de contraparte o el riesgo de ejecución. No lo calificaríamos como el factor de riesgo más infravalorado por el mercado, aunque en determinados momentos puede estar mal valorado cuando se asume que periodos de estabilidad se mantendrán indefinidamente.