
24 JUN, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Andrés Allende, CFA, Managing Partner de Paradigma Value Catalyst en A&G Global Investors. Allende es un reconocido profesional de la gestión de inversiones con más de 20 años de experiencia internacional en mercados emergentes y renta variable global. Actualmente, es Managing Partner en A&G Global Investors en el área de fondos de inversiones —firma a la que se incorporó en 2021— y Manager del fondo Paradigma Value Catalyst.
Anteriormente, fue Portfolio Manager en Cobas Asset Management y ocupó posiciones de responsabilidad en gestoras internacionales como Standard Life Investments, Allianz Global Investors, RAB Capital y Credit Suisse, trabajando en Madrid, Londres, Zúrich y Edimburgo.
A lo largo de su trayectoria ha destacado por una filosofía de inversión fundamental y contraria, con un enfoque sectorial y una sólida experiencia en gestión de carteras concentradas y estrategias de mercados emergentes.
De rebote. Mis padres son “empresarios en serie”, pero me di cuenta de que el mundo financiero, y el de la empresa, hablaban idiomas distintos. Así que empecé a trabajar en Credit Suisse, para aprender cómo se veían las cosas desde el otro lado de la mesa, desde el financiero. Pensaba pasar sólo algún tiempo y volverme a los asuntos familiares para intentar ayudar. Pero gracias a aquello, en cuanto avancé, descubrí lo que realmente me gustaba —que es lo que hago hoy—.
Ni idea… ¡Me interesan tantas cosas! Pero ser bueno en algo no es nada fácil… eso descarta el tenis. Y los negocios son algo tan difícil. Mi deformación profesional ahora me hace ver problemas en cualquier empresa. Por ello, no sé si sería empresario, aunque mi admiración y respeto por ellos nunca ha sido tan grande.
Me encanta el deporte, especialmente si me ayuda a “agotarme y desconectar”, el tenis en especial. Y me encanta el campo. En ambos casos, me encanta pasar esos ratos con mi familia. Además, a menudo me encuentro liado cortando maderas, colgando cuadros y arreglando lámparas, pero aún no sé si lo hago porque me gusta o porque me lo mandan.
Nosotros la verdad es que creemos que esas etiquetas, como el Value vs Growth, vs Quality, vs Small Caps, etc., a menudo no son de gran ayuda. Todo lo contrario, pues encasillan los mandatos y llevan a renunciar a alguna de las palancas principales de la rentabilidad en mercado.
Nosotros enfocamos nuestro trabajo de otro modo, a través de la búsqueda de catalizadores concretos, que casi siempre son la chispa operativa, que ayuda a que el mercado reaccione.
De ese modo, tenemos claro por qué el mercado nos va a recompensar, como siempre hace, si le damos un margen temporal razonable, cuando aumentan los beneficios, tal vez por un aumento de capacidad, un nuevo producto. También cuando se compra a valoraciones sensatas, pero según el contexto de cada negocio y cada mercado; y por último, cuando se aspira a cobrar un dividendo.
Además, con el hilo conductor de los catalizadores, somos capaces de construir una cartera concentrada —de en torno a 30 participadas—, bien equilibrada, sin apuestas binarias de sectores/regiones/tipos de compañías, que nos vaya ayudando a empujar el fondo hacia máximos más altos, a partir de compañías compradas a buen precio e incluso en mínimos.
La filosofía del fondo se mantiene muy fiel a nuestros principios básicos desde el lanzamiento: invertir a valoraciones atractivas, según el contexto de negocio, región… y en base a catalizadores operativos. Esta filosofía es sólida, gracias a todo lo aprendido durante los 25 años anteriores; con todos los aciertos, errores y lecciones que nos ha ido dando el mercado.
La experiencia acumulada es absolutamente fundamental. Es lo mismo que ayuda a un anticuario a reconocer una obra de arte, que a los ojos de otros es un trasto. Durante más de 25 años, nuestro trabajo ha consistido en analizar compañías, hablar con equipos gestores, tomar decisiones a favor o en contra, y comprobar con suficiente perspectiva temporal qué funciona y qué no. Poco a poco, las oportunidades empiezan a rimar con algunas que ya conocimos antes, los ciclos se vuelven a presentar y los equipos gestores aplican métodos que ya sabemos hacia dónde suelen llevar.
Mientras el mercado se ha ido transformando y cada vez más se mueve empujado por flujos de inversión pasivos, que simplemente compran lo que más sube, y lo más caro, y venden lo que no está de moda. Aunque el horizonte temporal de la eficiencia del mercado se ha alargado, la oportunidad para la inversión activa cada vez es más llamativa. Lo más importante para poder aprovecharla son:
Seguramente nuestra inversión en los principales fabricantes de memoria DRAM, Hynix y Samsung Electronics.
Las principales lecciones —más que aprendidas, reforzadas— han sido: la gran ventaja de invertir con un horizonte temporal razonable, en nuestro caso 3-5 años, más allá del corto plazo que domina en casi todos los ámbitos en la actualidad; la gran ventaja de poder invertir a nivel global, en este caso en Corea del Sur, y en general allá donde se encuentren las oportunidades de ejecución operativa “menos complicadas”; y, por último, la importancia de contar con un proceso de inversión bien definido, y que se respeta con disciplina, pues ayuda a medir los pesos, a cortar los errores de raíz y, en este caso concreto, a aguantar con los ganadores mientras la tesis se va cumpliendo.
La suma de lo anterior combina lo mejor de la inversión tradicional y lo mejor de los mandatos de Hedge Funds, y refleja nuestra experiencia pasada.
Los mercados actuales no son fáciles, pero nunca lo han sido. Creo que nunca hay que perderle el respeto al mercado, y se debe mantener la flexibilidad intelectual para intentar entender la evolución y el cambio.
Por otro lado, en la actualidad, la gran influencia de los flujos de inversión pasivos puede ser el gran regalo para los inversores y ahorradores preparados para intercambiar (aceptar) paciencia y algo de volatilidad, a cambio de rentabilidades superiores, casi siempre invirtiendo a la contra.
Confiarse y perder la independencia y la flexibilidad intelectual.
Mi carrera se desarrolló fuera de España durante muchos años, incluyendo en un Hedge Fund durante los años de la Gran Crisis Financiera de Lehman. Por ello, creo que me marcó el modo de pensar, de invertir y de gestionar el riesgo de algunos grandes inversores, como Stanley Druckenmiller, Paul Tudor Jones, Howard Marks y Peter Lynch. Siempre intento leer lo que escriben y escuchar lo que cuentan.