
7 AGO, 2024
Por Leticia Rial de RankiaPro

Marta Yago, gestora adjunta de T. Rowe Price Global Value Equity, lleva trabajando en el fondo junto a Sebastien Mallet, Portfolio Manager Global Equities, casi 6 años. Se incorporó en 2018, primero como analista principal del fondo y hace un año como gestora adjunta.
Actualmente, la estrategia global T. Rowe Price Global Value Equity cuenta con un patrimonio de 1.100 millones de dólares. En RankiaPro hemos podido charlar con Marta Yago en una visita a la oficina de la gestora en Madrid y esto es todo lo que nos ha contado acerca de cómo invierte este fondo de inversión.
El T. Rowe Price Global Value Equity es una estrategia bastante equilibrada. Nuestra filosofía de inversión se basa en tres pilares principales:
Como todos los fondos de T. Rowe Price, tenemos una gran fábrica de ideas, contamos con un equipo gestor de 89 analistas -expertos en su materia, sector y región- que generan continuamente ideas. Ellos nos presentan ideas de todo tipo de estilos, entonces esas ideas van buscando su fondo de forma natural. Entonces, en cualquier momento dado podemos tener alrededor de 400 ideas que nos viene tanto de nuestro equipo de analistas como de otros gestores de fondos value de EEUU, mercados emergentes o del fondo internacional. También hay una serie de ideas que nosotros tenemos en nuestra hoja de seguimiento, donde tenemos también actualizado nuestro perfil de rentabildiad/riesgo para todos los títulos que en algún momento nos gustaría comprar o incluso los que tenemos también en cartera en todo momento. De esas 400 ideas, aplicándoles esos filtros, pasamos a 80-100 ideas. Por lo tanto, el T. Rowe Price Global Value Equity Fund suele tener ese rango de ideas de inversión en su cartera.
Además, a todo esto se le aplica una disciplina de venta bastante estricta. Nuestro gestor, Sebastien Mallet, es muy conocido internamente por su filosofía de venta de títulos y, de hecho, ha dado una serie de charlas sobre el tema. ¿En qué se basa dicha disciplina de venta? La gestora establece tres directrices:
El resultado de todo este proceso es un fondo value muy equilibrado. Tenemos ideas de inversión deep value: muy baratas, deprimidas cíclicamente, pero que cuentan con perspectivas de mejora o de ser reestructuradas como compañía. Aquí, tenemos que tener mucho cuidado con el tamaño de la posición, si vemos que podemos perder en un entorno adverso un 50% de la inversión principal, no nos gustaría tener una posición de más de 50 puntos básicos.
En el otro extremo del espectro están las ideas de más calidad que generan flujos de caja a lo largo del ciclo, que se aprecian durante mucho tiempo; entonces aquí tenemos mayor libertad en cuanto al tamaño de la posición, el potencial de apreciación no suele ser tan grande como en las ideas deep value, pero ese ratio de rentabilidad/riesgo se sigue manteniendo y en un entorno adverso vemos que perdemos menos. Por o tanto, este tipo de ideas se pueden mantener en cartera durante más tiempo, mientras que las anteriores hay que atarlas más a corto.
A largo plazo, nuestra rotación es de un 60%.
Tenemos un equipo de riesgos que hace un seguimiento bastante exhaustivo de nuestra cartera. Nos reunimos con ellos trimestralmente y ahí nos indican una serie de riesgos: divisa, tipo de interés, mercados emergentes...; y hacen simulaciones de cómo lo haría el fondo en distintos escenarios.
Con estas simulaciones e indicaciones de por dónde va el riesgo de la cartera, nosotros tomamos decisiones; aunque yo te diría que la decisiones principales de inversión o desinversión vienen del análisis fundamental. Esto es simplemente una forma de acotar el riesgo, es decir, no tomar riesgos inintencionadamente.
Normalmente, valoramos qué es lo que vale la compañía en términos normales. Es decir, si es una compañía cíclica vemos qué es lo que podría generar en cuanto a flujos de caja, beneficio operativo y demás, en un punto medio del ciclo. Eso lo calculamos a 2 años vista y aplicamos un múltiplo razonable que sea consistente con la historia, pero también hay ideas en las que vemos que el ciclo se puede apreciar más de lo que se ha visto anteriormente. Aquí, te podría dar como ejemplo las compañías de servicios petroleros donde actualmente tenemos alguna en cartera. Tuvieron un punto álgido en 2013, hubo una serie de quiebras y retiradas de compañías del sector, hay falta de capacidad, estamos viendo que los márgenes se están expandiendo, el número de pedidos no está llegando ni a la mitad de donde llegamos en el 2013...; pero, sin embargo, tenemos mayor disciplina, mayor capacidad de subir precios y ahí, por ejemplo, vemos que el ciclo podría ser mejor de lo que ha sido históricamente.
Somos muy conscientes de que value quiere decir distintas cosas en distintos mercados y distintos sectores. Entonces, lo que hacemos es aprovechar nuestra ventaja competitiva, que es nuestro equipo de analistas, y dejamos que nos guíen en cuanto a cuáles son las mejores métricas de valoración de cada compañía en cada sector.
Es muy difícil predecirlo a corto plazo, por lo que te puedo decir las condiciones que nosotros vemos que están siendo más favorables. Vemos que el entorno de tasas de inflación y política fiscal está cambiando, las tasas reales en Estados Unidos a largo plazo ahora mismo están al 1,5%. Esto quiere decir que al no estar las tasas a nivel 0 yo tengo un coste de oportunidad, es decir, la tasa de rentabilidad exigida es mayor, con lo cual el punto de entrada y el múltiplo que pago para comprar un título me va a importar más. Tener dinero tiene un coste de oportunidad ahora, antes no lo tenía. Creo que esa gran desventaja de valoración que tenía el value la está empezando a dejar de tener.
El otro tema es que esperamos un nivel de inversión bastante fuerte en temas como descarbonización de las economías hasta el 2050. Esto es expansionario y también inflacionista. También vemos que los niveles de deuda a nivel soberano no son los niveles de partida que teníamos hace una década.
Todo esto apoya el argumento de que los tipos a largo plazo dejen de ser cero durante un tiempo y de forma más sostenida. Estas condiciones las hemos visto antes e históricamente han sido más favorables al value.
Dentro del ejemplo que comentábamos anteriormente de servicios petroleros, una compañía que tenemos en cartera es TechnipFMC. Tiene un 40% de cuota de mercado en sistemas de perforación submarina y también tiene sistemas de superficie. Opera en una estructura de duopolio y es un sector en el que no ha habido pedidos durante mucho tiempo debido al nivel tan escaso de inversión. Hemos visto una subida de precios muy importante porque durante este ciclo bajista se ha extraído mucha capacidad de esa industria, ha mejorado la disciplina de los jugadores y vemos que tienen una capacidad de subir precios bastante importante. El título se ha apreciado tras muchos años de poca rentabilidad.
Otro ejemplo que te podría dar es Intesa, el banco italiano. Es un banco que genera un ROE del 16% en términos tangibles, cotiza unas veces libros 6.5 veces PER. Es interesante porque tiene una gran cuota de mercado de depósitos (22%) y genera un 16% de sus ingresos bancarios en comisiones, lo que suele ser bastante estable en distintos escenarios macroeconómicos. Por tanto, creemos que ese 16% se puede mantener durante algunos años. Las tasas les están ayudando, el mercado realmente no se cree que ese 16% sea sostenible (por la valoración que le está dando); con lo cual, hay cierto escepticismo pero creemos que el título puede seguir apreciándose. Aunque no nos creamos ese 16%, como van a generar exceso de capital de forma significativa, estimamos que entre dividendos y recompra de acciones anualmente vamos a poder tener un retorno del 12% sobre la capitalización bursátil a día de hoy. Es decir, un 8% de dividendos entre un 3%-4% de recompra de acciones en cada uno de los próximos tres años.
Sí, incorporamos ESG en nuestra toma de decisiones y, además, tenemos un equipo enteramente dedicado a ESG. Dicho equipo revisa el fondo, contamos con un modelo de inversión responsable interno en T. Rowe Price que lo aplican estos analistas de ESG. El fondo lo evalúan trimestralmente. Cuando nos reunimos con ellos, nos indican cómo van evolucionando las posiciones en cuanto a polémicas sociales, de tipo ecológico... y nos alertan sobre factores que puedan estar deteriorándose u otros que estén mejorando.
Que un título esté señalado como polémico por temas sostenibles no quiere decir que automáticamente lo tengamos que vender, es decir, tenemos que ver por qué está clasificado como tal y ver si se puede solucionar. Por ejemplo, a veces nos ha pasado que un título estaba en color ambar (el equipo lo clasifica por colores) porque las publicaciones ESG que hacía la compañía no eran suficientes. En ese caso se arregla muy rápidamente hablando con ellos, mostrándole cuáles son los mejores ejemplos de la industria, cómo podrían publicar de forma más sistemática los riesgos ESG... Entonces ahí se ha dado el caso que muchos títulos han pasado de ámbar a verde.
En primer lugar, señalaría que el T. Rowe Price Global Value Equity es un fondo verdaderamente global, tenemos 89 analistas en 11 oficinas que son expertos en su sector, es decir, no tenemos sesgos regionales.
En segundo lugar, te diría que es un producto muy equilibrado, distintas ideas value a lo largo de todo el espectro funcionan en diferentes partes del ciclo. Que tengamos más peso en unas ideas que en otras viene determinado por nuestros analistas y el análisis fundamental. Al tener un poco de todo tipo de ideas value no es un fondo en el que tengamos que hacer mucho timing parar entrar o salir.
No nos gusta tener demasiada liquidez, entre un 3% y 5% del fondo.