
3 OCT, 2024
Por RankiaPro

Tras un decepcionante 2023, la renta variable parece haberse recuperado este año, atrayendo de nuevo el interés de muchos inversores en esta clase de activos. En este contexto, hemos charlado con a Diego Franzin, responsable de estrategias de cartera en Plenisfer Investments, quien nos explica el enfoque inversión de la gestora respecto a este activo.
Hemos optado por ir más allá de las limitaciones impuestas por los índices de referencia, por ejemplo sectoriales o geográficas, para poder seleccionar oportunidades individuales a escala mundial, analizando siempre toda su estructura de capital y teniendo en cuenta el entorno macroeconómico en el que operan las empresas que examinamos.
Por lo tanto, es crucial para nosotros definir las características de las empresas que examinamos, evaluando el ciclo de vida de las empresas, las oportunidades de crecimiento y los cambios estructurales en curso.
Con este planteamiento en renta variable intentamos identificar oportunidades que denominamos «compounders», en las que el elemento predominante es el crecimiento empresarial sostenible.
También nos fijamos en empresas que se encuentran en una fase madura de su ciclo de vida, caracterizada por una elevada generación de efectivo y escasas oportunidades de reinversión en el negocio, de las que esperamos que paguen dividendos significativos o inviertan en recompras.
Por último, analizamos las «situaciones especiales», es decir, las empresas que creemos que pueden cambiar estructuralmente el negocio para mejor, dando lugar a una revalorización significativa del mercado.
Nuestras estrategias de renta variable tienden a ser concentradas y de alta convicción, por lo que la dimensión geográfica está integrada en el análisis empresarial. Para cada empresa, examinamos tanto el componente específico de su estrategia como los mercados geográficos en los que operan. En concreto, para los compounders es esencial comprender a fondo las dinámicas macroeconómicas de las áreas geográficas en las que estas empresas están activas.
Los tipos de interés pueden afectar tanto a las valoraciones de la renta variable en su conjunto como al entorno en el que operan las empresas. El impacto depende mucho de qué tipos cambien, si a corto o a largo plazo. En general, una reducción de los tipos a corto plazo tiende a ser positiva para el mercado de renta variable a corto plazo, ya que fomenta unas condiciones de mayor liquidez.
Sin embargo, los tipos de interés más relevantes para las empresas son los tipos a medio y largo plazo, como los tipos a 5 ó 10 años, así como los diferenciales de crédito. Esto se debe a que las empresas tienden a financiarse con estos vencimientos y, por tanto, un descenso de los tipos a largo plazo reduce el coste global del capital, mejorando potencialmente su rentabilidad. Además, los tipos a medio y largo plazo reflejan las expectativas macroeconómicas, indicando el entorno en el que operarán las empresas. No hay que olvidar la importancia del motivo por el que se reducen los tipos. Actualmente, los mercados parecen descontar un escenario de «aterrizaje suave», es decir, el control de la inflación sin entrar en recesión, al menos para el mercado estadounidense. La dinámica de la inflación se ha moderado y el mercado laboral muestra ligeros signos de ralentización, pero en conjunto resiste. En este contexto, una bajada de tipos debería ser interpretada positivamente por los mercados de renta variable.
En cuanto a Europa, esperamos que siga la dinámica a corto plazo de EE.UU., aunque a medio plazo los retos estructurales del viejo continente son más importantes. Economías como Alemania deben replantearse su estrategia de crecimiento.
Cabe señalar, no obstante, que las valoraciones en varios segmentos del mercado siguen siendo elevadas. Por lo tanto, no esperamos grandes movimientos al alza y mantenemos un enfoque prudente y muy selectivo.
Hablar de burbuja, en nuestra opinión, suele ser excesivo. Las valoraciones son indudablemente elevadas: los múltiplos del S&P 500 para los dos próximos años se prevén en 18-20 veces el PER y tal nivel genera un riesgo a la baja bastante importante que podría producirse si las expectativas de beneficios impulsadas por la incesante expansión de los márgenes resultan demasiado optimistas. Si, por el contrario, nos fijamos en Europa, los múltiplos a dos años se esperan a niveles más modestos, es decir, a 12-13 veces el PER para el Stoxx 600, e incluso bajan a 7-8 veces si nos fijamos en China, un país donde la cautela y la selección de valores son aún más esenciales. Sin embargo, aunque cotizan a múltiplos elevados, muchas empresas tienen negocios muy rentables y de rápido crecimiento. Por ejemplo, Microsoft, que cotiza a casi 30 veces sus beneficios, ha duplicado sus ingresos y beneficios en los últimos cinco años. La verdadera cuestión es si este crecimiento es sostenible a largo plazo.
Por otra parte, somos muy cautos con las empresas de un solo producto que están expuestas principalmente a la inteligencia artificial. En general, preferimos fijarnos en los «facilitadores» de la transición, que cotizan a valoraciones mucho más asequibles, o en empresas industriales que ya se benefician de la digitalización.
En nuestra opinión, el mercado está preparado para una ampliación del rendimiento. Hemos visto un rendimiento muy concentrado en los «7 Magníficos», que han llegado a pesar más del 30% en índices como el S&P 500 y ahora se consideran los nuevos «productos básicos». Ciertamente, muchas de estas empresas, como Microsoft o Apple, son negocios sólidos, pero creemos que el cambio en la política monetaria podría actuar también como catalizador en otros sectores del mercado. Mirando más allá del corto plazo, pensamos que la rotación es inevitable porque los beneficiarios de la digitalización y, en el futuro, la inteligencia artificial, no serán sólo las empresas tecnológicas, sino cada vez más las de la economía real que se beneficiarán de las progresivas ganancias de productividad derivadas de la digitalización de muchos procesos.
La digitalización, la evolución de la inteligencia artificial y el fenómeno de la llamada deslocalización o casi deslocalización ya están influyendo en la ciclicidad de algunos sectores. Creemos que sectores como el industrial avanzado y los relacionados con las infraestructuras, tanto digitales como físicas, verán prolongado su ciclo y se beneficiarán de una demanda y una inversión más prolongadas que los paradigmas tradicionales.