
10 OCT, 2024
Por Leticia Rial de RankiaPro

Echiquier Space es el primer fondo europeo especializado en la temática del espacio. Alicia Daurignac, analista del fondo de La Financière de l'Échiquier, nos cuenta en esta entrevista cómo ve el sector espacial español y, en concreto, habla del gigante aeronáutico Airbus -donde el Gobierno de España tiene una alta participación-.
Además, Alicia comenta valores concretos como como SpaceX, Amazon y Redwire, y en qué sectores se están exponiendo más según el entorno macroeconómico y de mercado actual.
Sí. El sector del Espacio 2.0 es todavía un sector relativamente joven y se encuentra en una fase similar a la que atravesaba el sector de la IA hace cinco años. Durante la Guerra Fría, el sector aeroespacial estaba dominado por el sector público, es decir, los gobiernos. En los últimos años, hemos asistido a un desplazamiento hacia el sector privado, que ha propiciado el surgimiento de lo que llamamos el sector Espacio 2.0, que ha traído consigo un cambio de mentalidad con un objetivo claro: innovar e incentivar la reducción de costes. La democratización y comercialización del sector ha permitido la entrada de numerosos actores privados. Este cambio de paradigma viene acompañado de un drástico descenso de los costes.
SpaceX ha reducido considerablemente los costes de lanzamiento gracias a la reutilización de su cohete Falcon 9, que ha contribuido en gran medida a revolucionar el sector. El abaratamiento del acceso al espacio ha permitido el florecimiento de un verdadero ecosistema de empresas espaciales, que a pesar de encontrarse en fases incipientes tienen atractivas perspectivas de crecimiento... Hace unos 20 años el coste de lanzamiento por kilogramo era de unos 25.000 dólares de media, hoy cuesta unos 2.500 dólares en un Falcon 9.
Los gobiernos y muchas instituciones financieras se han dado cuenta de que el sector espacial es estratégico en numerosos frentes. No sólo es crucial para la seguridad, sino también para las telecomunicaciones y la observación de la Tierra, que puede utilizarse en casos como las catástrofes naturales o la vigilancia del cambio climático. Muchas de las actividades que realizamos en nuestro día a día son posibles gracias al espacio.
También se están llevando a cabo varios proyectos innovadores, como SpaceX o AST Space Mobile, que están creando constelaciones para la conectividad a Internet por satélite. Aún están en marcha, pero gracias a estos proyectos podríamos tener acceso a Internet en cualquier parte del mundo.
En nuestra opinión, es un sector pequeño comparado con otras zonas geográficas como China o Estados Unidos. El Gobierno español participa en Airbus, empresa que también invierte en la fabricación de satélites y cohetes. También se podría mencionar a Indra, pero no hay muchas empresas que sólo se dediquen a este sector. Un ejemplo es Sener, que trabaja directamente con la Agencia Espacial Europea y se dedica a la investigación para proyectos científicos.
El sector espacial es un sector muy técnico que necesita empleos cualificados y grandes inversores para poder llevar a cabo los proyectos. Francia e Italia son quizá los países europeos más activos en el sector, pero aún queda mucho camino por recorrer si quieren situarse al nivel de Estados Unidos.
Lanzado en 2021, Echiquier Space es el primer fondo europeo dedicado a esta temática. El equipo de gestión pretende mantener una rigurosa selección de inversiones dentro del universo de inversión específico identificado para este fondo. La selección de valores favorece a las empresas cuyas actividades están estrechamente vinculadas al sector espacial, así como a las empresas tecnológicas.
Por ejemplo, en este momento tenemos que centrarnos en algunos subsectores. Uno de ellos es el software, que es un poco más defensivo y quizás en el momento actual pueda ser beneficioso para nosotros. Invertir en estas empresas es crucial para captar toda la cadena de valor del tema espacial, ofreciendo a nuestro fondo exposición a tecnologías punteras que alimentan todo el ecosistema espacial. Por eso es tan importante la gestión activa, especialmente en estos sectores, porque podemos elegir y reposicionar rápidamente la cartera e identificar aquellos modelos de negocio que creemos que van a funcionar mejor.
El crecimiento del sector espacial está intrínsecamente ligado al del sector tecnológico. Por ejemplo, la observación de la Tierra para vigilar las catástrofes naturales requiere la gestión de una gran cantidad de datos. Un ejemplo es la nube de Amazon, que está demostrando la utilidad de la tecnología para la gestión de datos. La empresa también está invirtiendo en el espacio con su proyecto de constelación Kuiper. El objetivo es llevar una red de Internet por satélite a las zonas más remotas del mundo, desplegando más de 3.200 satélites en órbita terrestre baja. En el caso de las empresas de semiconductores, el desarrollo de esta tecnología influye directamente en el rendimiento de los satélites y es un buen ejemplo de cómo la innovación en tecnología puede ayudar al desarrollo de las tecnologías espaciales.
Es probable que la cartera del fondo cambie a largo plazo, cuando empresas más pequeñas e innovadoras se consoliden en el mercado. Por el momento, son estas grandes empresas las que están ayudando a impulsar este sector.
Una empresa llamativa es Redwire, que trabaja en biotecnología en el espacio. La empresa estudia el cultivo de órganos humanos en microgravedad, lo que facilita el desarrollo de tejidos humanos.
Otra innovación que puede no parecer tan llamativa pero que ha sido crucial para la industria es el reciclaje de diversos componentes de cohetes. SpaceX ha conseguido traer a la Tierra parte del cohete para reutilizarlo. Y esto ha supuesto un gran avance porque ha reducido los costes de fabricación y ha cambiado nuestra percepción del espacio. Ahora tenemos un acceso mucho más barato y una gran razón para invertir en la industria.
La industria está cada vez más comprometida con la sostenibilidad y el desarrollo de tecnologías más limpias. Se están haciendo esfuerzos para investigar combustibles menos contaminantes y reutilizar cohetes, como hace SpaceX, lo que reduce los residuos y el impacto ambiental. Además, los avances en satélites y sistemas de vigilancia espacial desempeñan un papel crucial en la lucha contra el cambio climático al ayudar a la observación de la Tierra y a la gestión de los recursos. Así pues, aunque existen retos, el sector también lidera iniciativas para ser más sostenible y contribuir a un planeta más limpio.
Esta generación pionera de actores privados del espacio 2.0 está reinventando el uso del espacio, promoviendo energías limpias y desarrollando políticas de gestión de residuos, por ejemplo. Y estamos convencidos de que esta revolución espacial que estamos viviendo es y será útil para afrontar muchos retos, entre ellos, como he mencionado, la vigilancia del cambio climático y la biodiversidad. El impacto de esta floreciente nueva industria, cuyo potencial creemos que aún está por explotar, repercutirá sin duda en nuestro futuro.