
4 MAR, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, iniciamos nuestra serie de entrevistas dedicadas a las profesionales que están contribuyendo a la evolución del sector de la inversión, la gestión de patrimonios y el asset management.
La protagonista de hoy es Almudena Cansado, Senior Fund Analyst de Santander Private Banking. Con 20 años de experiencia en la industria de gestión de activos, Cansado reflexiona sobre el papel de la diversidad en los procesos de toma de decisiones, la evolución del liderazgo femenino en la gestión de activos y los retos que afrontará la próxima generación de profesionales.
Considero que la diversidad juega un papel relevante en la calidad de las decisiones de inversión. Diferentes experiencias generan distintas lecturas de un mismo mercado, ya sea desde una perspectiva generacional, con sensibilidades diversas al riesgo y a ciclos de mercado; desde una perspectiva cultural, que puede enriquecer la interpretación de oportunidades globales; y también desde una perspectiva de género, donde algunos estudios apuntan a una mayor disciplina en control de riesgos y menor exceso de rotación.
Cuando conviven perfiles distintos, el debate es más exigente. Se cuestionan con mayor profundidad las hipótesis, se contrastan mejor los escenarios y se analizan de forma rigurosa los riesgos implícitos. En un entorno cada vez más complejo, la diversidad ayuda a calibrar riesgos y a evitar sesgos en la toma de decisiones.
Aunque la diversidad no garantiza mejores decisiones, sí favorece procesos más robustos.
La industria ha evolucionado de forma clara en los últimos años y cada vez es más habitual encontrar mujeres en posiciones de responsabilidad. De hecho, en mi carrera profesional he formado parte principalmente de equipos liderados por mujeres y con una presencia femenina significativa, lo que demuestra que el cambio es real.
No obstante, el avance debe ir más allá de la representación. Es fundamental que exista participación efectiva en los espacios donde se toman decisiones estratégicas y, especialmente, en la asignación de capital. La igualdad no debe medirse solo en términos de presencia, sino también de influencia.
El objetivo no debe de ser lograr una industria “más femenina”, sino una industria más sólida, competitiva y preparada para escenarios complejos.
Sería difícil y probablemente injusto señalar a un único referente, ya que durante mi carrera profesional me han influido muchos profesionales, no sólo mujeres. Sin embargo, he tenido la suerte de poder contar con muchos referentes femeninos que han marcado mi forma de entender la inversión.
En particular, me han influido aquellas profesionales que combinan rigor metodológico con disciplina emocional. Personas capaces de mantener la coherencia del proceso de inversión incluso en entornos de mercado exigentes, sin dejarse llevar por la presión del corto plazo.
Afortunadamente, no he sentido discriminación por razón de género y los desafíos profesionales que he afrontado han estado vinculados al propio aprendizaje y a la exigencia del mercado, no a mi condición de mujer.
Más que un único consejo, destacaría tres ideas fundamentales.
Y, sobre todo, que no pierdan la ilusión por su trabajo. La curiosidad intelectual y el compromiso diario con la mejora son elementos que, a largo plazo, marcan la diferencia.