
21 AGO, 2024
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a María Sola, senior associate de desarrollo de negocio en RBC BlueBay AM. Ocupa este cargo desde octubre de 2023. Anteriormente trabajó como relationship manager en la británica M&G Investments, habiendo iniciado su carrera en la gestión de activos en Amundi AM, en el equipo de marketing.
Es graduada en ADE y Derecho por la Universidad de Navarra. También cuenta con un máster en dirección de ventas y marketing en ESADE Business School y en 2022 obtuvo la certificación MFIA expedida por Instituto BME.
Podría decir que ya desde muy joven era fiel seguidora de Warren Buffet pero la verdad que nunca tuve especial vocación. De hecho, aterricé en el mundo del asset management de la manera menos planeada y más afortunada. En este sentido, he tenido la suerte de trabajar en casas de primer nivel y con muy buenos profesionales, que han ido alimentando mi interés en todo lo relacionado con mercados. Y así llegué a tomar la buena decisión de cursar el MFIA de BME, que confirmó que estoy donde efectivamente, de momento, quiero estar.
A modo “chascarrillo” debo admitir que hubo un tiempo en el que sí me picó la curiosidad de trabajar en el área de estrategia de una compañía a la que siempre he admirado mucho: Inditex. La vida da muchas vueltas.
En general, disfruto mucho y me lo paso bien. Cada día es una aventura distinta, a veces más “divertida” y a veces menos, pero nunca hay lugar para el aburrimiento. Es una suerte estar rodeada de unos muy buenos equipos de los que se puede aprender tanto. La relación con nuestros clientes y la confianza que ponen en nosotros resulta muy gratificante también.
Por la parte menos positiva, diría que en temas en los que hay muchas partes involucradas, a veces hace falta una buena dosis de paciencia cuando algo se complica. Aunque… ¡de esto también se aprende!
Me gusta, siempre que puedo, viajar y conocer sitios que por la razón que sea tienen una historia que contar. No tienen por qué ser necesariamente grandes viajes, hay rincones de lo más diversos que merecen mucho la pena sin tener que salir de España. Deporte, con tenis como primera opción, y lectura es algo para lo que también siempre intento sacar un rato. Mi último libro ha sido “Las gratitudes”, de Delphine de Vigan. Muy bonito, aunque algo duro.
Además, soy de las que cree que la vida con música suena mejor: pop, electrónica, clásica, etc. Todo me va bien.
Con la misma ilusión y motivación que en octubre. Fui muy bien acogida desde el primer día, dándome todas las facilidades posibles. Es cierto que todo inicio requiere un esfuerzo extra de adaptación y aprendizaje. Pero en este caso, el aterrizaje está siendo "suave". Además, hay algo que valoro mucho: un ambiente muy colaborativo en el que toda opinión y sugerencia es siempre escuchada y considerada. Y, por supuesto, aunque no lo es todo, contar con un buen producto siempre ayuda.
2024 está siendo un año especialmente interesante, marcado por tres factores: la potencial acción de los distintos bancos centrales, por ser éste un año record en cuanto a elecciones a nivel global y también por el auge de la tensión geopolítica. Es, por tanto, un año en el que la capacidad de ser tácticamente ágil es lo que probablemente va a marcar la diferencia.
Por la parte americana, el entorno de tipos “higher for longer” ha empezado a debilitar los datos económicos, tal y como se esperaba. Sin embargo, tras la última reunión de la Fed y los datos de empleo, creemos el mercado se ha apresurado descontando unos recortes de tipos más propios de una situación de recesión. Escenario que por el momento no compartimos y, a pesar de la reciente volatilidad, a día de hoy apostamos por no más de dos bajadas en 2024. Tenemos que recordar que esta volatilidad se está viendo acentuada por la escasa liquidez en los mercados en verano.
En Europa, en junio se confirmó el primer recorte de 25 pbs por parte del BCE, adelantándose así a su homólogo en EEUU. Sin embargo, la inflación sigue por encima del objetivo del 2%, sobre todo por la parte de servicios, que sigue estancada desde el pasado noviembre en torno al 4%. Creemos que esto probablemente limite el número de bajadas de tipos. Los datos de actividad económica y los tiempos de la Fed probablemente también van a influir en este sentido.
En otras áreas, seguimos previendo un aumento de la inflación en UK a medida que desaparece el efecto base positivo, además de una mejora de las métricas económicas. Por tanto, la reciente reducción de 25 pbs por parte del BoE pudiera quedar en una acción puntual este año. En Japón seguimos apostando por subidas de tipos adicionales y una recuperación del yen más sostenible ahora que el Ministerio de Finanzas y el BoJ parecen haber adoptado posturas más coordinadas.
Dado que muchos inversores se han posicionado en productos monetarios o de cash a medida que los tipos subían, este podría ser un buen momento para poner a trabajar este efectivo.
En este sentido, creemos que la deuda corporativa IG, a pesar de sus actuales valoraciones altas en términos históricos, va a seguir impulsada por unos factores técnicos favorables, con una oferta neta cada vez menor, incluso negativa. Geográficamente, por valoraciones estamos más posicionados en crédito europeo. Y aunque los balances de las compañías están en general en buena forma y siguen sobre compensando el riesgo de impago, la selección de títulos va a ser clave. Sectorialmente seguimos apostando por la deuda financiera, sobre todo en Europa.
Por la parte de la deuda pública, volvemos a ver cierta simetría, algo que es positivo, aunque en algunos tramos más que en otros. Concretamente, tratamos de evitar los tramos largos. Pensamos que los elevados déficits van a ejercer una presión cada vez mayor sobre las TIRes a largo plazo, a medida que los inversores se cuestionen la sostenibilidad de la deuda y exijan por tanto una mayor prima por plazo. Sobre esta base, creemos que la oportunidad por el momento está en operaciones de pronunciamiento de curva, más que una claramente direccional.
Finalmente, pasando a terreno ilíquido, la reestructuración de deuda es otro activo a ser considerado, dentro de su perfil de riesgo. Y es que “la resaca tras la fiesta de tipos bajos” nos deja actualmente oportunidades muy interesantes en un momento en el que la brecha de valoraciones entre la deuda distressed y no distressed se ha ampliado significativamente. De hecho, los segmentos de calificación más baja cotizan hoy con unos diferenciales incluso superiores a los 1000 pbs.
Por motivos de compliance no puedo dar recomendaciones de inversión aquí. Pero creemos que nuestra estrategia “Euro Aggregate Investment Grade” tiene sentido en el momento actual y, de hecho, estamos viendo una demanda cada vez mayor. Una solución que combina dos clases de activos que, con unos tipos en máximos de la última década y unos diferenciales de crédito que, aunque no baratos, siguen más que compensando el riesgo de impago, pensamos deberían volver a las carteras: deuda corporativa y deuda de gobiernos, ambas en la categoría Investment Grade europeo.
Si bien es verdad que tiene un índice contra el que se mide, presenta la flexibilidad necesaria tanto para explorar oportunidades fuera de éste como para adoptar las posiciones largas y cortas que sean necesarias en cada momento de mercado. Y esto es algo a lo que nuestro origen de hedge fund sin duda ayuda. Además, creemos que el actual entorno de incertidumbre genera oportunidades muy atractivas para este tipo de gestión especialmente activa.
Se trata de una cartera concentrada, de ideas de alta convicción donde el análisis bottom up juega un papel esencial en el proceso de inversión. Detrás de ese proceso hay un equipo con más de 20 años de experiencia media en análisis y gestión, 12 de los cuales son dentro de la casa.
También destacaría su buen comportamiento y es que, desde su lanzamiento en 2010, ha obtenido una rentabilidad anualizada un 2,81% superior a la de su índice de referencia, el Bloomberg Euro Aggregated Bond Index. Esto implica que ha casi duplicado su objetivo del +1,5% sobre índice.
Vivimos en un mundo cada vez más cambiante y hasta cierto punto imprevisible, pero a día de hoy destacaría la regulación, la inteligencia artificial y la geopolítica. Empezando por la primera, hemos visto como desde la crisis de 2008 la normativa financiera se ha ido intensificando y especializando cada vez más, cubriendo cada vez más áreas. En la medida en que el mercado siga evolucionando y desarrollándose va a ser inevitable un continuo refuerzo de ese marco normativo.
La inteligencia artificial es una revolución que, sin duda, también va tener un impacto en la gestión de activos. No tiene por qué ser vista como un sustitutivo del capital humano, sino más bien como una herramienta complementaria que probablemente vaya a permitir trabajar de manera más eficiente y precisa a la hora de cubrir las necesidades de los inversores.
Finalmente, la geopolítica es un factor clave en la macroeconomía y que, por tanto, también afecta de manera directa a la gestión de activos. Y a nadie se le escapa que vivimos en tiempos de claro aumento de las tensiones internacionales. El resultado está y seguirá siendo un entorno de mayor volatilidad para el que ha de estarse, en la medida de lo posible, preparado. No solo para cubrir riesgos sino también para identificar y aprovechar oportunidades.
Mi opinión personal es que, si bien vemos cada vez más iniciativas, sobre todo desde el ámbito privado, todavía hay un amplio margen de mejora. Creo que una educación financiera básica es esencial para el desarrollo de la sociedad y la propia economía.
Hace un tiempo pasaba los días planeando “qué sería lo próximo”. Creo que eso a veces lleva a no disfrutar del presente y dejar pasar cosas o momentos que tal vez no vuelvan. No quiero decir con esto que no tenga sueños y/o aspiraciones. Es sano tenerlas y, de hecho, las tengo y sigo trabajando en ellas. Pero sin olvidar el aquí y el ahora.