
16 OCT, 2024
Por Leticia Rial de RankiaPro

Una exposición diversificada en renta fija podría volver a desempeñar una función estabilizadora en la cartera, según nos ha explicado en esta entrevista Marco Giordano, Investment Director de Wellington Management.
La adopción de un enfoque global y la búsqueda de oportunidades en los mercados emergentes permitiría mejorar el binomio riesgo-rentabilidad. Además, respecto a la deuda de mercados emergente, el experto considera que hay más oportunidades que riesgos en el entorno actual.
Tras la crisis financiera global, los rendimientos de los bonos registraron 15 años de pérdidas mientras los bancos centrales trataban de impedir que se estableciera la deflación. Aunque es probable que los mercados hayan aceptado yields más bajos y una reducida volatilidad como algo normal, creo que el periodo comprendido entre 2008 y 2022, caracterizado por la baja inflación, fue una anomalía histórica, tal y como muestra el siguiente gráfico.
Los análisis de nuestros estrategas macro sugieren que la inflación podría mantenerse estructuralmente más alta y volátil, y que los ciclos económicos podrían ser más cortos y pronunciados. Es posible que el nuevo contexto de inversión presente más desafíos, pero también brinda nuevas oportunidades para los inversores activos en renta fija. En mi opinión, los bonos han recuperado su función histórica en las carteras, proporcionando a los inversores una fuente estable de ingresos, una potencial protección frente a caídas y diversificación.
En mi opinión, la nueva era económica no solo refuerza la tesis de inversión en renta fija, sino que también ofrece una amplia variedad de oportunidades para las estrategias activas basadas en el análisis.
El hecho de que los tipos permanezcan altos durante más tiempo no es necesariamente negativo para los inversores en renta fija. Los bonos ofrecen rendimientos más elevados y atractivos, lo que puede ser útil en un entorno en el que los inversores se enfrentan a tantas incertidumbres relacionadas con la geopolítica, la inflación y un importante ciclo de elecciones global.
Consideramos que los rendimientos superiores refuerzan el papel beneficioso de los bonos en una cartera diversificada, ya que proporcionan ingresos continuos y protección frente a las caídas. Nuestros análisis muestran que las rentas pueden suponer más de la mitad de la rentabilidad en un horizonte de inversión de cinco años, incluso en una cartera estándar compuesta por un 60% de renta variable y un 40% de renta fija. La proporción aumenta si los inversores eligen clases de activos con un perfil de ingresos más elevados, como el crédito o la renta variable con dividendos elevados, llegando a alcanzar el 80% en algunos casos. Aunque un ciclo de recortes de poca magnitud podría resultar desafiante para los emisores más débiles, también ofrece mayores oportunidades para añadir valor a través de una cuidadosa selección de valores.
Hay argumentos sólidos a favor de incluir bonos de alto rendimiento en una asignación estratégica de activos:
El panorama de la inversión sigue siendo incierto y volátil, por lo que conviene ser prudentes. No obstante, los rendimientos totales actuales brindan un importante colchón a los inversores. Creemos que la creciente diferenciación entre sectores y regiones en el mercado de alto rendimiento está comenzando a generar oportunidades atractivas para los inversores que adoptan un enfoque bottom-up, con Europa como región destacada.
En este entorno con tanta incertidumbre, es aún más importante evitar aquellos sectores que registren un aumento de la capacidad y dar prioridad a las compañías con ventajas competitivas sostenibles como, por ejemplo, disponer de una ventaja en costes difícil de replicar o poseer activos intangibles de alta calidad, véase una marca o una patente.
Al invertir en bonos de alto rendimiento, el análisis fundamental y la selección de valores son cruciales, ya que permiten a los inversores evitar empresas con perfiles crediticios débiles o vulnerables a un aumento en el coste de financiación debido a tipos de interés más altos.
La deuda de mercados emergentes podría actuar como catalizador de rentabilidades atractivas y gran diversificador, especialmente desde la perspectiva de un inversor en mercados desarrollados. Sin embargo, también tiene un carácter cíclico y experimenta periodos de mayor volatilidad.
En estos momentos, consideramos que hay más oportunidades que riesgos. A lo largo de estos últimos años tan complejos, los mercados emergentes han sabido enfrentar las condiciones macroeconómicas adversas. Tras la agresiva subida de los tipos de interés en respuesta al aumento de la inflación por parte de muchos países emergentes, la mayoría de ellos los ha mantenido elevados (alcanzando en algunos casos los dos dígitos), por lo que disponen de mucho más margen para rebajarlos en comparación con los países desarrollados. Aunque ya hemos visto los primeros recortes de tipos en los mercados emergentes, el ciclo expansivo no ha hecho más que empezar. El alto nivel de dispersión puede ofrecer grandes oportunidades para la selección activa de países y el posicionamiento local en duración o divisas. Por su parte, los indicadores fundamentales de las empresas se mantienen sólidos y estables.
Aunque los mercados sigan anclados en el antiguo régimen de intervención de los bancos centrales cuando la presión aumenta demasiado, creemos que la época del dinero fácil ha quedado atrás. Esto podría hacer que las carteras pasivas sean más vulnerables al impacto negativo del deterioro de las condiciones crediticias.
Un aspecto clave en el que un enfoque activo puede beneficiar a los inversores es la composición de los índices. La inversión pasiva en crédito con grado de inversión vincula a los inversores a la exposición a los sectores y emisores del índice de referencia. Esto puede ser un problema si los inversores se exponen involuntariamente a riesgos que preferirían evitar, especialmente en una época caracterizada por la ciclicidad y la divergencia.
Las dificultades a las que se ha enfrentado recientemente el sector inmobiliario europeo son un ejemplo de esta cuestión. En Europa, al igual que en el resto del mundo, el sector inmobiliario se ha beneficiado en gran medida de los tipos de interés ultrabajos. Entre 2018 y 2022, el peso de este sector en el Bloomberg Euro Aggregate Corporate Index aumentó del 3,3 al 7,6%.Sin embargo, en cuanto los efectos de la subida de los tipos de interés empezaron a hacer mella, el sector obtuvo resultados notablemente inferiores a los del resto del índice corporativo europeo. Como consecuencia, los inversores pasivos se vieron expuestos de forma significativa a riesgos no deseados debido a su vinculación con sectores y emisores fuertemente endeudados.
Estamos convencidos de que, en el nuevo régimen, los inversores en renta fija pueden obtener ingresos atractivos que contribuyan a la rentabilidad total en todo el espectro de calidad. Para ello, es importante que las suposiciones obsoletas no se interpongan en el camino hacia el éxito.
Descubre las soluciones de renta fija que propone Wellington para hacer frente a la nueva era económica en su página web.