
18 FEB, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

El panorama financiero de 2025 se perfila como un escenario de continuidad y evolución, donde los factores fundamentales que impulsan los mercados permanecerán en el centro de la escena. A pesar del cambio de año, los cimientos económicos y las decisiones políticas seguirán siendo los ejes principales que determinarán el rumbo de las inversiones. La nueva administración en Estados Unidos se posiciona como un actor clave, cuyas políticas tendrán un impacto significativo en el ámbito financiero de todo el mundo.
En este contexto, la renta fija emerge como una opción particularmente atractiva para los inversores. Los altos rendimientos iniciales, combinados con las tendencias económicas generales, posicionan a este tipo de activo no solo como una fuente potencial de ingresos estables, sino también como una oportunidad para la apreciación del capital. Además, la renta fija se presenta como un elemento diversificador de las carteras, ante la volatilidad de otros activos del mercado.
En esta entrevista, Rocco Bove, director de renta fija en Kairos Partners, nos muestra cuáles son las oportunidades de inversión y tendencias en el mercado de renta fija.
La evolución de los tipos de interés es un factor clave en nuestra estrategia de inversión en renta fija. Seguimos en un entorno de relajación global por parte de los principales bancos centrales, y en Europa creemos que el BCE tiene margen para nuevos recortes de tipos. Este escenario favorece las rentabilidades positivas tanto en términos absolutos como a través de los movimientos de la curva de rendimientos, con la posibilidad de una mayor inclinación. Además, el entorno actual favorece el crédito, que se beneficia del carry y de las bajadas de la curva.
El sector financiero europeo nos parece especialmente atractivo, ya que está bien posicionado gracias a unos balances sólidos, altos niveles de capital -a menudo en exceso- y una mejor calidad crediticia. Los bancos europeos también se benefician de una alta rentabilidad y de sólidos márgenes de interés. Además de los valores financieros subordinados, vemos oportunidades en el crédito europeo, sobre todo en los híbridos corporativos y en el segmento de alto rendimiento, que ofrecen un atractivo rendimiento adicional sobre el libre de riesgo.
El entorno económico actual se caracteriza por un ciclo económico resistente y el continuo apoyo de los bancos centrales, lo que crea un entorno favorable para el crédito. Sin embargo, al encontrarnos en una fase tardía del ciclo, es crucial adoptar un enfoque muy selectivo. Nos inclinamos por el sector financiero y vemos con buenos ojos el inmobiliario, ya que se beneficia de unos tipos más bajos. También observamos con interés el sector manufacturero, mientras que somos más cautos con los sectores de consumo y automoción.
Los bonos verdes y los bonos sostenibles representan un avance significativo en el mercado de bonos en los últimos años, en consonancia con la creciente atención prestada a los criterios ASG. Estos instrumentos desempeñan un papel importante en nuestra cartera, pero la selección sigue siendo esencial: además del aspecto sostenible, evaluamos cuidadosamente la solvencia de los emisores y las emisiones. El elemento «verde» es un valor añadido, pero no sustituye al análisis crediticio fundamental.
Adoptamos un enfoque dinámico y flexible de la gestión de la duración. Actualmente, hemos aumentado la duración a unos cuatro años, teniendo en cuenta el entorno de tipos, pero la gestionamos activamente mediante ajustes de cartera e instrumentos derivados como futuros y opciones sobre tipos. Esto nos permite adaptarnos rápidamente a los movimientos del mercado y gestionar eficazmente el riesgo de tipos de interés.
Los mercados emergentes podrían ser una de las sorpresas de 2025. Aunque se ven afectados por factores críticos como el comercio mundial, la fortaleza del dólar y las tensiones geopolíticas, creemos que podrían ofrecer oportunidades interesantes a lo largo del año. Nuestro enfoque sigue siendo prudente y selectivo, centrándonos en la solvencia de los emisores soberanos y corporativos, para identificar las mejores oportunidades en un entorno complejo.
El mercado de renta fija está experimentando una evolución impulsada por la automatización y el crecimiento de los fondos pasivos. En este escenario, sin embargo, existen importantes oportunidades para los gestores activos y flexibles, que pueden explotar las numerosas ineficiencias del mercado.