
28 AGO, 2024
Por Leticia Rial de RankiaPro

Te presentamos a Pedro Flores, Director de Inversiones y Responsable de Gestión Discrecional de Carteras de Universal Gestió. Se incorporó a Universal Gestió, un multifamily office de Andorra, en enero del 2020 como analista de inversiones. Con anterioridad, había trabajado en diversas áreas de entidades como CaixaBank, ING o Deutsche Bank.
Pedro Flores es graduado en Finanzas y Contabilidad por la Universidad Rovira i Virgili y posee la certificación CFA Charterholder.
Fue en la universidad, en una asignatura de mercados financieros, cuando se me despertó la pasión por las inversiones y la gestión de activos. Se trataba de crear un fondo desde cero, donde teníamos que hacer la selección propia de valores y fondos, para posteriormente presentarlo en la Bolsa de Barcelona ante profesionales muy reputados del sector. Fue una experiencia inolvidable, que sin duda marcó un antes y un después.
Implementamos carteras multiactivos con un enfoque patrimonialista y de largo plazo, incorporando estrategias de inversión tanto estructurales como tácticas.
Viajar y el deporte en general, aunque ahora que resido en Andorra básicamente practico deporte de montaña.
Algo que también me hace desconectar al 100% es preparar una barbacoa con familiares y amigos.
Lo primero, capacidad analítica. Es un atributo obvio en nuestra profesión, pero más allá de los números, hay que saber enfrentarse a toda la cantidad de información y opciones de inversión que tenemos hoy día.
Por otro lado, considero que el sentido común es fundamental. Es muy sencillo dejarse llevar por el ruido de mercado y perder el foco de lo prioritario, que en nuestro caso es la conservación de capital y gestión a largo plazo.
Y, por último, diría que pasión. Nuestra profesión requiere tomar decisiones diariamente, donde todas las variables cambian constantemente. Es decir, nos vamos a tener que acostar y levantar asumiendo que nos hemos podido equivocar. Sin esta pasión por los mercados la gestión del día a día se puede hacer muy complicada.
Estamos viendo como las economías, especialmente la americana, se siguen manteniendo robustas a pesar de las fuertes subidas de tipos implementadas por los bancos centrales a lo largo del 2022. Estas políticas parecen haber dado sus frutos, doblegando la inflación hacia el objetivo del 2% sin, de momento, provocar una recesión. Una de las posibles explicaciones que damos a este escenario no recesivo puede ser la baja sensibilidad a los tipos de ciertos segmentos del mercado. Por ejemplo, en Estados Unidos un 40% de los propietarios no tienen préstamo hipotecario, mientras que el 95% de las hipotecas a 30 años son a tipo fijo. Por otro lado, durante el Covid la mayoría de las empresas aprovecharon para financiarse a tipos muy bajos.
A pesar de esta coyuntura, creemos que es posible que el impacto de un entorno de tipos tan elevado como el actual pueda acabar afectando a la economía tarde o temprano, sobre todo si se dan repuntes de inflación provocados por los diferentes conflictos geopolíticos que hay actualmente abiertos. Es en este caso cuando los bancos se enfrentarían al dilema de decidir si mantienen tipos estructuralmente altos para controlar esos repuntes o si finalmente optan por bajarlos para evitar provocar una recesión.
Por dar una pincelada de micro, vemos que ciertas empresas de consumo discrecional están rebajando sus previsiones de facturación, lo cual podríamos tomarnos como una señal de alerta. En el sector tecnológico, y más específicamente con las compañías vinculadas a la Inteligencia Artificial, vemos que las cotizaciones están siendo respaldadas por los ingresos, pero cualquier revisión a la baja de estas expectativas podría tener un impacto considerable en los precios actuales.
En renta fija mantenemos un sesgo hacia bonos de alta calidad con duraciones en el rango 3-5, con la idea de ir incrementándola progresivamente aprovechando los momentos de volatilidad. Adicionalmente, mantenemos el high yield infraponderado, sobre todo viendo lo que han corrido los diferenciales últimamente. Por otro lado, recientemente hemos incorporado fondos con mandatos muy flexibles, donde los gestores tienen mucha capacidad y velocidad para ir ajustándose a la volatilidad y a los diferentes ciclos económicos.
En renta variable estamos infraponderados estableciendo una cartera global con sesgo a calidad.
Cuál ha sido su peor decisión y qué medidas tomó para enmendarla.
Intentamos mantener un enfoque mixto entre un análisis cuantitativo y cualitativo. A éste último le damos mucho peso, manteniendo reuniones periódicamente con los gestores, con el objetivo de determinar que se está siendo fiel al estilo de inversión que se tiene por mandato. Además, tratamos de identificar el key managment risk, es decir, saber cuántas personas en el equipo están envueltas en la toma de la decisión de inversión final. En nuestro caso, solemos escoger fondos en los que esa decisión sea compartida para evitar que la estrategia flaquee si se marcha el principal decisor.
También analizamos cuáles han sido las principales fuentes de Alpha que ha obtenido el gestor, cómo ha aprovechado las ineficiencias del mercado y si éstas han sido estructurales o si simplemente ha sido suerte.
La oferta de producto ha ido creciendo considerablemente, sobre todo en la categoría de activos alternativos. La sofisticación de este tipo de estrategias, la vinculación a largo plazo o la propia iliquidez del producto han llevado al selector a tener que especializarse y a formarse de un modo riguroso y permanente.
Constante. Con los años me he dado cuenta de que trabajar en cualquier proyecto de manera persistente, ya sea personal o profesional, puede acabar dando un resultado increíble si se dedica tiempo día a día.