
21 OCT, 2024
Por RankiaPro

Invertir en small caps estadounidenses presenta una serie de ventajas atractivas para los inversores que buscan diversificar su portafolio y maximizar su potencial de rentabilidad a largo plazo. Si bien estas empresas pueden ser más volátiles y conllevan más riesgos que las de mayor capitalización, su capacidad de crecimiento, menor cobertura analítica y la posibilidad de ser adquiridas hacen que puedan ofrecer oportunidades muy atractivas para los inversores a largo plazo.
A continuación, Giancarlo Sandrin, Head of Southern Europe Distribution de Legal & General Investment Management, nos cuenta cómo afecta el actual escenario de tipos de interés a las pequeñas capitalizaciones estadounidenses y cuáles son los sectores en los que encuentran oportunidades de inversión más interesantes, entre otras cuestiones planteadas.
El potencial de rentabilidad a largo plazo y las bajas valoraciones en comparación con los valores de gran capitalización son las principales razones por las que los inversores pueden considerar una asignación al Russell 2000. Además, por supuesto, de la diversificación.
El riesgo de concentración de renta variable en índices de gran capitalización ampliamente seguidos, como el S&P 500, es ya un tema conocido. Es difícil sobrestimar la contribución de los «siete magníficos» de la tecnología a estos índices. El año pasado, estos valores fueron responsables de grandes ganancias, pero como vimos en agosto, un cambio de tendencia puede provocar caídas igualmente importantes, algo que los inversores diversificados pueden querer mitigar.
No, el Russell 2000 también ofrece diversificación sectorial. Tiene una mayor ponderación en industriales, materiales y salud que los índices de gran capitalización, y una menor ponderación en tecnología. No obstante, merece la pena detenerse en la ponderación de los principales componentes, dado lo marcada que es la comparación. Los 10 valores más importantes del Russell 2000 representan sólo el 3% del índice total, mientras que en el S&P 500 los 10 valores más importantes representan aproximadamente el 36%.
Desde 2018, las valoraciones relativas de las empresas estadounidenses de pequeña capitalización frente a las de gran capitalización se han situado por debajo de su media de 20 años, lo que indica que las empresas estadounidenses de pequeña capitalización se han infravalorado más que sus equivalentes de gran capitalización.
Un overlay de calidad pretende sobreponderar aquellas empresas del universo de pequeña capitalización estadounidense que presentan características financieras sólidas, como una mayor rentabilidad y un menor apalancamiento. Aunque unos tipos más bajos podrían beneficiar a las empresas de pequeña capitalización, dada su mayor necesidad de préstamos que las de gran capitalización, no es posible saber si podrá lograrse un «aterrizaje suave» de la economía estadounidense, o si el crecimiento se estancará. Dada esta incertidumbre de fondo, un overlay de calidad puede ser una opción atractiva.
Después de dos años y medio, la Reserva Federal ha iniciado el ciclo de bajada de tipos. Para empezar por lo obvio, los recortes de tipos pretenden estimular el crecimiento económico reduciendo el coste de los préstamos, lo cual es una buena noticia para las pequeñas capitalizaciones estadounidenses. Históricamente, los recortes de tipos han impulsado a las pequeñas capitalizaciones más que a las grandes por dos razones principales:
Así pues, el inicio del ciclo de relajación es prometedor para las pequeñas capitalizaciones. Sin embargo, aunque los mercados siguen siendo optimistas sobre la posibilidad de que se evite una recesión en EE.UU., no hay que descartar esta posibilidad. Si la economía empeora, un enfoque de las pequeñas capitalizaciones que incluya un filtro de calidad puede resultar prudente, ya que aumentará la exposición a empresas sólidas que puedan resistir mejor un deterioro de las condiciones del mercado.
Esta tendencia a que las pequeñas capitalizaciones ofrezcan mejores valoraciones que las grandes es especialmente evidente en el sector tecnológico, donde las valoraciones del S&P 500 han alcanzado su nivel más alto de los últimos cuatro años. Lo mismo puede decirse de los servicios de comunicación, donde las pequeñas capitalizaciones vuelven a ofrecer mejor valor.