
5 JUN, 2024

Autor: Niek Swagers, Senior Investment Solutions Consultant de Aegon AM
Los bonos de titulización de activos (asset-back securities o ABS) ofrecen a los inversores la oportunidad de mejorar la rentabilidad y diversificar el riesgo de sus carteras. Los ABS suelen presentar un riesgo de tipos de interés mínimo, ya que sus rendimientos solo están parcialmente ligados a los tipos de interés a corto plazo (euríbor a 3 meses). Por eso, en el actual entorno de tipos de interés, los ABS pueden representar una valiosa fuente de rentabilidad ajustada al riesgo. Con nuestro reciente informe «Los ABS europeos bajo el microscopio: Una introducción a la clase de activo», nos proponemos ayudar a los inversores a entender mejor esta clase de activo y las oportunidades y riesgos que presenta.
Los ABS son bonos que están cubiertos, o garantizados, por un conjunto de activos. En general, los activos subyacentes son préstamos de una categoría determinada y jurisdicción concreta, por ejemplo, hipotecas residenciales de Reino Unido, préstamos para la compra de vehículos de Alemania, préstamos estudiantiles de Estados Unidos o tarjetas de crédito de Francia. Empaquetar estos préstamos en un ABS permite a los emisores de estos préstamos (bancos y otras instituciones financieras) acceder a financiación a gran escala en los mercados de capitales de forma más eficiente que si negociaran los préstamos subyacentes uno a uno. Además, al vender estos paquetes de préstamos, los bancos pueden gestionar mejor la exposición al riesgo de crédito de sus balances y liberar capital con el que financiar otras actividades. Desde la perspectiva del inversor, el hecho de que los ABS incluyan distintos préstamos ofrece una mayor diversificación y proporciona liquidez en los mercados secundarios, a diferencia de lo que ocurre con los préstamos individuales.
Los ABS se crean mediante un proceso denominado «titulización» que consiste en comprar diversos préstamos individuales de sus prestamistas originales y estructurarlos en un fondo de titulización de activos (Special Purpose Vehicle o SPV) con el objetivo de emitir nuevos títulos (bonos). En la práctica, los bancos le venden al SPV préstamos individuales de sus balances. El capital necesario para que el SPV pueda comprar estos préstamos lo aportan quienes invierten en el ABS. Como el SPV es propietario del ABS, cualquier flujo de caja futuro ya no le corresponderá al prestamista original (el banco), sino a los inversores del ABS. Los riesgos y los rendimientos de estos préstamos subyacentes se traspasan así del banco a los inversores del ABS. El SPV se constituye como una persona jurídica independiente que aísla los activos del SPV frente a los riesgos y responsabilidades del originador (el banco), protegiéndolos así frente a una posible quiebra, lo que en la jerga se conoce como «bankruptcy remote».
A partir del conjunto de préstamos subyacentes, el SPV emite bonos ABS conforme a la modalidad pay-through, por la que los flujos de caja de los préstamos subyacentes se distribuyen entre los diferentes bonos emitidos por el SPV. En esta modalidad de titulización de activos, el SPV emite distintos bonos que se diferencian en cuanto a su lugar en la estructura de capital (sénior, mezzanine, capital ordinario), el rendimiento que ofrecen, el riesgo de crédito, el perfil de vencimiento, etc. Normalmente, el SPV emite bonos ABS con perfiles de rentabilidad-riesgo muy diversos.
Es habitual referirse a estos diferentes bonos ABS como «tramos». Así, es posible emitir un tramo con una calificación de riesgo AAA, que supere la calidad crediticia media de los préstamos subyacentes. Esto se logra mediante la emisión de tramos mezzanine con una posición subordinada (calificación de crédito más baja), así como un tramo de capital ordinario o «de primera pérdida». Estos tramos entrañan un riesgo de crédito mucho mayor, ya que abarcan gran parte del riesgo del conjunto de préstamos subyacentes. Los rendimientos de los diferentes bonos ABS de la estructura se determinan en función de los derechos sobre los flujos de caja procedentes de los préstamos subyacentes y el alcance de las pérdidas incurridas por los préstamos subyacentes, lo que se conoce como la cascada de efectivo. Básicamente, el cupón de un bono ABS combina una parte variable (normalmente, un tipo de interés a corto plazo como el euríbor a 3 meses) con un diferencial fijo que depende de la cantidad de riesgo de crédito. Este diferencial de crédito, o prima, se fija cuando se emite el bono ABS, pero puede variar en función de las condiciones del mercado.
Puede consultar el informe completo aquí.
Si quiere conocer nuestras perspectivas para el mercado de los ABS europeos, le invitamos a ver la entrevista con Egbert Bronsema, gestor sénior de inversiones del equipo de Renta Fija Alternativa: https://www.aegonam.com/euro-abs.