
10 ABR, 2026
Por RankiaPro

El alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán ha desencadenado una reacción positiva en los mercados globales, contribuyendo a enfriar las tensiones que en las últimas semanas habían impulsado al alza el precio del petróleo y aumentado la volatilidad financiera.
Norbert Rücker, responsable de Economía e Investigación Next Generation en Julius Baer, subraya que “el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán llega en un momento en el que los mercados energéticos ya mostraban las primeras señales de estabilización”. Al mismo tiempo, Elliot Hentov, responsable de Investigación de Política Macro en State Street IM, observa que los mercados han reaccionado con entusiasmo al anuncio, aunque advierte sobre el carácter todavía temporal del acuerdo. En esta misma línea, Anthony Kettle, gestor senior de carteras en RBC BlueBay AM, considera que “el alto el fuego condicionado de dos semanas entre Estados Unidos e Irán es una señal positiva, una especie de ‘interruptor de emergencia’”.
No obstante, según los expertos, se trata de una tregua frágil que reduce los riesgos a corto plazo, pero no elimina las incertidumbres estructurales vinculadas al contexto geopolítico y a los flujos energéticos globales.
Desde el punto de vista de los mercados financieros, Hentov (State Street IM) describe una reacción inmediata y significativa, destacando que “los mercados han reaccionado con entusiasmo a un rally ‘risk-on’”, acompañado del hecho de que “también los rendimientos de los bonos han caído bruscamente”.
Paralelamente, Rücker (Julius Baer) interpreta esta dinámica como una señal de la capacidad de adaptación del sistema, observando que “los mercados físicos de energía se adaptan más rápidamente de lo temido”. Sin embargo, Kettle (RBC BlueBay AM) invita a no sobrevalorar la mejora, precisando que “en el corto plazo vemos un alivio táctico”, más que un cambio estructural.
Las consecuencias también se extienden al panorama macroeconómico global. Kettle (RBC BlueBay AM) destaca que "las dinámicas del petróleo han sido el principal motor del rendimiento de los emergentes", mostrando cuánto el precio de la energía influye en el crecimiento y los mercados. Al mismo tiempo, Rücker (Jukius Baer) destaca elementos de estabilidad, observando que "los niveles de almacenamiento en los principales centros no han señalado escaseces agudas", evitando así un shock sistémico. Sin embargo, Hentov (State Street IM) mantiene un enfoque prudente, recordando que "los elementos para un shock macro global significativo siguen presentes".
En el frente energético, Rücker (Juluis Baer) destaca que, incluso en momentos de mayor tensión, "la situación nunca ha sido la de una interrupción total de los suministros, sino de una apertura parcial y en constante evolución", reforzando así la idea de un shock intenso pero temporal.
En paralelo, Hentov (State Street IM)destaca que la reacción de los mercados ha sido coherente con las expectativas, observando que "además del petróleo, los rendimientos de los bonos también cayeron bruscamente después de la noticia, en línea con nuestras expectativas", pero dejando entender que la estabilización aún no es definitiva.
Finalmente, Kettle (RBC BluleBay AM) llama la atención sobre la intensidad de la fase anterior, recordando que "el petróleo subió por encima de los 117 dólares por barril, desencadenando temores inflacionarios", mientras que ahora el contexto parece más favorable, ya que "los precios del petróleo más bajos alivian las presiones inflacionarias en las economías asiáticas más vulnerables".
En cuanto a los flujos energéticos, Rücker (Julius Baer) destaca la resiliencia del sistema, señalando que "los flujos de transporte marítimo a través del Estrecho de Hormuz han continuado recuperándose", aunque "permaneciendo por debajo de los niveles pre-conflicto".
Sin embargo, esta lectura es equilibrada por Hentov (State Street IM), que invita a la precaución, afirmando que “un aumento temporal del envío no equivale a una normalización predecible de los flujos energéticos en los próximos meses”. En línea con esta prudencia, Kettle (RBC BlueBay AM) añade que la atención de los inversores sigue siendo alta, ya que “los mercados seguirán monitoreando de cerca los volúmenes que pasan por el Estrecho”, conscientes de su impacto en el sentimiento.
A pesar de la mejora del contexto, el riesgo geopolítico sigue siendo central. Hentov (State Street IM) lo explica claramente, afirmando que “no estamos aún fuera de peligro (ni estamos fuera del Estrecho)”, subrayando la fragilidad de la situación.
Del mismo modo, Rücker (Julius Baer) destaca que la situación sigue siendo intermedia y no resuelta, observando que “la situación no es binaria: no está ni completamente perturbada ni completamente normalizada”. Para reforzar esta visión, interviene también Kettle (RBC BlueBay AM), que señala más problemas estructurales, recordando que “algunas grandes economías exportadoras de energía han sufrido daños significativos en sus infraestructuras”.
Mirando hacia adelante, la incertidumbre sigue siendo alta. Kettle invita a la precaución en las estrategias de inversión, afirmando que “seguimos siendo cautelosos al hacer apuestas estructurales hasta que haya más claridad sobre la duración de este acuerdo”. Al mismo tiempo, Hentov subraya que la sostenibilidad de la tregua dependerá de futuros desarrollos diplomáticos, destacando que “será necesario un significativo suavizamiento de la posición iraní para evitar un reinicio de los combates”. En conclusión, Rücker describe un contexto aún en evolución, en el que “los mercados energéticos probablemente seguirán operando en un estado parcialmente restringido pero funcional”.