
6 MAY, 2026
Por Rocío Poquet de DPAM

Los mercados siguen marcados por la volatilidad y la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. En este entorno, separar el ruido de las verdaderas oportunidades de inversión resulta especialmente complejo. Sin embargo, hay principios que siguen siendo fundamentales: la diversificación, la visibilidad sobre los activos y la disciplina en la construcción de carteras continúan siendo claves para generar valor a largo plazo.
Desde DPAM, creemos en la inversión con fundamentos sólidos. Bajo esta premisa, los mercados emergentes siguen desempeñando un papel relevante en las carteras, especialmente en el ámbito de la deuda en moneda local. Esta clase de activo ha demostrado una notable resiliencia, respaldada por unos fundamentales macroeconómicos más sólidos, niveles de tipos de interés atractivos y una diversificación efectiva frente a los mercados desarrollados.
A nivel global, las rentabilidades de los activos de High Yield resultan limitadas una vez ajustadas por inflación e impuestos. Aunque los balances corporativos se mantienen sólidos, los diferenciales son reducidos y el carry es escaso. En este contexto, la deuda de mercados emergentes ofrece un perfil de rentabilidad diferencial. Proporciona ingresos recurrentes y un potencial atractivo de revalorización, apoyado en la relajación de políticas monetarias, la fortaleza de determinadas divisas y la mejora crediticia.
Además, se trata de una clase de activo más madura que hace una década. Muchos países han reforzado sus instituciones, mientras que la base de inversores locales se ha ampliado significativamente. Esta evolución ha incrementado la profundidad del mercado y su capacidad para absorber shocks, mejorando su resiliencia.
En este contexto, identificamos nueve razones por las que una asignación moderada a deuda emergente puede aportar diversificación y mejorar el perfil de rentabilidad de las carteras, siempre bajo un enfoque riguroso de análisis y control del riesgo.
1. Rentabilidades atractivas: los emisores soberanos de mercados emergentes ofrecen una prima significativa frente a los bonos de mercados desarrollados. Esta mayor rentabilidad compensa el riesgo y constituye una fuente de carry estable que se acumula con el tiempo. Los bonos en divisa fuerte pueden ofrecer ingresos de un solo dígito alto con emisores que mantienen anclas fiscales prudentes. Los bonos en divisa local suelen añadir rentabilidad adicional cuando los tipos reales se mantienen positivos.
2. Potencial de apreciación de la divisa: en los mercados de deuda local, el tipo de cambio puede ser una segunda fuente de rentabilidad. Si una moneda está infravalorada respecto a su poder adquisitivo, o si los flujos comerciales y financieros del país mejoran, su valor puede aumentar y elevar la rentabilidad total.
Factores como mejores términos de intercambio, un control creíble de la inflación y bancos centrales con reservas sólidas favorecen este escenario y reducen la volatilidad, atrayendo inversores extranjeros. Estos pueden optar por exposición total a la divisa o cubrir parcialmente el riesgo para limitar pérdidas.
3. Recuperación y crecimiento económico: muchas economías emergentes se encuentran en una fase más temprana del ciclo económico que Estados Unidos o la eurozona. El cierre de las brechas de producción, el crecimiento contenido del crédito privado y la recuperación de la inversión favorecen la sostenibilidad de la deuda. Un mayor PIB nominal y balances fiscales más sólidos suelen traducirse en oportunidades de revalorización.
4. Beneficios de diversificación: La deuda emergente presenta dinámicas distintas a las de la renta fija de mercados desarrollados o la renta variable global. Factores como la inflación doméstica, la exposición a materias primas o políticas económicas específicas reducen la correlación. Esto permite disminuir la volatilidad de las carteras, especialmente en episodios de estrés en otros mercados.
5. Mejora de los perfiles crediticios: El fortalecimiento de los marcos fiscales, las reformas estructurales y una mejor gestión de la deuda han contribuido a mejorar los perfiles crediticios de muchos países. Estas mejoras suelen reflejarse de forma gradual en las calificaciones crediticias, generando oportunidades para los inversores que anticipan estos cambios.
6. Tendencias de inflación: La inflación se está moderando en varias economías emergentes, en parte gracias a políticas monetarias restrictivas implementadas de forma anticipada. A medida que las expectativas se estabilizan, aumenta el margen para recortes de tipos, lo que puede impulsar el valor de los bonos, especialmente en los tramos largos. Además, los tipos reales continúan siendo atractivos.
7. Cambios geopolíticos o de política económica: Las decisiones políticas pueden generar valor cuando refuerzan la estabilidad y el acceso a los mercados. Reformas estructurales, reglas fiscales creíbles o mayor independencia de los bancos centrales reducen el riesgo percibido. Incluso cambios graduales en las expectativas pueden tener un impacto significativo en los diferenciales.
8. Valoración relativa: El punto de entrada sigue siendo determinante. En muchos segmentos, los diferenciales frente a mercados desarrollados se mantienen por encima de sus medias históricas ajustadas por riesgo. Asimismo, algunas divisas presentan valoraciones atractivas. Un enfoque disciplinado en valoración permite identificar oportunidades con mayor potencial.
9. Demanda de inversores globales: El interés de los inversores internacionales por la deuda emergente sigue creciendo. En busca de mayor rentabilidad y diversificación, tanto institucionales como los soberanos están aumentando su exposición. Este flujo favorece la liquidez, respalda los precios y contribuye a reducir los costes de financiación.
La incertidumbre política en EE. UU., señales de política erráticas y dudas sobre la credibilidad monetaria han impulsado una reasignación fuera de activos denominados en dólares. Este movimiento hacia mercados emergentes refleja la búsqueda de alternativas, con fondos soberanos y otros inversores institucionales aumentando su exposición a deuda en divisa local. Este interés creciente impulsa la demanda, respalda los precios, mejora la liquidez y puede reducir los costes de financiación para los emisores.
En este escenario, nuestro fondo DPAM L Bonds Emerging Markets Sustainable continúa ofreciendo una combinación especialmente interesante de diversificación y carry (+8.4% YTM), en un entorno donde el carry vuelve a ser un motor relevante de rentabilidad. No obstante, es fundamental no perder de vista los riesgos, como la volatilidad de las divisas, la posible ampliación de diferenciales o cambios en el entorno de tipos de interés.
La deuda de mercados emergentes ofrece rentabilidad, diversificación y catalizadores claros en política y crédito. Es una clase de activo más madura, con una base de inversores más amplia y un conjunto de oportunidades atractivas. Con una selección cuidadosa y un control riguroso del riesgo, puede aumentar los ingresos de una cartera y aportar rentabilidad total resiliente en la próxima fase del ciclo.
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