
8 OCT, 2026
Por RankiaPro

Todas las carteras están expuestas al ciclo económico. Los beneficios empresariales, la política de los bancos centrales, los diferenciales de crédito y los precios de las materias primas se mueven con la actividad. Lo mismo ocurre con la rentabilidad relativa de acciones, bonos y liquidez. Para los selectores de fondos, saber cómo afecta el ciclo económico a las inversiones no consiste tanto en predecir recesiones como en entender qué riesgos asume una cartera en cada etapa.
El ciclo económico es la secuencia recurrente de expansión y contracción de la actividad agregada. Se mide a través de la producción, la renta, el empleo y el gasto. Todos los ciclos comparten una forma común, pero no hay dos con la misma duración ni profundidad.
Los puntos de inflexión no los fija una regla estadística, sino comités independientes. En Estados Unidos, el Comité de Fechado del Ciclo Económico de la National Bureau of Economic Research (NBER) identifica los picos y los valles. En la zona euro hace lo mismo el Comité de Fechado del Ciclo Económico de la Zona Euro del CEPR-EABCN, fundado por el CEPR en 2003, a partir de datos de Eurostat.
Ambos comités valoran la duración, la profundidad y la amplitud de una caída en varios indicadores. Los dos publican sus decisiones con un retraso considerable, algo que importa a los inversores, como muestran los datos más abajo.
Los economistas suelen describir el ciclo en cuatro fases. La tabla resume cómo se comportan normalmente el crecimiento, la inflación y la política monetaria en cada una. También recoge qué activos han tendido a liderar en cada fase. Son tendencias históricas, no reglas.
| Fase | Qué ocurre | Política monetaria | Activos que han tendido a liderar |
|---|---|---|---|
| Expansión | El PIB vuelve a crecer y se acelera; el desempleo baja; los beneficios se recuperan | Todavía acomodaticia; tipos bajos | Renta variable, sobre todo sectores cíclicos |
| Pico (final de ciclo) | El crecimiento se modera desde niveles altos; la capacidad se tensiona; sube la inflación | Los bancos centrales endurecen; la curva se aplana o se invierte | Materias primas, liquidez y bonos a corto plazo |
| Contracción | Caen la producción, el empleo y los beneficios; se amplían los diferenciales de crédito | Empiezan los recortes de tipos | Deuda pública y bonos de alta calidad; renta variable defensiva |
| Valle | La actividad toca fondo; los indicadores adelantados repuntan antes que el PIB | En su punto más expansivo | Crédito y renta variable de inicio de ciclo, a medida que el mercado descuenta la recuperación |
El marco del Investment Clock, o reloj de la inversión, lo publicó Merrill Lynch en 2004 con unos 30 años de datos de Estados Unidos. Según este marco, bonos, acciones, materias primas y liquidez baten al resto por turnos a medida que la economía pasa por las etapas de reflación, recuperación, sobrecalentamiento y estanflación. El equipo de investigación de asignación de activos de Fidelity añade un matiz: ninguna inversión se ha comportado igual en todos los ciclos, debido a los cambios estructurales, tecnológicos y regulatorios.
Los datos del NBER sobre los ciclos de Estados Unidos desde 1945 muestran que las expansiones duran mucho más que las recesiones. Aun así, la dispersión en torno a las medias es amplia.
| Ciclo económico de EEUU (NBER) | Duración |
|---|---|
| Expansión media, 1945-2020 | 64,2 meses |
| Contracción media, 1945-2020 | 10,3 meses |
| Expansión más larga | 128 meses (de junio de 2009 a febrero de 2020) |
| Contracción más corta | 2 meses (de febrero a abril de 2020) |
El historial de la zona euro es más corto, pero igual de irregular. La cronología del CEPR-EABCN identifica tres recesiones en la zona euro desde 2008:
| Recesión | Pico | Valle | Anuncio del valle |
|---|---|---|---|
| Crisis financiera global | 1T 2008 | 2T 2009 | 4 de octubre de 2010 |
| Crisis de deuda soberana | 3T 2011 | 1T 2013 | 1 de octubre de 2015 |
| Covid-19 | 4T 2019 | 2T 2020 | 9 de noviembre de 2021 |
La última columna es la que deben tener en cuenta los inversores. El valle de la recesión por la crisis de deuda soberana se confirmó más de dos años después de producirse, mucho después de que los mercados hubieran descontado la recuperación. El fechado oficial es un registro histórico, no una señal para operar.
Las cotizaciones descuentan los beneficios esperados, por lo que suelen moverse por delante de la economía. El S&P 500 marcó máximos en octubre de 2007, dos meses antes del pico del ciclo fechado por el NBER en diciembre de 2007. Además, los mercados suelen tocar fondo antes de que termine la recesión.
El comportamiento sectorial sigue la misma lógica. Financieras, industriales y consumo discrecional son los sectores más sensibles al crecimiento. En cambio, suministros, salud y consumo básico suelen aguantar mejor las fases bajistas. Según el análisis de Schroders sobre recesiones pasadas, los sectores cíclicos sensibles a los tipos a menudo rebotan antes de que la recesión haya terminado oficialmente.
La renta fija depende del ciclo de tipos de interés, que a su vez responde al ciclo económico. Los bancos centrales suelen subir los tipos cuando el crecimiento y la inflación tocan techo, y los bajan cuando la actividad se debilita. En esta última fase es cuando la deuda pública y los bonos corporativos de alta calidad han obtenido tradicionalmente mejores resultados.
La duración es la principal palanca. Los fondos de mayor duración son los que más ganan cuando bajan los tipos, y también los que más sufren cuando llega el endurecimiento monetario. El posicionamiento ante un ciclo de recortes es un tema recurrente en el análisis de los mercados de bonos.
Los diferenciales de crédito se amplían en las fases bajistas, cuando aumenta el riesgo de impago, y se estrechan en la recuperación. Eso convierte al high yield en una apuesta de beta alta sobre el ciclo. Las materias primas suelen comportarse mejor al final de la expansión, con la demanda fuerte y la inflación al alza, y peor en recesión. La liquidez gana protagonismo cuando el crecimiento se frena pero los tipos siguen altos.
Como el fechado oficial llega tarde, los inversores recurren a indicadores que suelen anticiparse a la actividad:
Ningún indicador es fiable por sí solo. La señal gana fuerza cuando varios giran a la vez.
Algunos inversores miran más allá del ciclo económico, hacia patrones mucho más largos. El más conocido en los mercados es The Fourth Turning (El cuarto giro), publicado en 1997 por William Strauss y Neil Howe. Su teoría generacional describe la historia de Estados Unidos como una serie de saecula. Son ciclos de entre 80 y 100 años, aproximadamente la duración de una vida humana larga, y cada uno se compone de cuatro "giros" de unos 20 años.
| Giro | Clima social | El más reciente (según Strauss y Howe) |
|---|---|---|
| Auge | Instituciones fuertes, consenso, conformidad | 1946-1964 |
| Despertar | Agitación cultural, cuestionamiento de las instituciones | 1964-1984 |
| Desmoronamiento | Individualismo, pérdida de confianza en las instituciones | 1984-finales de los años 2000 |
| Crisis | Convulsión que reconstruye el orden cívico | Finales de los años 2000-actualidad |
En su continuación de 2023, The Fourth Turning Is Here, Howe sostiene que la sociedad ya ha atravesado los giros de auge, despertar y desmoronamiento. Según él, ahora vivimos el cuarto, el de crisis, que espera que alcance su punto álgido a principios de la década de 2030. Lo describe como un periodo que podría traer crisis económicas, caos político o guerras, pero también instituciones renovadas y prosperidad.
Para los inversores, este marco tiene límites claros. A diferencia de las cronologías del NBER y del CEPR-EABCN, sus puntos de inflexión no se fechan con ningún método estadístico. Además, se basa en la historia de Estados Unidos, y algunos críticos han señalado que sus comparaciones históricas no siempre están bien fundamentadas. Su valor está en servir de lente narrativa sobre riesgos de régimen a largo plazo, como la deuda pública, la geopolítica o los giros de política económica. No sirve como guía de posicionamiento.
El ciclo ayuda a los selectores a leer los historiales de rentabilidad en su contexto. Un gestor value o de pequeñas compañías que batió al mercado en una recuperación puede haberse limitado a aprovechar el ciclo. Del mismo modo, la resistencia de un fondo de calidad y crecimiento en una fase bajista puede deberse más al estilo que al talento. Comparar rentabilidades en ciclos completos ofrece una imagen más justa que los rankings por años naturales.
Usado como marco, el ciclo orienta las decisiones de duración, calidad crediticia y exposición sectorial, y ayuda a someter las carteras a pruebas de estrés ante una recesión. Sus límites también son claros: los puntos de inflexión solo se ven a posteriori y las medias esconden una gran dispersión. El análisis del ciclo funciona como mapa de riesgos, no como herramienta de timing.