
26 AGO, 2026

AUTOR: Yann Giordmaina, gestor de fondos y responsable del área Value de La Financière de l’Échiquier
A menudo se dice que hay dos certezas en la vida: la muerte y los impuestos.
Cuando hablamos, en particular, de los mercados de renta variable, es imposible escapar al principio de la codicia y el miedo.
A comienzos de 2026 hemos asistido a una «dislocación» de los mercados de renta variable, en la que los factores estadísticos se invirtieron. A finales de enero, el patrón de negociación de ASML llamó mi atención. Era el síntoma de cambios significativos que estaban produciéndose en los mercados bursátiles. Cuando la mayor compañía cotizada de Europa registra movimientos intradía de +5 %/-9 %/+6 %/-6 % a lo largo de tres jornadas consecutivas, cabe suponer que algo no está funcionando como debería.
La volatilidad suele ser un barómetro fiable del sentimiento del mercado. Sin embargo, en el contexto actual, dada la prevalencia de las estrategias sistemáticas —que incorporan mecanismos de «control de la volatilidad»— y la adopción generalizada de ETF apalancados, cabe preguntarse si sigue siendo así. Los bancos están viendo cómo su posicionamiento en gamma crece como nunca antes. Están haciendo su trabajo con gran profesionalidad, midiendo y monitorizando sus riesgos. Aun así, están desconcertados. Los inversores minoristas estadounidenses han estado a la vanguardia de esta tendencia y, más recientemente, el mercado bursátil surcoreano ha pasado a ocupar el centro de atención en relación con estas cuestiones. El desenlace de aquel momento de «dislocación» al que nos referíamos al principio se ha transformado, durante los últimos seis meses, en lo que yo denominaría el «síndrome de Macao». A mediados de junio, es posible que alcanzáramos el punto culminante, cuando SpaceX cerró por encima de los 200 dólares estadounidenses.
Como inversores Value y contrarian, consideramos que podemos beneficiarnos de estas peculiares fases del mercado. La naturaleza humana es siempre la misma. La codicia y el miedo gobiernan los flujos de capital, con independencia de las técnicas financieras empleadas.
El horizonte temporal del mercado bursátil no es el mismo que el de una empresa. Curiosamente, parece que la valoración vuelve a importar. Las ofertas amistosas y/o hostiles, las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) y las escisiones (spin-offs) han aumentado últimamente, especialmente en el mercado británico.
Hasta la fecha, 2026 ha supuesto para los inversores activos una prueba significativa de la solidez y la coherencia de sus procesos de inversión. En un entorno de estas características, un enfoque Value disciplinado puede ayudar a identificar oportunidades manteniendo, al mismo tiempo, una perspectiva de largo plazo. Indicadores como el ratio de Sortino, la tasa de acierto (hit rate) y el ratio de ganancias/pérdidas (win/loss ratio) pueden aportar información útil sobre la consistencia con la que un proceso de inversión se comporta en diferentes condiciones de mercado.