
5 DIC, 2024
Por DPAM

Autor: Yves Ceelen, director de gestión de carteras institucionales de DPAM
“Hay décadas en las que no pasa nada y semanas en las que pasan décadas”. Esta cita de Lenin parece apropiada para el pasado 5 de noviembre. El equipo de Trump ganó por goleada la Cámara de Representantes, el Senado y la Presidencia. Con esta importante victoria electoral, los republicanos podrán impulsar muchos cambios unilaterales, y el mundo tendrá que adaptarse en consecuencia. Esperamos que este proceso se produzca rápidamente: basta con mirar a Qatar, que anunció que los dirigentes de Hamás debían abandonar el país lo antes posible.
En Europa, el día después de las elecciones estadounidenses, el ministro de Finanzas alemán fue despedido, y las elecciones anticipadas podrían estar a la vuelta de la esquina. Es un indicio de que la situación política en Europa también podría cambiar. Asimismo, Japón podría haberse enfrentado a una agitación política después de que la coalición del PLD perdiera la mayoría, pero el Primer Ministro Ishiba sobrevivió a una votación parlamentaria para encabezar un gobierno en minoría.
Los mercados financieros, la inteligencia colectiva de los inversores, se adelantaron al cambio de tendencia. Los tipos de interés estadounidenses ya comenzaron a subir hace semanas por temor a una posible mayor inflación si Trump llegaba a la presidencia. La subida de 70 puntos básicos fue agresiva y apoyó el movimiento del dólar. Las acciones vinculadas a una victoria de Trump y el bitcoin también subieron antes de los resultados de las elecciones.
La tendencia se ha mantenido. El S&P 500 superó al Stoxx 600 en casi un 6% (en euros), y los valores de pequeña capitalización estadounidenses obtuvieron resultados aún mejores. El Russell 2000 ha subido más de un 10% en euros desde el día de las elecciones. La estrategia «America first» llamó la atención de los inversores, atraídos por la posible desregulación y la bajada de impuestos.
La gran pregunta es si Europa seguirá el ejemplo. La Comisión Europea ya ha dedicado mucho tiempo a debatir la financiación de la innovación. Esperemos que por fin haya llegado la sensación de urgencia. Aún más importante, y un hueso más duro de roer, será la regulación. ¿Se subirá Europa al carro de una menor regulación para facilitar la vida empresarial y estimular así el espíritu emprendedor y la innovación? Los próximos cuatro años serán más importantes que nunca para seguir el ritmo del resto del mundo. El Banco Central Europeo sigue confiando en que bastará con recortes constantes de 25 puntos básicos, pero el mercado parece indicar que es muy necesaria más liquidez. El BCE podría tener que cambiar su política de balance. Lo mismo puede decirse de China. Abundan los estímulos, pero aún no son suficientes para que los inversores teman perdérselos. Digiriendo el último flujo de noticias, muchos inversores tendrán que volver a replantearse las estrategias. Para lo que queda de año, no parece aconsejable ir en contra del impulso actual de los mercados de renta variable de EE. UU. y del dólar estadounidense, aunque a Trump le gustaría ver un dólar más débil. Todas las posibles medidas políticas que anunció Trump fueron más bien positivas para el dólar, mientras que él prefiere un dólar más débil para que EE. UU. sea más competitivo en determinados sectores. La fortaleza del dólar podría cambiar de dirección cuando Trump asuma oficialmente el cargo a principios del próximo año e impulse su agenda.