
4 NOV, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

La resiliencia ESG desafía el entorno macroeconómico. Los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) siguen demostrando su capacidad de resistencia frente a un contexto marcado por la volatilidad económica y las tensiones geopolíticas. Así lo confirma el ESG Global Study 2025 de Capital Group, que revela que la adopción global de estrategias ESG se sitúa en el 87%, apenas tres puntos por debajo del récord histórico del 90% alcanzado en 2023 y 2024.
La tendencia se mantiene especialmente firme en Europa, Oriente Medio y África (EMEA), donde el 92% de los inversores planea mantener o aumentar sus asignaciones sostenibles en los próximos 12 meses. Según el informe, los principales obstáculos para seguir destinando capital a este tipo de estrategias son el riesgo geopolítico (81%), la debilidad del crecimiento económico global (67%) y los cambios regulatorios (62%).
Uno de los grandes focos del estudio es la evolución en la asignación de activos bajo criterios sostenibles. La renta fija emerge como protagonista, con un 70% de los inversores globales aplicando actualmente estrategias ESG en esta clase de activos, frente al 64% del año pasado. EMEA lidera este avance, con un 73% de adopción.
Los mercados privados también ganan tracción: el 48% de los encuestados ya integra enfoques ESG, el nivel más alto desde el inicio del estudio en 2021. Entre las razones principales destacan la diversificación (67%), el acceso a múltiples temáticas ESG (48%) y la capacidad de adaptación al mercado (44%).
Más de la mitad de los inversores (58%) considera que las empresas con planes de transición energética creíbles podrían superar al mercado a largo plazo, y el 74% subraya el papel de la investigación fundamental para identificar oportunidades sostenibles.
Los inversores mantienen su confianza en las temáticas estructurales vinculadas a la sostenibilidad. Seis de cada diez encuestados ven oportunidades a largo plazo en la transición energética, seguidos del agua limpia (52%) y la salud (51%).
De nuevo, EMEA encabeza las tendencias: un 66% de los inversores de la región considera la transición energética una oportunidad prioritaria, mientras el 63% ya incorpora criterios relacionados con la naturaleza en sus políticas de inversión responsable. Dos tercios han invertido o planean invertir en fondos temáticos medioambientales.
La inteligencia artificial (IA) emerge como un doble filo para la sostenibilidad. Si bien el 56% de los encuestados cree que puede acelerar la innovación y la transición energética, un 73% advierte del riesgo ESG que supone su elevado consumo energético y sus emisiones asociadas.
El impacto sobre el uso de agua también preocupa: el 43% de los inversores lo identifica como un riesgo ambiental relevante, más del doble que el año anterior. En consecuencia, el 58% considera que la intensidad energética de la IA podría dificultar los objetivos de descarbonización.
El estudio ESG Global Study de este año destaca el papel duradero de los criterios ESG en el proceso de inversión, mientras los inversores continúan perfeccionando su enfoque. La consideración de aspectos ESG en renta fija y mercados privados también está ganando terreno. A medida que el auge de la IA continúa, los inversores están más atentos que nunca a los riesgos medioambientales que plantea —especialmente en cuanto al uso de energía y consumo de agua—, al tiempo que exploran cómo la IA puede fomentar la innovación y acelerar el progreso en la transición energética.
Jessica Ground, directora global de ESG en Capital Group