
6 SEPT, 2024

El Día Internacional del Aire Limpio de Naciones Unidas se celebra el 7 de septiembre, bajo el lema de 2024 “Invertir en Aire Limpio Ahora”, que enfatiza la necesidad urgente de financiación e inversión en soluciones que mejoren la calidad del aire.
Efectivamente, hay que mejorar el aire que todos necesitamos y respiramos cada día. Implica más inversiones en electrificación de la industria y del transporte y en edificios verdes. Efectivamente, la gran mayoría de la población mundial respira aire contaminado y es necesario reducir la mortalidad prematura ligada a la polución -su segunda causa en el mundo-.
Es consecuencia del exceso de uso de fuentes energéticas de combustibles fósiles. De hecho, la eliminación gradual de los combustibles fósiles para alcanzar los objetivos para 2050 requiere que las inversiones anuales en energías renovables deban triplicarse hasta los 800.000 millones de dólares. En Europa lleva años el Green Deal, con políticas para descarbonizar. Al respecto la Comisión Europea cuenta con el ‘Plan de acción Polución Cero’ de normas de calidad del aire con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Pretende reducir para 2030 en un 55 % las 400.000 muertes prematuras que se producen cada año. Además, la Ley de Reducción de la Inflación en EE. UU. asigna 375.000 millones de dólares los próximos diez años a reducir emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % respecto a los niveles de 2005. Por su parte, China es ambiciosa con su objetivo "Beautiful China", con objetivos por sectores, centrado en la reducción de contaminantes, neutralidad de emisiones de carbono, desarrollo verde y conservación ambiental.
Hay que tener en cuenta que el sector de empresas generadoras de electricidad es responsable de un tercio de las emisiones globales de CO2 y puede desempeñar un papel crucial en la descarbonización de los sistemas energéticos, la electrificación del transporte y la eficiencia en edificios -estos contribuyen a un 40% del total de emisiones de CO2 a nivel global por calefacción, aire acondicionado y ventilación-. Además, los centros de datos son grandísimos consumidores de electricidad. De manera que muchas empresas energéticas están dedicándose a renovables, que en muchas partes del mundo son la manera más barata de generar energía por costes -han llegado a baja 80% los últimos 10 años y van a bajar más los próximos años-.
Al respecto el desarrollo de redes “inteligentes” va a ser especialmente útil en áreas remotas. Tienen flexibilidad para adaptarse a las fuentes energía intermitentes, como solar y eólica. Requiere sensores sofisticados, automatización y distribución bidireccional.
El caso es que la tendencia hacia cero emisiones netas es un paso en la buena dirección, pero hay devolver carbono a la tierra. A ello contribuye la inversión en las industrias de la madera, que participan de la economía circular, sobre todo captura de CO2. Solo la industria forestal en la UE elimina de manera neta cerca de 20 % de las emisiones de carbono, unas 4.000 millones de toneladas anuales. Si la superficie forestal se duplicara o triplicara la captura de CO2 sería casi total y el aire mucho más limpio.
Así que la política forestal es fundamental para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Ha sido terreno del capital privado muchos años, pero actualmente muchas empresas cotizadas son propietarias o gestoras de cientos de miles de hectáreas de bosques, sobre todo en EE.UU., pero también otras regiones del mundo. La madera se emplea para construcción y la residual en aserraderos para pulpa, material básico del embalaje y papel; que al final de su vida útil permite generar energía. De hecho, la industria forestal, neutra en emisiones de CO2, es altamente autosuficiente, pues vende el exceso de energía verde a la red.
Dos estrategias globales y diversificadas concretas de gestión activa que ayudan a resolver este reto son Clean Energy Transition y Timber. La primera tiene más de sesgo “crecimiento” y la segunda “valor”. Clean Energy Transition apuesta por las energías renovables, la eficiencia energética industrial, la movilidad eléctrica y los edificios verdes. En tecnologías habilitadoras incluye empresas de semiconductores de potencia, esenciales para la transición energética. Por su parte, Timber invierte en la cadena de valor de madera, con preferencia por empresas con exposición a propiedades forestales o acceso privilegiados a bosques, donde los árboles crecen en tamaño y valor con el tiempo, independientemente de las condiciones económicas, especialmente en países donde la tierra es escasa. Actúa como cobertura contra la inflación. Ambas están clasificadas bajo el artículo 9 de la Directiva de Divulgación de información no financiera de la UE. La medición de impacto ambiental se basa en el marco científico de nueve límites planetarios, teniendo en cuenta el ciclo de vida completo de los productos y servicios de las empresas. Es destacable su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para 2030 “Acción climática” y “Vida sobre la Tierra”.