
24 SEPT, 2026
Por RankiaPro

Las gestoras abandonan la asignación de activos estática en favor del rebalanceo dinámico, los mercados privados y las carteras core-satellite para protegerse de la volatilidad y la inestabilidad geopolítica.
Así lo concluye The Crowded Trade, el estudio global que Clearwater Analytics ha publicado esta semana tras entrevistar a 250 altos directivos de gestoras de Estados Unidos, Europa y Asia-Pacífico. Para Keith Viverito, Managing Director EMEA de Clearwater Analytics, lo más llamativo es cuántas firmas están haciendo movimientos similares.
Para obtener rentabilidades menos correlacionadas y reducir la desviación típica de sus carteras core, las gestoras están rotando de forma estructural hacia los activos alternativos. El 90% prevé que el peso de los alternativos en sus estrategias core aumente en los próximos tres años, en especial el capital privado, el crédito privado, las infraestructuras y los hedge funds.
Este giro está cambiando las necesidades de liquidez entre activos cotizados y privados, y obliga a las gestoras a gestionar mayores riesgos de reembolso y de liquidez subyacente. Es una tendencia que también se observa en España, donde los inversores están reestructurando sus carteras para priorizar la diversificación frente al riesgo geopolítico.
La cobertura es la otra gran respuesta a un entorno marcado por los riesgos cibernéticos y las amenazas a los activos transfronterizos. En el último año, el 55% de las gestoras ha incrementado el uso de mecanismos de cobertura y el 79% prevé seguir aumentándolo en los próximos 24 meses.
“Lo que destaca de estos datos es cuántas firmas están haciendo movimientos similares. Merece la pena vigilarlo, porque una estrategia que todo el mercado adopta a la vez se comporta de forma distinta a una que solo mantienen unas pocas firmas. A medida que las carteras ganan complejidad, gestionar los alternativos y las coberturas en tiempo real depende de confiar en los datos que hay detrás. Si esa confianza se ha ganado o simplemente se da por supuesta es la pregunta que debería hacerse toda firma que dé este paso.”
Keith Viverito, Managing Director EMEA, Clearwater Analytics
Además del cambio por clases de activo, el estudio detecta una rotación deliberada para reducir la tradicional concentración en los mercados de capitales estadounidenses. En busca de crecimiento, el 69% de las gestoras anticipa una rotación estructural hacia la renta variable europea y la inversión temática en los próximos 24 meses.
De cara a los próximos cinco años, los gestores prevén que la ecologización de las carteras institucionales avance a ritmos muy distintos. Europa lidera este impulso: el 40% anticipa un diseño de carteras verde, estructural y ambicioso a corto plazo, frente al 18% en Estados Unidos y el 12% en Asia-Pacífico.
Las gestoras se alejan de los marcos monolíticos que replican un índice de referencia. El 76% afirma que los sistemas avanzados de gestión de carteras han influido significativamente en sus estrategias core-satellite, y el 75% considera necesarias las herramientas integradas de análisis de datos para medir y atribuir la rentabilidad en tiempo real.
El estudio también constata el declive de los ciclos de rebalanceo anuales o trimestrales en favor de protocolos dinámicos, automatizados e intradía. El 77% califica de buena o excelente la agilidad de sus marcos de rebalanceo, el 22% la considera media y ninguna gestora la califica de deficiente.
El 89% ha aumentado su nivel de negociación y ha modificado la construcción de sus carteras en los últimos 12 meses para adaptarse al mercado. Esta actividad táctica convive con el diseño de carteras orientado a objetivos de pasivo o flujos de caja, en el que el 68% de las firmas se considera bastante sofisticado y el 32%, muy sofisticado.
Ahí surge la paradoja. El 53% de los encuestados admite que la volatilidad es un reto importante y continuado para mantener la estrategia de largo plazo de sus fondos, y solo un 4% asegura no encontrar fricciones para preservar su horizonte estratégico.
“Los gestores de fondos confían en sus estrategias orientadas a objetivos, pero más de la mitad tiene dificultades para ejecutar su visión a largo plazo porque se ve obligada constantemente a reaccionar a la volatilidad de corto plazo. Esa brecha entre convicción y ejecución es donde reside el riesgo real. Las firmas que mejor la gestionen serán las que sepan distinguir, en el momento, si una operación táctica sirve a la estrategia de largo plazo o va en su contra.”
Keith Viverito, Managing Director EMEA, Clearwater Analytics