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11 DIC, 2025
Por Leticia Rial de RankiaPro

En una decisión que marca el cierre de su calendario de política monetaria para 2025, la Reserva Federal de Estados Unidos anunció ayer un recorte de 25 puntos básicos en los tipos de interés, dejando el rango entre el 3,50% y el 3,75%. Esta reducción —la tercera consecutiva en este año— sitúa los tipos en su nivel más bajo desde hace casi tres años y refleja la creciente atención de los responsables de la política monetaria hacia los signos de desaceleración económica, especialmente en el mercado laboral.
El presidente de la Fed, Jerome Powell, explicó que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) optó por este ajuste para apoyar el crecimiento económico y favorecer la creación de empleo, ante los indicios de enfriamiento de la ocupación y la moderación de algunos indicadores económicos. Aunque la inflación sigue por encima del objetivo del 2%, la evolución de los datos no ha sido lo suficientemente sólida como para justificar un endurecimiento adicional en este momento.
"Las previsiones de crecimiento para 2026 y 2027 se revisaron ligeramente al alza, la inflación bajó ligeramente para 2026 y el desempleo se mantuvo estable en el horizonte a medio plazo, lo que difícilmente constituye un contexto propicio para una flexibilización agresiva", sostiene Daniel Siluk, gestor de carteras y responsable de Global Short Duration and Liquidity en Janus Henderson.
Varios miembros del FOMC mostraron posturas divergentes sobre la magnitud y necesidad de la rebaja. Algunos gobernadores defendían un recorte mayor, mientras que otros preferían mantener los tipos sin cambios, subrayando el delicado equilibrio que enfrenta la Fed entre estimular la economía y contener presiones inflacionarias aún persistentes. Jean Boivin, responsable del BlackRock Investment Istitute, cree que esta situación pone de relieve "un creciente desacuerdo dentro de la Fed en los últimos meses sobre los próximos pasos en materia de tasas de política monetaria, lo que refuerza un punto que planteamos en octubre acerca de que el comité encargado de fijar las tasas enfrenta dinámicas de decisión más complicadas".
Para Max Stainton, estratega senior de macroeconomía global en Fidelity, "la reintroducción de la expansión cuantitativa (Quantitative Easing o QE), con compras de letras por valor de 40.000 millones de dólares al mes, junto con el gráfico de puntos que mantiene un recorte para el próximo año y otro para el siguiente, sugiere que una parte importante del FOMC sigue viendo margen para que los tipos bajen más antes de alcanzar un nivel neutral".
En los mercados financieros, la reacción fue generalmente positiva: las principales bolsas estadounidenses registraron subidas tras el anuncio, alimentadas por expectativas de que un entorno de crédito algo más flexible podría sostener el crecimiento corporativo y el consumo. Además, los inversores han comenzado a posicionarse ante la posibilidad de futuros ajustes en 2026, aunque Powell se mostró cauto sobre comprometerse a nuevos recortes sin un respaldo claro de los datos económicos.
Este recorte de tipos cierra un año marcado por la respuesta gradual de la Fed a un panorama económico mixto, donde una inflación todavía elevada coexiste con señales de enfriamiento del mercado laboral y otros indicadores clave.
En resumen, la decisión de ayer refuerza la transición de la Reserva Federal hacia una política más acomodaticia, con una mirada puesta tanto en la estabilidad del empleo como en una inflación que, pese a moderarse, sigue siendo un factor determinante para cualquier movimiento futuro de los tipos de interés.
"En nuestro escenario base para 2026, anticipamos que la Administración Trump nombrará a un presidente de perfil acomodaticio o dovish y no tradicional, cuyo objetivo principal será reducir aún más los tipos", apunta Stainton.