
29 ENE, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

La Fed decidió mantener los tipos de interés sin cambios en el rango de 3,50% a 3,75 % en su primera reunión del año. La votación del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) fue 10 a 2 a favor de mantener esta postura, por lo que dos miembros votaron por recortar los tipos.
La Reserva Federal de Estados Unidos hizo esta pausa tras haber recortado los tipos varias veces a finales de 2025 y ahora opta por esperar a más datos. Entre los factores que explican su decisión están: una inflación aún por encima del objetivo del 2%, aunque mostrando ciertas señales de moderación; y un mercado laboral fuerte y la economía en general que siguen resistentes, lo que reduce la urgencia de recortar los tipos de inetrés.
La decisión se produjo en un contexto de presión política por parte del presidente de EE. UU., Donald Trump, para recortar tipos, en el que la Fed ha resistido públicamente. También existe el debate en torno a la presidenncia del banco central, dado que el mandato de Jerome Powell termina el próximo mes de mayo y existen especulaciones sobre quién será su sucesor.

Vemos tres conclusiones clave de la decisión de la Fed de ayer.
En primer lugar, el comunicado de la Fed adoptó un tono más restrictivo al eliminar las referencias a los riesgos a la baja para el empleo. Además, el presidente de la Fed, Jerome Powell, señaló que la inflación está siendo más persistente.
En segundo lugar, este giro más restrictivo en el tono no cambia demasiado el panorama general, incluso con los dos votos discrepantes a favor de un recorte de tipos. La valoración de futuros recortes de tipos por parte de la Fed apenas varió: los mercados siguen esperando dos recortes de un cuarto de punto a lo largo del año, aunque el primero no está plenamente descontado hasta julio.
En tercer lugar, en esta fase los comunicados de la Fed quedan eclipsados por el probable anuncio a corto plazo de un nuevo candidato a presidente de la Fed para sustituir a Powell en mayo.

Antes de la reunión, nuestras carteras se mantenían, en términos generales, neutrales en cuanto a la duración total en Estados Unidos, pero conservaban una sobreponderación en Treasuries a 2–5 años frente a los vencimientos a 7–10 años.
Esto refleja nuestra opinión de que las primas por tipos reales y por riesgo de inflación en los rendimientos de más largo plazo siguen siendo demasiado bajas, especialmente en un contexto de presión política continuada sobre la Fed y de unas perspectivas fiscales que siguen siendo preocupantes.

Es probable que la Fed se mantenga en una pausa prolongada, ya que los datos sólidos de actividad y las señales de estabilización del mercado laboral sugieren que no es necesario adoptar nuevas medidas de carácter preventivo.
No obstante, esperamos que el proceso de relajación monetaria se reanude más adelante en el año, a medida que la moderación de la inflación permita dos recortes adicionales de “normalización.” Estos devolverían los tipos a niveles que el miembro medio del FOMC considera neutrales.

La Reserva Federal se está acercando a su tipo de interés neutral. Podemos debatir sobre si seguirá bajando los tipos este año, pero lo que realmente importa es que los recortes aplicados en 2025 seguirán respaldando el crecimiento en 2026. Los tipos de interés a largo plazo son el indicador que más atentamente sigue el presidente de Estados Unidos, especialmente en un contexto de deuda pública que ronda el 100% del PIB y con una previsión de alcanzar el 120% en 2035. Se espera que el coste de esta deuda se sitúe entre 1 y 1,2 billones de dólares en 2026, alrededor del 3,3 % del PIB, y que siga aumentando a partir de entonces.
Una bajada de los tipos a largo plazo sería un gran alivio. Pero, como estos tipos dependen del mercado, Donald Trump está intentando influir en los tipos a corto plazo presionando a la Reserva Federal para que los baje. Esta estrategia podría salir mal: si nombra a alguien de confianza para sustituir a Jerome Powell como presidente de la Fed en abril, los mercados podrían temer una postura más tolerante con la inflación y pedir una prima de riesgo más alta, lo que haría subir los tipos a largo plazo.