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4 FEB, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

El Día Mundial contra el Cáncer, que se celebra hoy miércoles 4 de febrero, tiene el objetivo de aumentar la concienciación, y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y el control de esta enfermedad. Además, este día nos brinda la oportunidad de explorar cómo la inversión puede contribuir a la lucha contra esta enfermedad.
En este contexto, destacan varios fondos de inversión especializados en oncología, que no solo ofrecen potencial de rentabilidad para los inversores, sino que también apoyan la investigación y el desarrollo de tratamientos contra el cáncer. Invertir en esta tipología de estrategias, con las que se contribuye a impulsar la investigación y el desarrollo de soluciones que pueden salvar vidas, ofrece una serie de ventajas: potencial de crecimiento, diversificación, impacto social, exposición a la innovación...
Cada vez son más las empresas que investigan para buscar una cura contra esta enfermedad y poder salvar vidas. A continuación, te mostramos dos fondos que existen actualmente en el mercado para luchar contra el cáncer. Lo bueno de invertir en esta tipología de fondos es que, además de ayudar en la investigación de la cura contra el cáncer y otras enfermedades, el inversor puede verse recompensado.

Servas Michielssens, Head of Healthcare Candriam
Candriam Equities L Oncology Impact es un fondo de renta variable que invierte a nivel global en compañías involucradas en la lucha contra el cáncer. El universo de inversión se centra en empresas con una capitalización bursátil superior a 100 millones de dólares estadounidenses que realizan una contribución significativa al tratamiento del cáncer en cuatro áreas principales: diagnóstico e investigación, farmacéuticas y biotecnología, tecnología médica y big data e inteligencia artificial.
La cartera del fondo está compuesta por entre 30 y 60 posiciones de alta convicción, y el fondo dona el 10% de su comisión neta de gestión a asociaciones relacionadas con el cáncer en varios países europeos. En España, esta donación se realiza a la Asociación Española Contra el Cáncer.
Los datos recientes ponen de manifiesto tanto los avances logrados en la atención oncológica como la magnitud de los retos que aún persisten. En su último informe anual publicado en enero de 2026, la American Cancer Society señala que la tasa de supervivencia relativa a cinco años para todos los cánceres combinados ha alcanzado el 70% en las personas diagnosticadas entre 2015 y 2021, frente al 49% en el periodo 1975–1977, un claro indicador de décadas de avances en prevención, diagnóstico precoz y tratamiento.
Este impulso está respaldado por un potente motor de innovación que opera a gran escala. IQVIA estima que el gasto mundial en medicamentos oncológicos aumentó hasta los 223.000 millones de dólares en 2023 y podría alcanzar los 409.000 millones de dólares en 2028, reflejando el lanzamiento continuo y el uso más amplio de terapias eficaces. En 2025, la FDA aprobó 16 nuevos fármacos oncológicos y autorizó otros 36 medicamentos ya existentes para nuevas indicaciones. El progreso continúa, con más de 2.000 nuevos ensayos clínicos en oncología; este ámbito concentra la mayor proporción de ensayos clínicos. Muchos de ellos exploran modalidades de oncología de precisión de nueva generación, como los conjugados anticuerpo-fármaco, los anticuerpos multiespecíficos, las terapias con radioligandos y las terapias celulares.
Los avances en diagnóstico progresan en paralelo. La inteligencia artificial está empezando a mejorar la detección precoz al tiempo que alivia las limitaciones de capacidad: un ensayo de cribado sueco (con más de 100.000 mujeres) mostró que la mamografía asistida por IA detectó un 29% más de cánceres y redujo en un 44% el número de pruebas que requerían la revisión de un radiólogo. También están avanzando los enfoques mínimamente invasivos, incluida la aprobación por parte de la FDA de una prueba de cribado del cáncer colorrectal basada en sangre, un paso importante hacia una detección más temprana.
A pesar de todos estos avances, las necesidades no cubiertas siguen siendo elevadas. La Organización Mundial de la Salud prevé 35 millones de nuevos casos de cáncer en 2050, frente a los 20 millones de casos en 2022. Esto está parcialmente relacionado con el envejecimiento de la población, pero también resulta preocupante que la incidencia de cáncer en menores de 50 años haya aumentado un 79% en las últimas tres décadas, según un estudio publicado en la revista BMJ Oncology.
El año pasado el sector sanitario comenzó a cambiar de tendencia y los avances logrados por las empresas innovadoras en la lucha contra el cáncer volvieron a recibir reconocimiento en los mercados financieros. Los acuerdos alcanzados entre las compañías biofarmacéuticas y la administración Trump actuaron como un catalizador importante para la reevaluación del sector. Aunque las acciones del sector sanitario se han recuperado desde sus mínimos, las valoraciones siguen cerca de niveles históricamente bajos en relación con el mercado en general, a pesar de las sólidas perspectivas de crecimiento estructural del sector, respaldadas por las tendencias demográficas y la innovación continua.

Andy Acker, gestor de carteras de las estrategias Healthcare y Biotech de Janus Henderson
El sector salud cerró 2024 marcado por la incertidumbre política y regulatoria, lo que deprimió la rentabilidad y llevó a las compañías a cotizar con múltiplos precio/beneficio históricamente bajos. Sin embargo, 2025 supuso un cambio de ciclo: varios riesgos empiezan a disiparse, aumenta la visibilidad sobre la reforma del precio de los medicamentos y el mercado percibe vías para evitar aranceles farmacéuticos severos. Además, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) mostró un tono más favorable, cumpliendo plazos de revisión en 2025 y lanzando programas para acelerar aprobaciones.
En este contexto, 2026 podría abrir una ventana de oportunidad atractiva riesgo/recompensa, especialmente en dos frentes:
Tras sufrir fuertes caídas en 2025 (más del -40% en la primera parte del año), el subsector se ha recuperado desde abril. El rebote se apoya en la percepción de que la FDA sigue operando con normalidad pese a recortes, y en acuerdos como el de Pfizer con la Casa Blanca, que refuerzan la idea de que el sector puede adaptarse a escenarios regulatorios adversos.
De cara a 2026, se espera continuidad en la mejora, impulsada por bajada de tipos, reapertura del apetito por activos de mayor duración y, sobre todo, por un aumento de fusiones y adquisiciones; ya que las grandes farmacéuticas necesitan compensar la pérdida de ingresos por vencimientos de patentes. Las biotechs pequeñas y medianas aparecen como principales beneficiarias, al concentrar gran parte de la innovación y ser objetivos prioritarios de compra.
Las grandes farmacéuticas también han repuntado al aclararse el alcance de las políticas de precios y aranceles. El impacto en márgenes se considera “manejable” si la caída de precios se compensa con mayores volúmenes. Se cita el caso de Eli Lilly y Novo Nordisk, que recortan precios de sus fármacos GLP-1 para ganar acceso a la cobertura pública (Medicare y Medicaid), a la vez que reciben incentivos regulatorios para acelerar versiones orales en 2026.
El mensaje central es que, ante presiones persistentes sobre precios y un importante “precipicio de patentes” hasta 2030, el foco debe ponerse en compañías con carteras sólidas y diversificadas, capacidad industrial y generación de caja, que además podrían funcionar como refugio defensivo si aumenta la volatilidad macroeconómica.