
20 OCT, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

La inversión en inteligencia artificial ha dejado de ser una historia exclusiva de la renta variable. Según el último análisis de Candriam, «La ola de deuda de la IA: ¿quién asume el riesgo en última instancia?», el despliegue de infraestructuras de IA se ha convertido también en un fenómeno del mercado de bonos: a 7 de julio, Amazon, Alphabet, Meta y Oracle habían emitido conjuntamente bonos por 194.000 millones de dólares en 2026, un 79% más que en todo 2025, según datos de LSEG analizados por Reuters que recoge la gestora.
Durante buena parte de la última década, las grandes tecnológicas ocuparon una posición inusual en el crédito corporativo: sus necesidades de inversión eran elevadas, pero los flujos de caja operativos solían bastar para cubrirlas y la deuda tenía un papel limitado. La IA ha cambiado esa ecuación.
Goldman Sachs estima que el gasto de capital de los hiperescaladores podría alcanzar los 750.000 millones de dólares en 2026. La deuda financiaría aproximadamente un tercio de ese importe, frente al 27% de 2025.
Las emisiones de los hiperescaladores son solo una parte de una ola de financiación más amplia. Según Goldman Sachs, el conjunto del ecosistema de IA había emitido unos 500.000 millones de dólares de deuda a finales de julio, de los que los hiperescaladores representaban alrededor del 40%.
Candriam subraya que las emisiones del sector tecnológico ya existían antes del actual ciclo de inversión, pero el salto de escala no llegó hasta 2025. A finales de agosto de 2026, las emisiones de los principales hiperescaladores ya se acercaban al doble del nivel registrado en todo el año anterior. Los datos de emisiones con grado de inversión entre enero y agosto muestran la magnitud del cambio.
| Periodo (enero-agosto) | Emisiones con grado de inversión (miles de millones de USD) |
|---|---|
| 2020 | 30 |
| 2021 | 25 |
| 2022 | 8 |
| 2023 | 14 |
| 2024 | 11 |
| 2025 | 20 |
| 2026 | 212 |
El aumento tiene consecuencias que van más allá del volumen de bonos que llega al mercado. La capacidad de un emisor para cumplir sus obligaciones depende de la relación entre la deuda que asume y el efectivo disponible para atenderla. Como advierte Candriam, incluso un prestatario muy rentable puede volverse más vulnerable si la deuda crece más deprisa que el flujo de caja libre o si los rendimientos de su inversión tardan en materializarse.
La deuda vinculada a la IA ya supone alrededor del 18% de las emisiones estadounidenses con grado de inversión, según Goldman Sachs. No basta para dominar el mercado, pero sí para influir en la oferta, la composición de los índices de referencia y la concentración de las carteras.
La gestora concluye que la evidencia actual apunta a una presión creciente sobre las métricas crediticias, más que a un problema inmediato de solvencia en todo el sector. Aun así, defiende que el análisis debe partir de la capacidad de cada prestatario para cumplir sus obligaciones, y no de la popularidad de la temática de inversión o de su peso creciente en un índice de referencia.