
7 MAY, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

La inteligencia artificial (IA) se consolida como el gran motor del nuevo ciclo económico global. Así lo refleja la 'Encuesta a Analistas 2026' de Fidelity International, elaborada a partir de más de 20.000 reuniones mantenidas con compañías de todo el mundo por más de 120 analistas de renta variable y renta fija. El estudio concluye que la confianza empresarial ha repuntado hasta niveles cercanos a los máximos alcanzados tras la pandemia, impulsada principalmente por el auge inversor ligado al desarrollo de la IA y sus infraestructuras asociadas.
Sin embargo, el informe también advierte de que el actual entorno macroeconómico sigue marcado por importantes desequilibrios. El encarecimiento de las materias primas, las tensiones geopolíticas y la moderación salarial están aumentando la presión sobre consumidores y empresas, configurando una economía global “en forma de K”, donde algunos sectores avanzan con fuerza mientras otros enfrentan crecientes dificultades.
Uno de los principales mensajes del estudio es que el boom de la inteligencia artificial ya no se limita exclusivamente a las grandes plataformas tecnológicas. Según Fidelity, el gasto en IA está generando un efecto arrastre sobre múltiples sectores vinculados a las cadenas de suministro industriales, energéticas y de materiales.
La tecnología de la información aparece como la principal beneficiaria de este ciclo inversor. En concreto, el 81% de los directivos del sector tecnológico asegura sentirse moderada o significativamente más confiado respecto al próximo año. El optimismo también alcanza a industrias como materiales, donde un 65% de los ejecutivos mejora sus perspectivas gracias a la creciente demanda de recursos necesarios para la construcción de centros de datos y el aumento de capacidad eléctrica.
“La inversión en IA se está extendiendo en cascada por las cadenas de suministro eléctrico e industrial, ampliando el ciclo más allá de las mayores plataformas tecnológicas”, señala Niamh Brodie-Machura, CIO de Renta Variable de Fidelity International.
El informe destaca que este proceso está reforzando la visibilidad de ingresos de numerosas compañías para los próximos años y favoreciendo un aumento sostenido de la inversión empresarial a escala global.
Pese al renovado optimismo corporativo, Fidelity detecta importantes riesgos derivados del aumento persistente de los costes. Solo el 8% de los analistas prevé una reducción de las presiones inflacionistas durante los próximos doce meses, mientras que cerca del 40% anticipa nuevas subidas.
Los sectores industrial y de materiales son los que más están sufriendo el impacto del encarecimiento de la energía, las materias primas y las fricciones comerciales derivadas del complejo contexto geopolítico, especialmente tras la intensificación del conflicto en Oriente Medio y los ataques a infraestructuras energéticas.
Además, la gestora advierte de una desaceleración en el crecimiento de los salarios, lo que podría erosionar el poder adquisitivo de los hogares en un entorno de costes crecientes. Este deterioro afecta especialmente a los sectores vinculados al consumo básico y discrecional, donde los analistas identifican riesgos crecientes de demanda y asequibilidad.
El estudio de Fidelity concluye que la economía mundial se dirige hacia un escenario cada vez más fragmentado. Mientras las empresas relacionadas con la infraestructura de IA disfrutan de mejores expectativas de beneficios y acceso al capital, otros sectores más dependientes del consumo o expuestos a restricciones regulatorias afrontan mayores dificultades.
También el sector sanitario aparece bajo presión, ante la posibilidad de que el aumento del gasto en defensa por parte de los gobiernos termine limitando los presupuestos públicos destinados a sanidad.
“El contexto de inversión es favorable, pero se está volviendo más selectivo. Las empresas con capacidad de fijación de precios, balances sólidos y exposición a la IA se encuentran en una situación muy distinta a la de aquellas que dependen de consumidores más presionados”, explica Brodie-Machura.
En este escenario, Fidelity considera que la selección activa de valores y el análisis fundamental serán cada vez más determinantes para identificar a los ganadores de un nuevo ciclo económico marcado por la inteligencia artificial, pero también por una creciente divergencia entre sectores y regiones.