
5 MAR, 2026
Por Leticia Rial de RankiaPro

Los inversores institucionales están revisando de forma profunda la forma en que construyen sus carteras en un entorno marcado por una incertidumbre cada vez más estructural, una mayor dispersión en los retornos de los activos y el debilitamiento de los anclajes tradicionales de asignación. Así lo recoge el informe Institutional Investment Directions 2026, publicado por BlackRock.
El análisis examina cómo distintos perfiles de inversor —entre ellos los fondos de pensiones y family offices— están adaptando sus estrategias de inversión a un contexto en el que factores como la inteligencia artificial, la fragmentación geopolítica y una mayor volatilidad macroeconómica están redefiniendo las dinámicas de los mercados.
En este nuevo entorno, el informe apunta a un cambio relevante: los inversores están dejando atrás la dependencia de un único escenario base para adoptar un enfoque más dinámico y basado en múltiples escenarios en la construcción de carteras.
El estudio identifica tres tendencias estructurales que están marcando la evolución de la gestión de carteras institucionales.
El informe también analiza el posicionamiento de los family offices, utilizando como referencia una cartera media de este tipo de inversor. En este segmento, los mercados privados —especialmente infraestructuras, activos reales, private equity y crédito privado— están adquiriendo un papel cada vez más relevante para acceder a oportunidades de crecimiento estructural y generar ingresos resilientes.
Según la Global Family Office Survey de BlackRock, el 75% de los family offices se muestra positivo sobre las perspectivas del sector de infraestructuras y un 30% prevé aumentar su asignación entre 2025 y 2026.
El análisis realizado sobre una cartera media de family office muestra que una asignación del 10% a infraestructuras puede mejorar el perfil riesgo-rentabilidad de la cartera:
El informe también analiza el impacto de incorporar activos privados en carteras de los bancos centrales, a partir de una cartera media representativa. Según el estudio, una asignación del 5% a infraestructuras y private equity, financiada desde renta variable cotizada, crédito público o bonos gubernamentales, mejora la eficiencia de la cartera en todos los casos. En concreto:
En conjunto, el informe concluye que la evolución del entorno macro y geopolítico está impulsando a los inversores institucionales a adoptar carteras más flexibles, diversificadas y dinámicas, en las que los mercados privados y una gestión más activa de la implementación desempeñan un papel cada vez más relevante.